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Lorenzo Mejino

Series para gourmets

La Conjura contra América : hasta los genios tienen momentos menos inspirados

David Simon es uno de los creadores más influyentes de la televisión del Siglo XXI gracias a su capacidad para la observación minuciosa y detallada de personas y colectivos en determinados lugares urbanos y muy específicos en diferentes lugares degradados de los EEUU, con joyas como ‘The Wire’ ‘Tremé’ o ‘The Deuce’ . Con ese listón de la excelencia tan alto, no deja de ser una lastima que su última propuesta ‘La conjura contra América’ me haya parecido la menos inspirada de toda su carrera, sin dejar de ser una buena serie por encima de muchas medianías que nos llegan.

En el articulo voy a intentar argumentar las razones de ese cierto desencanto que he tenido al ver la adaptación de la famosa novela de Phillip Roth que desarrolla una ucronía en la que los EEUU eligen a un presidente filonazi en el año 1940, cambiando lógicamente el curso de la historia.

Es la primera vez que David Simon adapta una novela para una miniserie televisiva, ya que siempre se había inspirado en hechos periodísticos y observacionales para desarrollar sus historias, incluso en el caso de ‘Show me a Hero’ basado en un libro que describía unos hechos reales.

Sus esfuerzos se han visto lastrados por una descompensación narrativa en las tramas de los niños, una dirección poco vigorosa en la primera mitad de la miniserie y algunos graves errores de casting que le han dado una irregularidad poco habitual en sus trabajos como les voy a explicar a continuación.

Ficha: La Conjura contra América ( The Plot against America) 6 episodios 60m .   Mar 2020- Abr 2020 Cadena: HBO (USA)-HBO (E)

Sinopsis:  Los Levin son una familia judía de clase trabajadora que viven en un barrio esencialmente judío en Newark, en el estado de Nueva Jersey, donde están completamente arropados por su familia y sus amigos de toda la vida.

El padre de familia es Herman, un vendedor de seguros con muchas probabilidades de ir ascendiendo en la empresa en el año 1940. Herman es un firme partidario de las políticas sociales de Franklin Delano Roosevelt y observa con gran preocupación el ascenso de los partidarios de las políticas populistas y xenófobas del rival de Roosevelt para la presidencia de los EEUU, el héroe de la aviación Charles Lindberg, el primer hombre que cruzó el Atlántico en avión y sin escalas.

Su preocupación principal viene dada por el hostigamiento creciente que empieza a tener la comunidad judía por parte de los seguidores de Lindberg, con la excusa de la pureza de la raza y demás zarandajas filonazis.

A través de los ojos de todos los miembros de la familia Levin, vamos a conocer una historia alternativa de América donde los judíos empiezan a ser tan marginados y señalados en EEUU como en los inicios de la Alemania nazi

El inicio: El idolatrado autor literario Phillip Roth escribió ‘La Conjura contra América’ en 2004, inspirado en algunos escritos no publicados que comentaban el movimiento que hicieron  algunos senadores ultraderechistas del partido republicano, a finales de los años treinta, para imponer al aviador filonazi Charles Lindberg, como candidato a la presidencia de los EEUU, frente al socialdemócrata Franklin Delano Roosevelt.

Roth desarrolló esa historia alternativa y se convirtió en una de sus novelas más celebradas, despertando el interés de muchas personas para hacerse con los derechos de su adaptación audiovisual en el formato que fuera.

En paralelo David Simon había leído el libro en su momento, pero se sorprendió cuando el año 2013 recibió una llamada de un amigo suyo de Baltimore,  Tim Rothman, que era el director de los estudios Sony, proponiéndole trabajar en la adaptación del libro. Simon, tras releer la novela declinó la oferta por no ser una tema que le interesará en ese momento, al empezar el segundo mandato presidencial de Barack Obama y considerar que el país iba en la buena dirección.

Todo cambió tres años despues en 2016, cuando la perspectiva de tener a Donald Trump de presidente era bastante plausible por lo que David Simon les comentó a los ejecutivos de HBO, que ahora sería el momento adecuado de hacerse con los derechos para rodar la miniserie.

Su sorpresa vino cuando tras una serie de malentendidos le llamó Joe Roth, el productor que tenía los derechos en ese momento, ofreciéndole crear una miniserie a lo que Simon (der) accedió encantado, con la colaboración de su viejo amigo Ed Burns ( Izq) , con el que había creado ‘The Wire’

Ambos procedieron a la adaptación de la novela, con el cambio principal de pasar de tener como narrador al niño  de diez años de la familia Levin que recordaba sus memorias, a hacerlo desde un punto de vista más coral con todo el núcleo familiar como eje de las historias.

Su estreno vino precedido de promociones como la siguiente.

Su estreno en Marzo de este año y poco antes del confinamiento mundial tuvo muchos elogios por parte de la crítica, pero en cambio las audiencias fueron bajas hasta para lo habitual de David Simon, que nunca ha sido un rey de las mismas, con escasamente 400.000 espectadores el día de su estreno, aunque la cifra se incrementaba poderosamente en los visionados en diferido.

La trama: ‘La Conjura contra América’ nos muestra esa versión alternativa de unos EEUU, con la amenaza latente de la posible llegada a la presidencia de un simpatizante filonazi, como era el aviador Charles Lindberg.

Herman es un firme opositor a todo lo que huela a Lindberg y el antisemitismo que destila en todos sus poros, expresando su desacuerdo de forma muy vehemente, incluso en reuniones familiares. Esa actitud beligerante preocupa a su dulce esposa Bess, que solo desea tener una existencia placida en su barrio de toda la vida para ver progresar a sus dos hijos pequeños Phillip y Sandy.

El núcleo familiar se ve completado por su sobrino Alvin, que tras perder a sus padres vive en casa de sus tíos y empieza a mostrar importantes signos de rebeldía tanto contra su tío como contra los antisemitas que se encuentra por su barrio que van a derivar en una importante trama secundaria de la serie.

Por último tenemos a Evelyn, la hermana mayor de Bess y que busca de forma  desesperada al amor de su vida, para no quedarse como una solterona para el resto de sus días. Su suerte cambia cuando pone sus ojos sobre el recién enviudado rabino de la comunidad Lionel Bergensdorf, un personaje bastante controvertido al ser uno de los escasos dirigentes de la comunidad judía que apoya a Charles Lindberg, lo que genera muchas tiranteces con el resto de familiares y en especial con su cuñado Herman,

‘La Conjura contra América’ está estructurada como un relato lineal que nos muestra la evolución de la familia Levin en base a los cambios geopolíticos que están sucediendo en esa versión alternativa de una América, donde los judíos han sido degradados al nivel de los negros y demás razas no caucásicas, con graves problemas de rechazo y discriminación, como muestra el trailer largo de la serie.

Ese grupo de personajes nos permite conocer todo el abanico de posicionamientos de la comunidad judía frente al ascenso de Lindberg, desde la animosidad manifiesta de Herman y Alvin, hasta el colaboracionismo entregado del rabino y Evelyn, pasando por la navegación según el viento de la pobre Bess, pillada entre las lealtades a su marido y a su hermana que la ponen en graves dificultades familiares.

Mi primer problema con la miniserie viene dada por su cabecera, la peor y con mucha ventaja de todas las espectaculares historias que nos contaba siempre Simon en esos sesenta segundos iniciales. Ni la estridente e insufrible canción militar ni las imágenes de archivo me han parecido  un buen prologo para la historia que nos iban a explicar, como pueden comprobar en el siguiente vídeo

El planteamiento es interesante, pero a la miniserie le cuesta mucho arrancar, ensimismándose demasiado en retratar inicialmente las relaciones y los problemas de esa familia judía vulgar y corriente a inicios de los años cuarenta, con el añadido de la presencia de unos niños, personajes nada habituales en las series de David Simon, que no aportaban nada de interés a la historia, siendo marginales en todo momento.

‘La Conjura contra América’ tiene dos mitades claramente diferenciadas que corresponden al estilo de los dos directores que ha tenido, en el tramo inicial, su directora Minkie Spiro no ha conseguido encontrar el tono adecuado, con una realización lánguida y poco inspirada que hacía avanzar la historia entre interminables escenas familiares que carecían del interés que tenían las paralelas historias geopolíticas presidenciales.

La entrada del gran Thomas Schlamme ( Urgencias, El Ala Oeste de la Casa Blanca) para dirigir los tres últimos capítulos corrige mucho el rumbo de la miniserie, dándole varias marchas de velocidad añadida que coinciden con los cambios geopolíticos en Washington y quemando tramas a una enorme velocidad, incluso demasiada, en el último episodio.

Esa descompensación del ritmo narrativo me dejó muy desconcertado en esa parte inicial, donde mi interés por lo que veía en pantalla era inversamente proporcional a la presencia de los niños en las escenas. Por suerte ‘La Conjura contra América’ va claramente de menos a más y seguramente haber concentrado más las historias iniciales y darle más aire y desarrollo al tramo final habría resultado en una miniserie mucho más redonda que la sensación final que he tenido.

No voy a entrar en hacer paralelismos con la situación actual de la América de Trump, porque esas interpretaciones prefiero dejárselas a los sesudos especialistas que se dedican a estos temas, pero solo quiero apuntar que no me ha parecido tan directamente traspasable a la realidad actual como están convencidos sus más fervientes admiradores.

Otro problema añadido ha sido la elección de algunos actores que me han parecido muy mediocres en sus personajes, en especial por el lado masculino, en el que si exceptuamos a John Turturro, ninguno se acerca al nivel de las dos grandes actrices que han sido Winona Ryder y Zoe Kazan.

‘La Conjura contra América’ es una buena serie, pero debido a estos factores no me ha parecido que tuviera el nivel de las obras precedentes de David Simon, que desde hace muchos años ha sido mi creador preferido, pero en esta ocasión ha carecido de su inspiración habitual al moverse en un terreno que no domina tan bien

Para finalizar este apartado les dejo con un interesante vídeo que nos muestra como las páginas del guión son llevadas a la pantalla, un interesante ejercicio para conocer la plasmación de las palabras en imágenes.

Los actores: Winona Ryder es una actriz con una trayectoria de lo más curiosa y llena de altibajos que coincidían en muchas ocasiones con problemas personales de todo tipo, tanto en sus tempestuosas relaciones personales como por delitos menores que la convirtieron en uno de los personajes preferidos de las gacetillas de cotilleos que se venden en los supermercados.

Esos problemas externos y su fama de persona inestable han influido bastante en su carrera como actriz que es mucho mejor que lo que muchos que piensan tras empezar en grandes películas de la mano de Tim Burton como ‘Beetlejuice’ o ‘Eduardo Manostijeras’ hasta llegar al bombazo que ha sido ‘Stranger Things’ que la ha recuperado para las nuevas generaciones.

En esta ocasión interpreta muy bien a Evelyn Fynkel la ambiciosa y arribista hermana mayor de Bess, dándole un toque de desesperación ideal para el tono que necesitaba ese personaje.

En cambio no me ha convencido mucho el joven norirlandés Anthony Boyle, como el rebelde y pendenciero sobrino Alvin. Su experiencia era bastante escasa antes de ser elegido para un papel que me ha parecido demasiado grande para sus aptitudes. Me consta que no es sencillo elegir actores jóvenes, pero su interpretación me ha dejado de lo más frío, incluso en los momentos más dramáticos.

Esa descompensación de roles de genero se ha repetido y agravado en el caso del matrimonio Levin, con una maravillosa Zoe Kazan, como la desbordada esposa que solo quiere paz en su familia y le crecen los fuegos por todos los lados y el insípido Morgan Spector, una elección muy errónea como Herman Levin, el personaje principal de la miniserie.

Cuando vi que habían seleccionado a Morgan Spector, encendí las alarmas, porque no me ha gustado nunca en las series que le he visto, desde sus protagonistas en series horribles como ‘Allegiance’ o ‘The Mist’ y lo que es peor con malos personajes recurrentes en grandes series como ‘Boardwalk Empire’ o ‘Homeland’, algo mucho más preocupante.

Mis peores temores se han confirmado con una interpretación plana y con un solo gesto de indignación que arrastra durante toda la serie, incapaz de esbozar una sola muestra de cariño hacia su mujer o sus hijos.

Por suerte la presencia de Zoe Kazan en casi todas sus escenas compartidas me compensaba con creces al comérselo con patatas con toda una batería de gestos y sentimientos que eran toda una delicia. La carrera de Kazan ha estado plagada de personajes secundarios como en ‘The Deuce’ pero en esta oportunidad se ha destapado como una gran actriz.

Por último destacar la impresionante interpretación de John Turturro, uno de los actores habituales en las series de David Simon, como el controvertido rabino Bergelsdorf, un personaje muy complejo que tiene una gran evolución tanto positiva como negativa y al que Turturro le sabe dar el tono adecuado en cada momento.

Turturro tiene una impresionante carrera cinematográfica con grandes directores como los hermanos Coen, Woody Allen o Spike Lee así como en muchas películas independientes y es un verdadero seguro para cualquier papel complejo y con muchos matices.

Final : ‘La Conjura contra América’ es una serie recomendable por la historia alternativa que desarrolla y que va in crescendo a medida que avanza la serie, por lo que en estos casos, lo mejor es tener paciencia y dejarse llevar por el tranquilo tramo inicial, hasta llegar a la parte del meollo de su tramo final.

Para finalizar les dejo con un vídeo del rodaje de la serie en escenarios naturales de Nueva Jersey y alrededores de Nueva York.

Esperamos sus opiniones y comentarios, aquí o en nuestra cuenta de twitter (@lmejino). Hasta la próxima

Lorenzo Mejino