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Cecilia Casado

A partir de los 50

Lo que me gusta y lo que no me gusta

(Consejos absurdos para mujeres mayores)

Que quede bien claro que una cosa es que te alcance la jubilación laboral y otra muy distinta que te hagas vieja. Supongo que es un fallo social de la mente colectiva alienada pensar que ambos hechos van de la mano, que cuando dejas de levantarte por la mañana con prisas para ir a fichar la vida, tu vida, mi vida, enlentece con una especie de marcha a trompicones hacia una vía muerta.

Entonces aparecen -sin que sepamos cómo lo hacen- los que nos quieren vender la fórmula mágica para tener una vejez activa o algún rollo similar. Casi siempre son mujeres con apariencia juvenil y de talla 38 que juran tener setenta años o más y que también te garantizan que tú puedes ponerte así de maciza si sigues sus consejos que están a un clic de tu móvil o de tu ordenador. Previo pago, por supuesto.

Eso que yo llamo “consejos absurdos”, más que nada porque no todas las personas –ni menos las mujeres- somos iguales, ni tan siquiera parecidas, porque los factores que han marcado nuestras circunstancias conforman un abanico inmenso.

Que no es lo mismo en el pueblo que en la ciudad. Que no es lo mismo si casada con hijos o soltera sin perro que te ladre. Que no es lo mismo que hayas heredado dineros a que tengas una hipoteca hasta el infinito y más allá.

Yo qué sé, si cuando nos juntamos cuatro o cinco a echar unas cañas y unas risas enseguida comprendemos que cada una tiene “una vida” que es única y especial. Así que como para que nos digan que existe el “bálsamo de Fierabrás” para rejuvenecer en la vejez y ponernos los glúteos en posición de firmes haciendo ejercicios de taichí cinco minutos al día en la cocina.

Dar consejos no pedidos es irrespetuoso. Y querer cobrar por ellos es absurdo. Ya ni te cuento lo que significa que esa supuesta ayuda de emociones, psicológica o lo que sea, sea una burda mentira encaminada a tocar esa fibra tan delicada que tenemos las mujeres escondida en un recodo a mitad de camino entre el corazón y la mente.

No hay que perder de vista, sobre todas las cosas, el hecho incontestable de que si algo no lo has hecho durante los últimos cuarenta años, no vas a empezar a hacerlo ahora, como aquella que se lanzó en paracaídas a los ochenta o aquella otra que decidió ser una vigoréxica –que es un trastorno terrible- a los setenta. Falacias con barniz de grandes verdades para infectarnos en el punto más débil: la autoestima.

Mi padre siempre decía que la felicidad en la tierra es hacer lo que a uno le gusta y fui su mejor alumna. Lo que pasa es que nos hemos tenido que conformar con “hacer lo que había que hacer” y, a la postre, una se acostumbra a seguir el sendero marcado con la línea amarilla obviando los múltiples senderos que atraviesan el camino.

El otro día escuché a la magnífica Carmen Maura decir que “hacía pesas” aunque lo odiaba con toda su alma. Pues no sé yo para qué quiere esa fuerza muscular a los 80, como si tuviera que mover muebles de un sitio a otro todos los días. También me sorprenden las personas jubiladas o mayores que se pasan el día en el sofá viendo la televisión y su cuota de ejercicio diario no va más allá de dar una vuelta por el barrio mientras compran el pan o van al cajero.

Los extremos nunca fueron buenos, dicen. La virtud está en el término medio, cuentan. Yo, por si las moscas, le voy a hacer caso a Pepe Mujica, que sé que no quiere venderme nada: “Ser libre es gastar la mayor cantidad de tiempo de nuestra vida en aquello que nos gusta hacer”.

A partir de ahí, cada quien que elija su camino, pero sin olvidar que cada vez queda menos.

Felices los felices.

LaAlquimista

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Filosofía de Vida y Reflexiones. Lo que muchos pensamos dicho en voz alta

Sobre el autor

Hay vida después de los 50, doy fe. Incluso hay VIDA con mayúsculas. Aún queda tiempo para desaprender viejas lecciones y aprender otras nuevas; cambiar de piel o reinventarse, dejarse consumir y RENACER. Que cada cual elija su opción. Hablar de los problemas cotidianos sin tabú alguno es la enseña de este blog; con la colaboración de todos seguiremos creciendo.


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