Por Carlos Rilova Jericó
Mañana mismo Francia recordará, una vez más, el Día de la Liberación. Es decir: el 25 de agosto, la fecha en la que la Segunda División blindada francesa se lanzó sobre París para apoyar la insurrección de esa capital contra los ocupantes nazis que se había iniciado pocos días antes y que hubiera colapsado de no ser por la llegada de esas tropas.
En la vanguardia de ese ataque para liberar París estaban los españoles exiliados que se habían integrado en las fuerzas de la llamada Francia Libre. Eso es bien sabido y se ha abordado, desde distintas facetas -incluso la ucronía- en otros correos de la Historia.
Una acción meritoria de aquellos españoles pero que corre el riesgo de quedar en anécdota, dado el escaso número de efectivos de esa nacionalidad que estaban en esa batalla por París que desde entonces los franceses celebran cada 25 de agosto. Algo que sería, además, bastante injusto desde el punto de vista histórico. Porque hubo muchos más españoles combatiendo con los aliados. Y especialmente en Francia.
Eso es lo que ahora ha tratado de recordar un cómic titulado “Los 36 de la Madeleine”. En él se relata un hecho poco conocido y que no tuvo menos mérito que los blindados españoles de la Segunda División blindada francesa avanzando como punta de lanza del ataque sobre París a finales de agosto de 1944.
Así es. Lo que nos cuenta “Los 36 de la Madeleine” es un acto verdaderamente heroico por parte de un grupo de la Resistencia que provenía de los que oficialmente se llamó “Agrupación de Guerrilleros Españoles”.
Se trataba, como nos dice el título del cómic, de una unidad que no superaba los cuarenta efectivos. Sin embargo aquí la cuestión no la decidió la cantidad sino la calidad. Pues esa acción estuvo protagonizada por soldados españoles veteranos de la Guerra Civil de 1936-1939.
Esto fue lo que permitió una hazaña que parece imposible y es la que relata “Los 36 de la Madeleine”. A saber: esa pequeña patrulla española se organizó para detener en esa pequeña localidad del Sudeste de Francia el avance de toda una columna alemana de la Wehrmacht hacia el Norte para reforzar a las unidades del III Reich que trataban de contener el avance aliado hacia Alemania tras el éxito del Desembarco de Normandía.
Eso es, pues, lo que nos relata “Los 36 de la Madeleine”, el choque armado de esos veteranos españoles emboscados de manera precisa para hacer creer a los alemanes que les atacaba un grupo de tropas mucho mayor.
Haciendo un buen uso de su conocimiento del terremo, de los explosivos y de varias ametralladoras, se consiguió así detener el avance de esa columna alemana, acorralándola sobre el terreno y diezmándola paulatinamente. Bien con fuego graneado, bien disparo de fusil a disparo de fusil
La acción de La Madeleine fue tan eficaz que los alemanes incluso levantaron bandera blanca para parlamentar con sus atacantes. Momento en el que, según nos dice “Los 36 de la Madeleine”, recibirán la ingrata sorpresa de descubrir que sus atacantes no son paracaidistas norteamericanos, como habían creído al principio, sino “guerrilleros”. Y españoles además. Es decir: gente previamente vencida por fuerzas alemanas como la Legión Cóndor.
Un choque de realidad que, sin embargo, no evitará la derrota definitiva de los alemanes, acorralados no sólo por los españoles sino por franceses que acuden a reforzar a la unidad y por el ataque de cazas británicos (según unas fuentes tipo DH 98 “Mosquito”, según el cómic Spitfires) que sobrevuelan la zona actuando como cazabombarderos, ametrallando y lanzando cohetes RP-3 sobre los blindados alemanes que han sobrevivido el primer ataque de los españoles.
Es así como nos relata este hecho “Los 36 de la Madeleine”. Con esa narrativa digna del género de películas sobre la Segunda Guerra Mundial y por medio de un dibujo curiosammete expresionista pero que casa bastante bien con el hecho, la época y la temática que trata este cómic.
Sus autores, Rafael Jiménez y Alejandro Lozano, dejan claro por medio de un documentado dosier adjunto la veracidad del hecho y también lamentan -de un modo bastante militante- que lo ocurrido en La Madeleine no sea apenas conocido pese a sus tintes heroicos que se resumen en un pequeño grupo de partisanos deteniendo a toda una columna blindada alemana integrada por entre 700 y 1500 soldados de la Wehrmacht.
No falta razón en esa queja, pero hay que añadir que ese es un problema general de la Histioriografía sobre la participación de españoles en el bando aliado durante la Segunda Guerra Mundial. Polacos, checos, eslovacos… han tenido un amplio reflejo, desde hace décadas, en medios de difusión tan masivos como el Cine. No ha sido ese el caso de los españoles que van siendo recuperados con cuentagotas por medio de estudios -a veces casi artesanales- como los de Evelyn Mesquida, o el de Séan F. Scullion. Uno de los más recientes y prometedores sobre los españoles que combatieron junto con los británicos o estuvieon integrados en sus fuerzas entre 1940 y 1945.
Así los españoles tienen el mismo problema, por ejemplo, que los alemanes que desertaron del III Reich y combatieron con esas fuerzas aliadas a un régimen para ellos odioso y que no creían representase a su patria. Es decir: se encuentran bastante invisibilizados para el público en general y así no es raro que episodios como el que narra “Los 36 de la Madeleine”, por más valor histórico -y humano- que tengan, sean desconocidos. Injustamente desconocidos. Porque sin acciones como esa, heroicas hasta rozar lo suicida, es muy probable que no hubiera habido Día de la Liberación para París. O que éste hubiera sido mucho más trágico.
A esto tan sólo hay que añadir algún matiz a lo que nos cuenta “Los 36 de la Madeleine”. Por ejemplo que es posible que no se conozcan muchos los detalles de esa acción española concreta durante el año 1944 (aunque “El Heraldo de Aragón” ya publicó algo de esto en el aniversario de 2014), pero en conjunto hace años que el estudio de Eduardo Pons Prades sobre el tema dejó bien clara la participación de partisanos españoles en la derrota sobre suelo francés del III Reich. Incluso publicando un documento del mando aliado indicando que no sólo un grupo como el de “Los 36 de la Madeleine” sino toda una división de veteranos españoles (se habla de 20.000 hombres) integrados como fuerzas de la Resistencia llamada “francesa”, había sido capital para el éxito de la apertura de un frente secundario en Francia: la “Operación Anvil” (es decir: “Yunque”) con la que los aliados cerraban una tenaza sobre las fuerzas de ocupación del III Reich en Francia.
Aparte de eso el relato, sólido en general, de “Los 36 de la Madeleine” flaquea algo en la idealización de los motivos que llevan a esos apenas cuarenta veteranos españoles a combatir a los soldados del III Reich. En algunas viñetas se dice que luchaban por la Libertad… Lo cierto es que, como también reflejan algunas otras viñetas del cómic, había entre ellos bastantes comunistas que, evidentemente, en momentos como aquellos podían estar combatiendo a un régimen totalitario como el III Reich pero no desde luego por ninguna clase de libertad en el sentido amplio que se da en las demoracias occidentales a esa palabra. Pues el régimen soviético, en esa época, no era menos totalitario que el Nazismo alemán. A pesar de ser un aliado de circunstancias de Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos.
Pero hechas estas salvedades (necesarias si de Historia hablamos) “Los 36 de la Madeleine” es un cómic sobre la Historia de la Segunda Guerra Mundial con acento español que nos recuerda un hecho tan digno de ser conocido como muchos otros que reportajes como los de Cornelius Ryan, las novelas llamadas “históricas” y, sobre todo, el Cine de Hollywood (o sus réplicas francesa y británca) han hecho famosos por demás.
Merece, pues, la pena abordar su lectura hoy mismo, entre el 24 y el 25 de agosto. El mismo día en el que en 1944 treinta y seis veteranos españoles comenzaron un ataque que derrotaría a toda una columna blindada del III Reich con medios muy inferiores a aquellos con los que contaba el que, hasta entonces, había sido el Ejército más poderoso de una Europa nuevamente devastada por la guerra.