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Carlos Rilova

El correo de la historia

Palabras con Historia. Historia de las palabras: “chambergo”

Por Carlos Rilova Jericó

A lo largo de los muchos años de este correo de la Historia, algunos de ellos se han dedicado a palabras que, a pesar de ser usadas hoy día, han perdido todo su significado original. O éste se ha alterado en la actualidad.

Normalmente ese ha sido el caso con prendas de vestir. De una de ellas hablaba precisamente en el correo de la Historia del 11 de marzo de 2024, donde explicaba que hablar de una “ropilla” allá por el 1600 no significaba que nuestros antepasados se estuvieran refiriendo a una ropa de mala calidad, sino a la chaqueta que habitualmente se vistió en Europa entre finales del siglo XVI y mediados del XVII.

Un equívoco muy parecido al que ha sufrido otra prenda, más o menos de la misma época, y de la que hoy vamos a hablar aquí. Esa prenda es el chambergo. Palabra que hoy se aplica a abrigos por lo general de corte largo y voluminoso.

Un uso de esa palabra en español, “chambergo”, realmente curioso porque cuando surge en la segunda mitad del siglo XVII, no se refiere a ningún tipo de gabán, chaqueta, abrigo… sino a un sombrero.

Algo que empezó de una manera un tanto caprichosa. Como la misma Moda en sí suele serlo. Así se atribuye el origen de la palabra “chambergo”, aplicada en principio a un tipo determinado de sombrero, a dos aristócratas apellidados Schomberg que estarán al servicio de Francia en el siglo XVII. Según unas fuentes habría sido cosa de Charles de Schomberg, que actuará como virrey de la Cataluña ocupada a partir de 1648 pero sólo brevemente, pues Barcelona volverá pronto a manos españolas al ser recuperada en 1652 por Juan José de Austria. El otro Schomberg al que se atribuye el origen de la palabra, será Friedrich Hermann von Schomberg. Otro mariscal de Francia que tendrá una vida más larga, muriendo en 1690 en Irlanda tras alcanzar un alto rango militar pero, en su caso, en el Ejército inglés en esos momentos aliado de la España de Carlos II.

Tanto un caballero como el otro ciertamente usaron un sombrero de copa baja y ala ancha al que se calificaría, lógicamente, de “à la Schomberg”. Algo que en España se convertiría en “a lo Shomberg” a causa de la dificultad de pronunciar ese apellido que sonaba a oídos españoles a algo asi como “shonbér”. Una castellanización que, evidentemente, derivaría fácilmente en el habla popular a “chambergo”.

Si tenemos en cuenta que esos dos militares fueron en un caso un acérrimo enemigo de España y en el otro, en el de Friedrich Hermann von Schomberg, sólo parcialmente un aliado de ella, habría que aclarar cómo es que un sombrero puesto de moda por uno u otro (extremo aún poco aclarado o controvertido o al menos discutido) iba a ser conocido por su nombre en ese país.

La respuesta a esa cuestión es sencilla. En el año 1669 la reina viuda española, Mariana de Austria, va a crear una guardia personal para el heredero al trono español tras la muerte de Felipe IV.

El objetivo de la misma será proteger al pequeño Carlos II, achacoso y menor de edad, bajo la tutela de Mariana de Austria, actuando como un cuerpo de élite similar a otras guardias personales ya existentes en España y en otros países de Europa. Como la guardia del cardenal Richelieu que Alejandro Dumas hará famosa.

Nace así la que será llamada oficialmente “Coronelía de la Guarda del Rey”. A partir de ese momento surgirá ese neologismo en el habla española que da origen a la palabra “chambergo”. Todo empezará a causa de la vestimenta de esa nueva guardia real española. Su uniforme consistirá en la última moda militar de la época que (así son, una vez más, los caprichos de los usos en el vestir europeo) se copia al acérrimo enemigo del momento. Es decir: a la Francia de Luis XIV.

Así esa guardia será vestida, aparte de con el impresicindible conjunto de zapatos de lazo, medias, calzón…, con una “chupa” y una casaca hongarina. Un conjunto rematado con un sombrero que también estará a la última moda a la francesa y será, en efecto, un sombrero “à la Schomberg” que pronto derivará a sombrero “a lo Shomberg”, y de ahí simplemente a “sombrero chambergo” rebautizando así popularmente a la Coronelía de la Guarda del Rey como “Guardia Chamberga” por esa razón.

Pero aquí, lógicamente, surge otra pregunta bastante lógica: ¿cómo es que la palabra “chambergo” pasa a designar en el español a pie de calle a un abrigo amplio si en principio era tan sólo un sombrero?

La respuesta a esa pregunta es sencilla. Casi tanto, o más, como la del origen de la misma palabra producto de esa castellanización urgente del apellido Schomberg.

Recordemos que los hombres de la Coronelía de la Guarda del Rey, visten, entre otras prendas, una casaca hongarina. Se trata de una chaqueta de largos faldones, muy similar a los abrigos actuales, salvo en el curioso detalle de unas mangas que sólo llegan hasta el codo más o menos.

Así, en conjunto el aspecto de un soldado de esa guardia, como el de cualquier otra unidad europea del momento (empezando por las francesas), es el de alguien que viste una chaqueta amplia, abultada, que le cubre desde los hombros hasta las rodillas…

Es decir: más o menos lo que hoy día se despacha, por abreviar, con la palabra “chambergo” sin entrar en mayores distinciones de si es un abrigo de pelo de camello, de vicuña, de lana, de otro material menos lujoso, de corte largo, de tres cuartos…

Fue así, en definitiva, como nacerá, en el siglo XVII, la palabra “chambergo” para designar a lo que todavía hoy, en el XXI, identificamos con una prenda de abrigo más o menos larga, abultada…

Y eso pese a que en el actual Ejército español se sigue llamando “chambergo” no a ese tipo de prenda -de hecho a las chaquetas de abrigo se les llama en ese medio “tormenta”- sino a los sombreros de camuflaje de tela blanda y ala ligeramente ancha.

Parece pues evidente que la Moda, y las palabras a las que da origen, siguen caminos a veces verdaderamente contradictorios. Por no decir extravagantes. Aunque, a decir verdad, es difícil negar que no nos provean a los historiadores de material realmente interesante cuando nos adentramos en los rincones más oscuros de los jardines de Clío…

Un paseo por el pasado

Sobre el autor

Carlos Rilova Jericó es licenciado en Filosofía y Letras (rama de Historia) por la Universidad Autónoma de Madrid y doctor en Historia Contemporánea por la Universidad del País Vasco. Desde el año 1996 hasta la actualidad, ha desarrollado una larga carrera como investigador para distintas entidades -diversos Ayuntamientos, Diputación de Gipuzkoa, Gobierno Vasco, Universidad del País Vasco...- en el campo de la Historia. Ha prestado especial interés a la llamada Historia cultural y social, ahondando en la Historia de los sectores más insignificantes de la sociedad vasca a través de temas como Corso y Piratería, Historia de la Brujería, Historia militar... Ha cultivado también la nueva Historia política y realizado biografías de distintos personajes vascos de cierto relieve, como el mariscal Jauregui, el general Gabriel de Mendizabal, el navegante Manuel de Agote o el astrónomo José Joaquín Ferrer. Es miembro de la Sociedad de Estudios Vascos-Eusko Ikaskuntza


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