Diario Vasco
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Autor: jon.reyesgonzalez
El pune
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Jon Reyes González | 19-09-2014 | 5:26| 0

La villa más antigua de Bizkaia guarda uno de los tesoros medievales más importantes de Euskadi, su puente. Se trata del puente más fotografiado de Euskadi después del Puente Colgante de Bizkaia. Une las dos orillas del Kadagua y durante años fue el paso fronterizo entre Castilla y Euskadi.

Hay que decir que el puente en sí no era la frontera física entre las dos provincias, pero sí la frontera económica, ya que, a diferencia de otros territorios, los impuestos de Euskadi no se cobraban en los puertos, sino aquí. Esto significaba que todos los productos adquiridos o producidos entre Balmaseda y la costa estaban libres de ciertos impuestos, por lo que la capacidad económica de estos habitantes era algo mejor.

El puente es uno de los edificios no religiosos mejor conservados de Bizkaia, ya que se mantiene prácticamente intacto desde hace varios siglos. Dos arcos de medio punto cruzan el río y se llevan hasta una altura de 7 metros sobre el lecho para volver a bajar y adentrarse dentro de la villa.

Todavía se conserva en muy buen estado el puesto donde se cobraba el impuesto de pontazgo cada vez que una carreta cargada de lana, hierro, verduras o fruta atravesaba sus puertas. Sin duda una joya medieval que ha conseguido llegar a nuestros días.

panorámica del puente sobre el río Kadagua

 

Fotografías: Jon Reyes

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Basílicas, Catedrales, ermitas… ¿Qué diferencia hay?
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Jon Reyes González | 24-07-2014 | 11:46| 0

En primer lugar hay que aclarar que todo templo cristiano está considerado iglesia. Euskadi cuenta con una infinidad de rincones en los que se rinde culto a diferentes santos o vírgenes que más tarde pasarían a formar parte de la historia de nuestra tierra. Por medio de varios ejemplos de neustra tierra intentaremos diferenciar una ermita de una basílica, una catedral o un santuario.

Capilla – Palacio Miramar

Capilla del Palacio Miramar

Una capilla es un pequeño templo que no es el principal de la zona. En su origen las capillas podrían ser pequeños edificios privados y particulares que se erigían en zonas para culto personal. Era típico que los señores y banderizos de Euskadi construyesen sus pequeños recintos de culto dentro de sus tierras,  cerca de sus casas torre o incluso dentro de ellas.

Un ejemplo de una capilla moderna la encontramos en el Palacio de Miramar. En plena bahía de La Concha localizamos este gran palacete que, construido sobre el conocido “pico del loro” se yergue desde hace más de 100 años en este extremo de la capital Donostiarra. El edificio fue construido para ubicar a la familia real en sus vacaciones de verano y en él se construyó una pequeña capilla de uso particular. Hoy en día el edificio no está abierto al público y en él únicamente se realizan cursos de verano, alguna que otra exposición o Musikene, el centro de Música Superior de Euskadi.

Ermita- Santa Catalina, Mundaka

Ermita de Santa Catalina, Mundaka

Se trata, en general, de un pequeño punto de oración ligado a un eremita. En su día un ermitaño dedicaba día y noche al rezo para encontrar la paz interior. Estos lugares podían ser desde pequeños templos hasta cuevas excavadas en la roca.

En Eukadi disponemos de varios de estos lugares. Destacamos la ermita de Santa Catalina de Mundaka, edificio que data del siglo XIX pero que está construido sobre uno anterior cuyo origen se remonte a la Edad Media. Uno de los lugares más fotografiados de la villa y desde la cual tenemos unas fantásticas vistas de la isla de Izaro así como de la entrada a la ría de Mundaka y Urdaibai.

Basílica – Begoña de Bilbao

Fachada de la Basílica de Begoña

Una iglesia puede ser pasar a ser basílica de dos maneras. La primera de ellas y más común es que gane ese escaño en importancia por prerrogativa del Papa. Es éste quien obsequia con esa distinción al templo ya sea por importancia histórica o por algún aspecto de relieve. La segunda opción es por “concesión inmemorial”, es decir, por la importancia que ella misma haya obtenido a lo largo del tiempo.

La basílica de Begoña se alza sobre el casco viejo de Bilbao y es y ha sido siempre denominada como la “amatxu” de todo habitante de Bizkaia.

Santuario –  Santuario de Loiola, Azpeitia

Detalle de la cúpula de la basílica de Loiola

Los santuarios son otro tipo de iglesia al que generalmente han acudido en peregrinación vecinos de la zona o peregrinos de otros rincones con el objetivo de realizar promesas a algún santo o virgen.

Euskadi cuenta con varios santuarios, quizás la más importante de todas la encontremos en Azpeitia. San Ignacio de Loyola pasó su juventud en esta tierra de Gipuzkoa y tras ser convertido en santo, se decidió crear un gran templo entorno a su casa original. De echo la casa torre de la familia Loyola se encuentra rodeada literalmente de los muros del gran templo. Merece la pena hacer la visita a las tierras ignacianas para poder descubrir de primera mano la gran construcción que se erigió en este valle.

Catedral – Santa María, Gasteiz

Interior de la Catedrla de Gasteiz

Se trata de la iglesia más importante de todas. Únicamente puede haber una por cada Diócesis y es la sede del Obispado. En Euskadi disponemos de tres catedrales, una por cada provincia. Es cierto que en Gasteiz hay dos catedrales, la nueva y la vieja, pero compartida por el mismo Obispado.

La famosa Catedral de Santa María de Vitoria-Gasteiz pasará a la historia por varios motivos. En primer lugar las excavaciones arqueológicas realizadas en ella han ofrecido cientos de visitas a curiosos e investigadores para poder conocer de primera mano los orígenes la villa. Así mismo fue fuente de inspiración de Kenn Follet para poder redactar la segunda parte de Los Pilares de La Tierra. Ha conseguido proyectar la imagen de Gasteiz al Mundo entero.

Fotografías: Jon Reyes

 

 

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Ekainberri, la gruta de los caballos
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Jon Reyes González | 04-07-2014 | 9:24| 0

El descubrimiento de la cueva

En 8 de junio de 1969 las paredes de la cueva de Ekain volvían a contemplar la silueta de hombres tras años de silencio. Andoni Albizuri y Rafael Rezabal no podían imaginarse que acababand e descubrir un tesoro escondido durante miles de años. Ya lo dijo AndréLeroi-Gourhan: “El conjunto de caballos más perfecto de todo el Arte Cuaternario”. Y no le faltaba razón. Desde los equites romanos, hasta los temidos Hunos, pasando por los Bereberes o las tribus de las praderas del Oeste, el contacto con entre el caballo y le hombre ha sido constante. Ese contacto quedó plasmado en las paredes de Ekain hace ya 14.000 años.

Interior de la reproducción de la cueva

Lo que hace especial a Ekain no son las pinturas en sí, si no el número y la calidad de las  mismas. El caballo no es, generalmente, el animal más representado en el arte parietal, puesto que se disputa ciervos y bisontes. Pero Ekain es una excepción. En la cueva podemos localizar hasta 34 caballos de una calidad exquisita. Los detalles de la grupa, los cascos de las patas, las diferentes tonalidades de la piel, las orejas o la crin, todo quedó plasmado sobre la roca. En 2008, la UNESCO ampliaba el título de “Patrimonio de la Humanidad” a 16 cuevas de la cornisa cantábrica, incluyendo a Ekain, Santimamiñe y Altxerri, título que hasta ese momento únicamente pertenecía a Altamira.

Detalle de los dibujos de los caballos

Se calcula que en la cornisa cantábrica se hallen alrededor de 240 caballos pintados o esculpidos en los tabiques de las cavernas. Ekain es la cueva en la que con mayor detalle fueron perfilados y la cueva en la que podemos encontrar un mayor número de ellos, únicamente superado por la cueva de La Pasiega. Incluso en la Capilla Sixtina del arte paleolítico, la cueva de Altamira, únicamente encontramos 9 caballos, por lo que la simbología de los moradores de Ekain y su relación con el caballo debió ser especial.

La réplica de Ekainberri

A diferencia de lo que ha pasado con otras cuevas y yacimientos prehistóricos, la cueva de Ekain nunca ha estado abierta al público para poder preservarla de toda alteración externa. El problema que esto acarreaba era preservar en una inquietante oscuridad imperecedera una de las joyas del arte parietal. Por ello se decidió crear una réplica fiel a la que se sitúa a apenas 700 metros de la original, a la que puede accederse desde el mismo centro de Zestoa dando un breve paseo.

Exterior de la reproducción

Siguiendo la línea de Altamira en Cantabria o Lascaux en Francia, se encargó el trabajo y realización de una reproducción que nada tiene que envidiar a la original. Las secuencias de los paneles con las pinturas y murales se van sucediendo entre la oscuridad sobre nuestros pasos. Es tal el detalle que se ha empleado en ella que incluso podemos apreciar el eco del continuo goteo deríos artificiales. Es ya el quinto museo más visitado de Gipuzkoa y la cifra va en aumento. Sin duda un nuevo rincón de Euskadi que no nos dejará indiferentes.

Detalle de la dedicación de una calle del Casco Viejo de Bilbao a Ekain

Mas información en www.ekainberri.com (se recomienda ir con cita previa)

 

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Punta Lucero, la defensa de Franco para una invasión que nunca llegó
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Jon Reyes González | 13-06-2014 | 7:34| 0

Miedo. Eso fue lo que debió de sentir  Franco cuando en 1945 sus aliados Hitler y Mussolini caían bajo el fuego de los Aliados. De este modo, Franco se quedaba totalmente solo, aislado del mundo democrático, imponiendo una dictadura en un país que ansiaba libertad. Ese miedo a una posible invasión hizo que se desarrollaran una serie de planes para proteger las costas de España y de Bizkaia. Desde el día en que la Europa ocupada cayó, Franco espero su particular Día “D”, un día que, para desesperación de los republicanos, nunca acabó de llegar.

Vista de las baterías de Punta Lucero

Una cima con tradición militar

Punta Lucero es un pequeño monte en tierras de Zierbana que puede considerarse balcón y puerta de entrada de la Ría Nervión. Desde el siglo XVI se remarcó el valor estratégico de la zona, creando unas primitivas construcciones defensivas, seguramente alguna torre de vigilancia. Más tarde fueron los carlistas cuando en 1876 construyen ciertas trincheras en la zona. Pero sin duda fue en los albores de la Guerra Civil cuando ganó importancia. Varias de las trincheras carlistas fueron readaptadas en la creación del “Cinturón de Hierro” que envolvía Bilbao. Para ello se instalaron 6 obuses modelo 1891 que incluso llegaron a repeler al crucero Canarias que se había adentrado demasiado en la boca del Abra.

Interior de uno de los bunkers

Miedo a la invasión

Tras la conquista de Bizkaia por el bando Franquista, se decidió recuperar la zona que había sufrido grandes daños. Para ello, se llegó a instalar una línea de 4 cañones, búnkers y puntos de ametralladora. De todo esto únicamente han sobrevivido los cañones. Aun así la zona se conserva en unas relativas “buenas condiciones”, ya que otros enclaves defensivos, como pueden ser los de Berango, Galdakao o Sopelana, apenas quedan nada. El lugar elegido para ello fue Punta Lucero. Tiempo atrás venía registrándose edificaciones militar y fortines en la zona tanto en Santurtzi como en Algorta. De este modo el avistamiento de posibles barcos quedaba totalmente asegurado.

Pasillos y túneles del interior del recinto

Pasillos y túneles del interior del recinto

El Día “D” que nunca llegó

Esta misma semana se ha cumplido el 70 aniversario del Día “D”, día en que las tropas americanas, inglesas y canadienses desembarcaban en Normandía para liberar Europa de las tropas nazis y, viendo las imágenes de los cruceros, aviación y demás, no sé qué pensaba hacer Franco con la pobre defensa que estableció, algo anticuada para las nuevas tácticas ofensivas que se desarrollaron y evolucionaron en la II Guerra Mundial.

La defensa de Punta Lucero formaba parte de la conocida “Línea P”, una serie de recintos defensivos que se extenderían por todo el Pirineo. De los cerca de 9.000 bastiones que se intentaron construir, apenas se edificaron 4.000 y muchos de ellos fueron préstamos de las defensas republicanas muy obsoletas tras la Segunda Guerra Mundial.

Detalle del interior de uno de los cañones

El recinto, que está formado por una serie de trincheras y pasadizos subterráneos que comunican con el exterior, también incluye las antiguas estancias de los soldados. La luz apenas llega a entrar por los respiraderos y escaleras y la sensación que uno percibe es de una cierta calma tensa. Aun así, ningún fantasma aparece por la zona. Aunque da la sensación de que los muros tienen ganas de contarnos las vivencias de un pasado reciente, ya que la zona estuvo ocupada hasta su abandono en 1982. Detrás de las baterías, se encuentra lo que fue el antiguo cuartel militar que se mantiene en unas lamentables condiciones. Apenas quedan los azulejos de alguna estancia, 4 paredes ajadas o la peana donde se asentaba la bandera. A lo que se ,le suma un sin fin de cascotes y ladrillos esparcidos por el suelo. Recorriendo las diferentes aposentos, da la sensación de que sí que llegó aquel Día “D” a las costas de Bizkaia y que todo quedó arrasado por los soldados aliados dejándolo tal y como estaba, como una capsula del tiempo que ha perdurado 32 años.

Estado actual del interior de los cuarteles

Fotografías: Jon Reyes

 

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Funicular de Igeldo, ascenso al balcón de Donostia.
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Jon Reyes González | 06-06-2014 | 8:43| 0

Cruce de los vagones del funicular

Recientemente recibíamos la noticia de que tanto el funicular como el monte de Igeldo eran declarados “Bien de interés Cultural”, sin duda un título que reconoce el valor histórico y cultural del lugar. Antaño fue uno de los más concurridos rincones de ocio de Donostia; hoy en día algo olvidado por los donostiarras, Igeldo intenta recuperar la prosperidad de que tuvo años atrás.

Una cima con historia

Es a principios del siglo XX cuando un grupo de donostiarras se plantea crear una nueva zona de ocio en la ciudad. Ante la variedad de ideas se desarrolló la que en principio parecía más descabellada, edificar el complejo en la cima del olvidado monte Igeldo y crear el tercer funicular que se instalaba en el estado para acceder a él.

Vistas desde lo alto del Monte igeldo

Los planes iniciales de ocio incluían la construcción de un casino, una pista de patinaje y un cine. Los años pasaron y, aunque se mantiene la ideal área de recreación, las cosas han cambiado. El casino dio paso al hotel que en la actualidad se ubica en la al borde del acantilado. Hoy la pareja de tiovivos, una pequeña montaña rusa o la casa del terror, entre otros, dan la bienvenida a los visitantes. Con ello pudo ser creado lo que ha sido denominado como el balcón de Donostia, cosa que no ha cambiado en 100 años.

El funicular más antiguo de Euskadi

El Funicular de Igeldo tiene la suerte de estar entre ese selecto club de funiculares que mantienen su esencia intacta desde el día de su inauguración. Fue inaugurado el 25 de agosto de 1912, uniendo así la playa de Ondarreta y la cima del monte en apenas 3 minutos. Para ello sus dos vagones recorren un total de 312 metros, cruzándose a mitad de camino para luego volver a los raíles de subida y bajada.El rápido ascenso no slleva a lo que se ha denominado como el balcón de Donostia.

Aunque se han desarrollado varios planes para el cambio de máquinas, vías o estaciones, la historia y tradición han ganado la batalla, de momento. Y es que el funicular cuenta con ese encanto de toda la vida con sus asientos de madera, la cabina del piloto o las puertas con cierre manual.

 

Tiovivos del Parque de Atracciones

 

El faro más alto de Gipuzkoa.

Hay constancia que desde el siglo XVI una señal luminosa se ubicaba en la cima del monte que se mantenía encendida desde el 3 de Septiembre hasta el 3 de Mayo. Su objetivo era guiar a los barcos hasta la entrada del puerto y tenía un alcance de hasta 50 km. Tras diversos sucesos, incendios y abandonos, en 1855 el faro fue reconstruido, empleando brea para su funcionamiento. Hoy en día un moderno faro eléctrico ha sustituido al anterior.

Faro de Donostia en las laderas de Igeldo

Impresionante panorámica de Donostia y su bahía

Igeldo es un rincón algo olvidado por los donostiarras, dejando paso a los turistas que ascienden hasta el cielo de la capital para poder disfrutar del paisaje que se haya bajo ellos. Ver como la playa de intenta abrazar la isla de Santa Clara sin conseguirlo. Pero esperemos que este rincón de Donostia no caiga en el olvido y siga funcionando como lo ha hecho en el último siglo.

 

Panorámica desde la cima del monte Igeldo

Fotografías: Jon Reyes

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