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Año Nuevo, Historia nueva. Las efemérides históricas de 2018
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Carlos Rilova | 01-01-2018 | 10:32

Por Carlos Rilova Jericó

mayo-del-68-uno-de-los-primeros-estudios-publicado-hace-50-anos-la-coleccion-redingSe acaba 2017 y empieza, hoy mismo, 2018. Este nuevo año, que esperamos sea aún mejor que el anterior, viene cargado de efemérides históricas.

Yo, al menos, he apuntado tres en el calendario. La primera sería a partir del 2 de mayo de 2018.

Justo en esa fecha, se cumplen 50 años del famoso “Mayo del 68”. Todo un cataclismo político y cultural que, aun acabado en revolución fracasada, encendió la espoleta de los cambios que dan forma a nuestra realidad cotidiana.

La imaginación no llegó al poder, tal y como pretendía aquel abigarrado conglomerado de estudiantes universitarios y activistas políticos de izquierda y extrema izquierda (tan extrema que convergía con el Totalitarismo de corte maoísta) que asaltaron las calles y las aulas ese 2 de mayo de hace cincuenta años.

Sin embargo, desde esos momentos empezó a ser normal, por ejemplo, que las mujeres llevasen pantalones, pudiesen acceder a toda clase puestos de responsabilidad y participasen, de igual a igual con los hombres, en todos los ámbitos de la vida social. Abriendo aún más la brecha que ya se llevaba abriendo desde finales del siglo XIX en el estado habitual de subordinación de la condición femenina.

También empezó a ser normal desde ese “Mayo del 68” toda una serie de libertades personales que hoy se dan por supuestas. Por mucho que estén a veces cuestionadas -o seriamente amenazadas- desde 1980. Cuando llega la reacción neoconservadora que hoy, todavía, amarga la vida de muchos millones de personas y se levantó como un muro contra esa tormenta liberalizadora y libertaria que fue aquel mayo de 1968.

Si es posible, en tal fecha, el 2 de mayo de 2018, algo haremos por recordarlo porque esa revolución mundial, que no se limitó a París, merece ser recordada a pesar de que no terminó de asaltar los cielos y de que muchos incendiarios fruto de esas jornadas salieron convertidos de ellas -en poco más de veinte años- en jefes y activos colaboradores de distintos departamentos de bomberos políticos dedicados a sofocar y moderar el mismo fuego que ellos habían encendido en 1968.

La siguiente efemérides histórica de este nuevo año se solapa con esta otra. A pesar de que un acontecimiento histórico (el Mayo francés del 68) y este otro estuvieron separados por 150 años.

Se trata del bicentenario de la muerte del astrónomo José Joaquín Ferrer y Cafranga, del que ya he hablado más de una vez en anteriores correos de la Historia.

José Joaquín Ferrer murió un 18 de mayo de 1818, siendo concejal (o el equivalente de la época) del Ayuntamiento de Bilbao.

El 18 de mayo de 2018 será, pues, una muy buena ocasión para recordar esta figura olvidada, sencillamente, porque la Historia de la Ciencia en España corre aún peor suerte que la Historia (como Ciencia) en general. Es decir, se considera que se le debe prestar poca o más bien ninguna atención, con consecuencias que, evidentemente, no hacen sino agrandar la distancia que nos separa de esos famosos “países de nuestro entorno” a los que queremos parecernos, pero sin poner los medios necesarios… En este caso desarrollar un modelo de Ciencia integral, donde las Humanidades o la Filosofía son tan esenciales como la Física y las Matemáticas avanzadas. Un detalle éste que sólo puede ser pasado por alto en economías y sociedades semifeudales, abducidas por el fetiche desarrollista. Como lleva ocurriendo en España desde los años sesenta del siglo pasado.

Razones más que de peso para, por supuesto, no dejar pasar por alto la efemérides del bicentenario de la muerte de un astrónomo de primer orden como José Joaquín Ferrer. Al que, sólo para empezar, los Estados Unidos de Norteamérica deben hoy gran parte de los cimientos de su Cartografía y la “Mecánica Celeste” de Pierre-Simon Laplace -un cimiento básico de la actual Astronomía- buena parte de su éxito.

La última efeméride del 2018, será en noviembre. El 11 de ese mes del año 1918, el Ejército alemán reconocía que debía poner fin a las hostilidades que, entre agosto de 1914 y ese año 1918, dieron lugar a lo que luego, en los libros de Historia, fue llamado “Primera Guerra Mundial”.

Seguramente habrá numerosas celebraciones (o conmemoraciones) a nivel mundial.

Para esas fechas, 11 de noviembre de 1918, la “Gran Guerra” afectaba ya a  millones de personas y a la mayor parte de las principales potencias mundiales y sus colonias. Lo cual había convertido a esa guerra en realmente mundial.

El número de ciudadanos de países neutrales que participó en el conflicto, está aún por determinar. Especialmente en las latitudes al Sur de los Pirineos (una vez más chocamos aquí con los déficits de formación e investigación tan habituales en esas regiones).  Lo que sí está bastante claro es que unos cuantos guipuzcoanos se jugaron la vida en esa “Gran Guerra” y esa efemérides, la del 11 de noviembre de 2018, es también suya y debería recordarse cómo se enrolaron voluntarios en el Ejército francés, cómo vistieron el famoso uniforme “bleu horizon” y, después, ya vestidos con él, asaltaron alambradas y pasaron entre cortinas de fuego de obús y ráfagas de ametralladora hasta derrotar a las legiones del káiser Guillermo II. Ese mismo personaje que, desde ese 11 de noviembre de 1918, dejaba de ser emperador para convertirse en un monarca exilado en Holanda. Desde donde, por cierto, vio con benevolentes ojos y favorable actitud cómo en Alemania se consolidaba la llamada “Peste parda”. Ese Fascismo alemán que acarrearía una segunda guerra mundial, tan devastadora como la que él había provocado en 1914.

Con estas perspectivas históricas, pues, comienza este año 2018. De ellas, esperemos, habrá que dar buena cuenta en los 365 días que empezamos a contar desde hoy mismo.

 

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