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Alberto Moyano

El jukebox

Consejos prácticos para viajar sentado en el autobús

Alberto Moyano

En estos días veraniegos en los que el tráfico de vehículos por la ciudad se ha convertido en un infierno, el precio del combustible obliga a recurrir al transporte público y los autobuses viajan atestados de gente, con temperaturas en su interior cercanas a los 40 grados y una humedad relativa del 95%, usted qué prefiere: ¿ir de pie, respirando gases de efecto invernadero emitidos por axilas que incineran a toda caldera o viajar cómodamente sentado, disfrutando del trayecto, mientras echa un vistazo a la prensa gratuita? Si la opción escogida es la segunda, aquí van un puñado de consejos que la harán posible evitándole las molestas colas que adornan las marquesinas de las paradas.

1) El horario: viene a ser en esto de saltarse las colas del autobús lo que el misionero al sexo, esto es, un movimiento seminal a partir del cual se han creado todos los demás. Consiste en pasar tranquilamente por delante de las personas que aguardan la llegada del autobús para dirigirse al panel de horarios de la marquesina y, una vez allí y tras simular durante unos instantes que se está consultando, instalarse distraídamente a la cabeza de la cola. Correctamente realizada, la audaz maniobra garantiza podium, esto es, entrar al vehículo entre los tres primeros. Se recomienda no pasar a los siguientes trucos hasta que se domine a la perfección esta suerte, que sigue dando buenos resultados pese a los años transcurridos desde su invención. Un clásico que no pasa de moda.

2) La comprobación: este sistema introduce algunas variantes respecto al anterior. Consiste en merodear la cola, sin integrarse nunca en ella, hasta que llega el autobús a la parada. En ese momento y merced a una veloz maniobra, nos colocaremos frente al vehículo mirando fijamente el cartel electrónico del vehículo y simulando comprobar de qué línea se trata. Tras pronunciar en voz perfectamente audible e con impecable dicción la frase “ajá, número 5, Benta-Berri”, nos dirigimos a la puerta con aire de alivio y entramos autobús, txarleta en mano, colándonos limpiamente. Aunque se ignoran los orígenes de este sistema, lo cierto es que hay señoras donostiarras que lo ejecutan con la máxima pureza.

3) La pregunta: inspirada en las dos anteriores, este método fue introducido en Euskadi por el turismo internacional. Consiste en colocarse a la cabeza de la cola y, llegado al autobús, entrar el primero, no sin antes explicar al resto de pacientes usuarios: “Disculpe, ¿me permite? Sólo quiero que me aclare una duda el conductor”. Una vez dentro, ya junto a la maquina picadora, se formula la pregunta, con cara de entender solamente los ideogramas chinos o el alfabeto cirílico: “Amable conductor, ¿me podría confirmar que este es el autobús de la línea número 5, dirección Benta-Berri?”. Tras recibir respuesta afirmativa, se pica el bonobús y para adentro.

4) La tabla: Se recomienda recurrir a este procedimiento únicamente tras haber fracasado los tres anteriores. Tiene el inconveniente de que obliga a portar una tabla de surf o, al menos, un txanpero. Consiste en entrar en el autobús, abarrotado por supuesto, y en colocar la mencionada tabla de junto a las piernas de algunos de los afortunados pasajeros que viaja sentado. “¿No te molesta, no?” Al margen de la respuesta, lo cierto es que el útil, mejor si está mojado y rebozado en arena, sí molesta. En escasos minutos, el importunado usuario se levantará cediéndote amablemente la plaza.

5) Cambio de planes: la variante cívica de todo esto -y por lo tanto, carente de emoción- consiste en dirigirnos a la parada anterior tras comprobar que la cola desborda la nuestra. Presenta algunos inconvenientes, por cuanto lo normal es que la artimaña resulte estéril y acabemos viajando igualmente de pie. A cambio, ofrece la posibilidad de hacer algún ejercicio caminando.

6) Muy importante: recuerde que estamos en julio y conviene guardar algunas medidas de seguridad, más que nada, por una cuestión de autoprotección. Antes de subir a cualquier autobús, es del todo aconsejable comprobar en qué estado se encuentraEsto es, en el caso de que detectemos en su interior algunos de esos grupos de niños, de los de cuerda, mochila y monitora, -y no digamos ya si la letal horda ocupa nuestra parada-, abortaremos de inmediato la operación. Repito: abortaremos de inmediato la operación.


julio 2008
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