Diario Vasco
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Etiqueta: bici
Complementos y disgustos
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Amaia Michelena | 09-12-2013 | 08:28 |0

Yo siempre he sido muy de abalorios y colgajos. Respetando el sempiterno “menos es más”, soy de las que es incapaz de salir de casa sin reloj. Reloj para hacer deporte, para salir por la noche, reloj informal para ir a la oficina. Pero hazme caso, cada complemento tiene su función y su lugar. Si lo tuyo es un chaleco de camuflaje, deja en casa el estampado de leopardo. Y si el remache de tus botas va en neón, acompáña tu look con un bonito pañuelo, pero que eso sea todo, el resto sobra.

De un tiempo a esta parte, procuro desplazarme en bicicleta por la ciudad. Y qué mejor uniforme, que gafas de sol modernas con gorro enorme a la moda también. ¡Pues al loro con la moda del turbante, sombreros o  gorritos polares!

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Qué no te engañen las modelos de la foto. Tu puedes ir igual de estupenda que ellas, cierto, pero sólo, y hazme caso, si tu idea es pasear y respirar aire puro. La primera vez que yo metí la pata fue en una cena informal. ¡Y menos mal que fue en confianza! Salí con tiempo de casa para disfrutar del paisaje y hacer algo de ejercicio. Aparqué mi bicicleta casi en la puerta del restaurante, llegué puntual y además repleta de endorfinas liberadas, ¡me

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Mal cuerpo
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Amaia Michelena | 21-11-2013 | 07:38 |0

De lo mejor que se ha inventado; el transporte público. A nivel personal; no me gusta.

Y no será por no intentarlo, ¡Dios me libre! Llevo años ya, cogiendo el autobús con mayor o menor frecuencia. Casi tantos como tengo. Durante mucho tiempo, incluso, hice del autobús mi medio de transporte diario, allá por los noventa. Y si nos acercamos más al 2013, también he sido usuaria habitual de autobuses para desplazarme de San Sebastián a Vitoria, o Madrid, según la época.

Cuando cumplí trece, tuve mucha suerte. Desde movilidad del ayuntamiento, se decidieron a traer los autobuses articulados a Donostia. Eran toda una novedad, larguísimos, igual que sus rutas. Eran capaces de llevarme desde el colegio hasta casa, atravesando todo el centro de la ciudad, y en tan solo cuarenta minutos. Se me olvidaba mencionar, que estaba en plena pubertad. Cogía el autobus con varias compañeras de clase, llevábamos mochilas gigantes, y como no teníamos móvil, nos dedicábamos a chillar y llamar la atención en el centro del autobús, en el muelle, para conseguir que unos cuantos chicos, también del colegio, nos mirasen. Yo, que soy propensa al mareo, me moría del malestar. ¡Mi

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