Crónicas de un pueblo. Mi exhumación de la serie tardofranquista más popular | Series para gourmets

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Lorenzo Mejino

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Crónicas de un pueblo. Mi exhumación de la serie tardofranquista más popular

Las gestiones para la exhumación y el traslado de los restos del dictador Francisco Franco han sido uno de los principales temas de conversación de los últimos meses, hasta que finalmente se ha realizado con todo tipo de reacciones el pasado mes de Octubre.

Estas circunstancias son ideales para realizar mi propia exhumación televisiva de la serie más popular de la televisión franquista ‘Crónicas de un pueblo’ . La propuesta tuvo una inmensa popularidad a inicios de los años setenta más allá de sus intenciones ideológicas de propagación de los ideales franquistas, gracias a la habilidad de su jóven director Antonio Mercero que supo moldear en parte la serie para convertirla en un gran entretenimiento para esa época.

‘Crónicas de un Pueblo’ tiene una historia bastante curiosa y peculiar tanto a nivel de creación, como de mensaje ideológico y especialmente por su reparto repleto de actores secundarios de toda la vida que consiguieron gracias a la serie tener una popularidad que jamás habían soñado, como veremos en el presente artículo dedicado a una serie histórica en todos los aspectos de la televisión española.

Ficha: Crónicas de un pueblo 113 ep 3T  25 m.    Jul 1971- Feb 1974  Cadena: TVE (E)

Sinopsis:  Las historias cotidianas y costumbristas que suceden en Puebla Nueva del Rey Sancho,un pueblo ficticio castellano, vividas a través de las fuerzas vivas del mismo.  El cuarteto principal  estaba formado por  el maestro, el alcalde, el cura y el guardia civil, junto al resto de habitantes del pueblo donde teníamos muchos otros personajes como el cartero, el alguacil, el barrendero, el conductor del autobús, la boticaria y el dueño del bar como representantes de un pueblo cualquiera español.

El inicio: La entrada masiva de televisores en los hogares españoles que sucedió a finales de la década de los sesenta fue vista por los ideólogos del régimen franquista como una oportunidad inmejorable para hacer llegar sus doctrinas a través de esa maquinita mágica que llevaba imágenes en blanco y negro a los hogares particulares o o a los teleclubs de cada pueblo donde disponían del único aparato del lugar.

En esa linea el almirante Carrero Blanco hizo un encargo a TVE en el año 1970 para crear una serie para difundir los principios generales del Movimiento y  sus leyes orgánicas con un énfasis especial en la difusión de su ley estrella, el Fuero de los Españoles.

El encargo directo le fue hecho a Adolfo Suárez que era el Director General de Radiodifusión y Televisión, del que dependían los dos directores generales de TVE de esa época, primero Jesús de las Casas Acevedo y posteriormente Luis Ángel de la Viuda que se pusieron manos a la obra para diseñar ese producto ideológico con personal de su plantilla.

El guionista elegido fue Juan Farias, un escritor gallego que había tenido ciertos éxitos literarios con unas novelas centradas en la España rural de la postguerra,  faceta que compaginaba con trabajos de guionista televisivo y que consideraron como la persona ideal para mostrar una especie de mundo idílico rural como ejemplo del desarrollo del régimen franquista, aprovechando el espacio escolar  para difundir el Fuero de los Españoles a los alumnos en el aula y a los espectadores en su casa.

Farias diseñó la serie, los personajes y las tramas generales con la colaboración principal de un joven director, nacido en Lasarte, Antonio Mercero.  El guipuzcoano  llevaba varios años dirigiendo documentales en TVE, tras graduarse en la escuela de cine el año 1963 y  ansiaba dar el salto a las series de ficción con una  aportación que  fue clave como veremos más adelante.

Tras pasar el durísimo escrutinio de la censura y los ideólogos franquistas, la serie fue estrenada con gran éxito en pleno verano de 1971, en parte porque no teníamos ninguna otra opción televisiva y con una sintonía que a día de hoy sigue siendo inmensamente popular por haber sido utilizada en el programa ‘Protagonistas’ de Luis del Olmo y que era una versión apócrifa de la canción ‘I Could Easily Fall’ de los Shadows y Cliff Richard.


La carrera de Juan Farias tras la serie se centró en la literatura infantil y juvenil, convirtiéndose en uno de los autores más populares de ese género en las últimas décadas del siglo XX, mientras que la de Antonio Mercero no necesita presentación tras realizar obras maestras como ‘La Cabina’, ‘Verano Azul’ o ‘Farmacia de Guardia’, grandes hitos de nuestra historia televisiva.

La trama: ‘Crónicas de un pueblo’ nació como un vehículo para inculcar los artículos del Fuero de los Españoles y en consecuencia los principios fundamentales del régimen franquista a todos los televidentes aprovechando el creciente poder de esa pequeña pantalla en nuestras vidas.

No tenemos que olvidar que la mayoría de los habitantes de las ciudades habían emigrado en la postguerra de sus pueblos de nacimiento para poder labrarse un futuro en la industria o en los servicios de las ciudades y alejarse de la sacrificada agricultura y ganadería.

Casi todos ellos volvían cada verano a su pueblo para pasar sus vacaciones y volver a sus raíces en una nostalgia rural cada vez más mitificada con el paso de los años.

Ese efecto nostálgico rural es el que utilizaron Farias y Mercero para mostrar un pueblo idílico de la España rural, donde la gente vivía feliz, en paz y sin mayores problemas, con conflictos y piques de baja intensidad que resolvían con un apretón de manos en la barra del bar del pueblo.

El gran acierto que tuvieron fue separar de una forma bastante clara, la parte de adoctrinamiento franquista, de las historias de entretenimiento general, por lo que cuando veíamos aparecer al maestro del pueblo en la escuela ya sabíamos que venía un tocho panfletario sobre el artículo de turno del Fuero de los Españoles.

En cambio si veíamos a cualquiera de los personajes que no pertenecían a las fuerzas vivas del pueblo, eran cuando venían los momentos de buena televisión y de divertimento puro y duro, en especial con los legendarios piques entre el cartero y el conductor del desvencijado autobús del pueblo.

Jesús Guzmán como el cartero del pueblo, se convirtió de la noche a la mañana en el personaje más popular de la serie con su sempiterna bicicleta en la mano y que sigue siendo recordado con gran cariño por la gente del pueblo madrileño de Santorcaz, que es donde se rodaba la serie íntegramente en exteriores. El siguiente vídeo reciente muestran el recibimiento que tuvo Jesús Guzmán con 89 años al volver a Santorcaz y ser recordado por sus vecinos, como muestra del impacto que tuvo su personaje hace casi medio siglo.

Esos conflictos y esos personajes menores se convirtieron rápidamente en los favoritos del público porque eran los que les recordaban a las personas con las que convivían en su pueblo y les divertían con esas historias de conflictos mínimos, que eran autoconclusivas para cada episodio.

El férreo control sobre los mensajes de la serie obligó a sus creadores a realizar muchos cambios para adaptarse a las exigencias de los ideólogos franquistas, como cambiar al alcalde inicial, que no era otro que ese mítico gran actor secundario que era Luis Barbero, por alguien más joven y moderno, como el actor Fernando Cebrían, que parecía un sosías de Adolfo Suárez, buscando ofrecer una imagen más moderna del político franquista.

Los cambios también llegaron al cura del pueblo, un personaje que en principio iba a interpretar el propio Antonio Mercero, dándole un cierto aire socarrón. Tras aparecer en el segundo episodio,  fue sustituido por un párroco mucho más clásico y conservador al que dio vida Paco Vidal, al que pueden ver en la foto anterior junto a Maria Nevado que interpretaba a la boticaria. Las razones oficiales fueron que no querían que el director hiciera de actor…

En el siguiente vídeo pueden ver el episodio en el que aparece Mercero como el cura del pueblo.

El papel de la mujer en la serie era congruente con el que tenía en el régimen franquista, machista hasta la médula y con los coros y danzas de la Sección Femenina, como máximo exponente del papel reservado a las mujeres en esa sociedad. Ese aspecto era férreamente controlado y cualquier intento para hacer evolucionar el papel de la mujer en esa sociedad era cortado de raíz por los censores para obligarla a ser una mujer piadosa y fiel ama de hogar.

El poder de penetración de la serie como instrumento de propaganda de las bondades franquistas era increíble a todos los niveles. Personalmente recuerdo que cuando cursaba el Bachillerato teníamos una asignatura obligatoria titulada ‘Formación del Espíritu Nacional’ que todos llamábamos FEN, donde un profesor de origen falangista nos intentaba adoctrinar sobre los fundamentos del régimen franquista.

Ese profesorado recibió instrucciones para introducir el artículo de turno del último episodio de la serie, como materia de explicación de la siguiente clase, por lo que nuestros deberes eran ver el capitulo y escuchar la perorata de turno para poder comentarla al día siguiente en clase, en una especie de primigenio transmedia tardofranquista.

En circunstancias normales la reacción de rechazo generalizado de ‘Crónicas de un Pueblo’ debería ser la predominante, pero en este caso prefiero matizar para ver algún aspecto positivo, como los intentos de Antonio Mercero de intentar cambiar las cosas desde dentro, con sutilidad y sin chocar de frente y debo reconocer que  la serie tiene bastante más enjundia como retrato de la España rural que si nos quedamos exclusivamente con la propaganda franquista.

Al revisar algunos episodios, me ha emocionado volver a ver grandes actores secundarios como el mencionado Jesús Guzmán, Antonio Costafreda, Xan Das Bolas, Rafael Hernández o Tito García ( todos en la foto inferior)  que eran la verdadera alma de la serie gracias a la mano de Antonio Mercero y que me hicieron pasar grandes momentos con mi familia frente al televisor.

El hecho de haber olvidado en mi memoria selectiva toda la propaganda franquista y en cambio mantener a todos esos personajes entrañables, creo que es una prueba importante del impacto que tuvo esa serie en muchas personas que podíamos distinguir el grano televisivo de la paja panfletaria, en este hito para bien y para mal de la televisión española.

Los actores: Emilio Rodríguez es un claro ejemplo del pluriempleo que tuvieron muchos españoles en la postguerra ya que en su caso alternaba su profesión de policía, tras haber ido de voluntario con la División Azul, con la de actor secundario en muchas películas de los años cincuenta y sesenta.

Jubilado por problemas de salud a los cincuenta años, pudo dedicarse a su pasión artística, al ser elegido para interpretar al maestro del pueblo D. Antonio, un personaje venerado y respetado por todos los vecinos, ademas de ser la cara que explicaba a los escolares las bondades del Fuero de los Españoles con un gran convencimiento y la aprobación de los directivos de TVE.

Tras la serie y la muerte de Franco, apenas fue llamado para trabajar, por su clara identificación  con ese personaje franquista de la serie,  por lo que exceptuando a un médico que hizo para ‘Verano Azul’ ,el gran éxito de Antonio Mercero, se fue  desvaneciéndo de la escena hasta su muerte en 1983.

El vizcaíno Fernando Cebrían hizo su carrera especializado en papeles de galán en el teatro o en programas como el ‘Estudio 1’  de la época, alternándolo con apariciones en grandes películas como ‘Tristana’ de Luis Buñuel o en multitud de spaghettis western.

Su entrada en la serie como el alcalde D. Pedro, la hizo sustituyendo al gran Luis Barbero, para dar una imagen más moderna al alcalde del pueblo que no olvidemos que en aquella época era designado a dedo por el gobernador civil de la provincia de turno, un cargo que era siempre para los afectos al régimen

El pasado de Cebrián, que pasó parte de su infancia exiliado en Francia, no le hacía sospechoso de ser afín al régimen anterior y tras ese personaje siguió trabajando con gran regularidad sobre todo en el teatro hasta su muerte en 2009.

El tercer personaje en importancia y sin duda el más popular era Braulio el cartero, al que daba vida Jesús Guzmán uno de esos actores que salía en casi todas las películas que se rodaban en nuestro país en papeles pequeñitos y de pocas frases. Hijo y nieto de actores lleva trabajando en la escena desde los nueve años, cuando empezó a trabajar en la compañía ambulante de sus padres e hizo multitud de giras teatrales por España y Latinoamérica que compaginaba con esos papelitos en el cine.

Guzmán estaba impecable como el inefable cartero cotilla que miraba los remitentes de las cartas para saber todo, sobre todo el pueblo para convertirse en el centro de todos los corrillos para comentar las cosas, en especial con Dionisio, interpretado por otro gran actor como Rafael Hernández, con el que mantenía unas épicas discusiones de barra de bar.

Curiosamente a pesar de su enorme popularidad, su nombre nunca llegó a salir en los créditos iniciales de la serie reservados al maestro y al alcalde, pero no tengo ninguna duda que su cartero Braulio es uno de los mejores personajes de la historia de la televisión española y el que más ha perdurado en el recuerdo de todos los que vimos la serie.

Guzmán sigue en activo y debo añadir que en un gran estado de forma a sus noventa años como pueden haber comprobado en el vídeo que les he colocado en el apartado anterior.

Final:

Las presiones para intensificar los aspectos propagandísticos  del régimen franquista, acabaron derivando en la salida de Antonio Mercero y Juan Farias en la 2T por su falta de docilidad ante las ‘insinuaciones’ de los comisarios políticos de turno.

La entrada de un escritor del régimen como Juan Alarcón Benito hizo que la serie derivara sin remedio hacia los aspectos más ideológicos, perdiendo gran parte de los espectadores al romper el delicado equilibrio que mantuvieron sus dos creadores. La entrada como director de Antonio Giménez Rico intentó mantener el barco a flote, pero la deriva ideológica fue insufrible, tanto es así que al final de la 3T decidieron cancelarla, con una lacrimógena despedida  del maestro de todos sus alumnos, en ese tramo final.

Si lo desean pueden encontrar casi todos sus episodios en los archivos a la carta de RTVE y su canal Nostalgia, por lo que siente curiosidad por ver una serie, que por edad no pudieron ver en su momento, pueden comprobarlo de primera mano, como en el siguiente corte con el que finalizo el artículo de mi exhumación particular de esta serie franquista.

Esperamos sus opiniones y comentarios, aquí o en nuestra cuenta de twitter (@lmejino).Hasta la próxima

Lorenzo Mejino