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Lunes, 05/05/2008
El diablo y la señora Rouco |
Alberto Moyano
Magdalena Rouco se ha desnudado. Bueno, al menos, de cintura para arriba. Así aparece en la portada de la revista 'Intervíu' de esta semana. Los atrevidos periodistas del semanario la bautizan -no sin derrochar imaginación- como "la sobrina rebelde del cardenal" Rouco, mientras que la interfecta, modesta hasta las cachas, asegura que con su actitud sólo pretende "desnudar la hipocresía de mi tío". Cómo lo hará, es algo que no especifica.
Monseñor Rouco, cuya fe ya ha sido puesta a prueba recientemente en demasiadas ocasiones -siendo la última el revés electoral de la formación respaldada implícitamente por la Conferencia Episcopal-, no es responsable de lo que haga o deje de hacer su familia, circunstancia que le servirá para consolarse, pero que al igual que le pasa a Pajares, no le pondrá a salvo de los efectos colaterales.
En el caso de Magdalena, pronto se torció todo. Se podría fechar en el momento en el que permitió que se le bautizara con el nombre de una de las grandes pecadoras del Nuevo Testamento. A partir de ahí y siempre desde su pío punto de vista, las cosas sólo podían ir mal. Y lo fueron.
La muchacha se casó a los dieciséis porque su familia no le permitía irse a vivir con su novio sin antes visitar el altar. "Gracias a mi tío he descubierto la hipocresía de la Iglesia que predica una cosa y hace la contraria", confiesa Maddie, reconvertida ahora en el cuerpo del pecado, en este caso, venial.
Todo esto, sin embargo, no conduce a nada. Lo verdaderamente rompedor sería que el propio hombre púrpura posara de de similar guisa para los fotógrafos o, al menos, que se le inmortalizara en el kiosko comprando un ejemplar del semanario.
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Escrito por El jukebox a las 07:09 pm Ver/Hacer comentario (2)
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Alberto Moyano |
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'Playa' de pago |
Alberto Moyano
La liberación y posterior regreso a casa de los tripulantes del pesquero 'Playa de Bakio' tras su secuestro frente a la costa somalí ha dado pie a la penúltima reedición del debate en torno al pago de rescates.
Sorpredentemente, los detonadores de la polémica han tenido el inmenso decoro de esperar a que los 'piratas' hubieran abandonado el barco para poner la cuestión sobre la mesa. Las posturas, en este caso, han sido dos: 1) El estado de derecho nunca debe negociar, y menos aún satisfacer, las demandas de los secuestradores. 2) Básicamente, comparte la opinión anterior aunque con un matiz: en Somalia no existe estado, ni autoridad competente, lo que convierte el pago del rescate en única alternativa frente al siempre arriesgado asalto del barco por fuerzas militares.
Lógicamente, la firmeza de las posturas es directamente proporcional a la distancia que separa al que las formula del lugar de los hechos. El caso Aldo Moro, dirigente de la Democracia Cristiana italiana secuestrado y ejecutado por las Brigadas Rojas, es el ejemplo de manual. La ausencia de cualquier intento de negociar con los secuestradores se justificó recurriendo incluso a la voluntad del propio Moro. "Siempre se opuso a negociar con terroristas", se dijo. "No es él", se añadió cuando el político, desde su zulo y mediante cartas, expresó su deseo de que se pactara su liberación.
En realidad, no existe doctrina acabada sobre cómo abordar el chantaje. En España, el Gobierno ha pagado o no según diversas circunstancias. El ex dirigente de UCD Javier Rupérez y los 'polimilis' que le secuestraron pueden atestiguarlo.
Por lo demás, la resolución del caso del 'Playa de Bakio' carece de originalidad. De hecho, el secuestro de barcos de diversas nacionalidades en la zona somalí es tan frecuente como el pago de sus correspondientes rescates, tal y como demuestra el auge y pervivencia de la industria pirata local, convertido ya en pujante sector económico.
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Escrito por El jukebox a las 11:48 am Hacer comentario (0)
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