Diario Vasco

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LA CONVERSACIÓN IMPOSIBLE
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Juan Carlos Hernández | 25-08-2015 | 13:29| 0

 

He visto en Twitter esta foto de un puesto de prensa holandés, con todas las portadas dedicadas a su compatriota Dafne Schippers, que ayer quedó segunda en los 100 metros del Mundial de Pekín tras el cohete jamaicano Shelly-Ann Fraser-Pryce. En Twitter hablan de la envidia sana que provoca la cultura deportiva de otros países.

 

No tengo capacidad ni mundo recorrido para saber hasta dónde llega en realidad esa cultura deportiva en otros países, aunque sí quiero decir que padezco y a veces sufro con la futbolitis de los informativos españoles, futbolitis que normalmente se estrecha a los dos equipos principales o a sus respectivas estrellas hasta niveles “informativamente” asfixiantes. Gran invento el mando a distancia, aunque a veces ni aún así.

 

Pero volviendo a la foto de Schippers y la cultura deportiva me ha venido a la memoria una anécdota que en estos días de excitación atlética me apetece compartir en mi blog.

 

Hace nueve años (con 37) me apunté a un curso de inglés nivel 1, aquí, en San Sebastián, para quien no sepa desde dónde escribo. Me dieron clase varios profesores, todos estupendos, entre ellos una holandesa de unos treinta años (doy el dato porque ahora me voy a remontar a 1948). Aquella mañana de 2006 tuvimos clase “de hablar” la profesora holandesa y yo, mano a mano, face to face.

 

No recuerdo bien cómo transcurría la clase, chapurreando en inglés de 1º sobre banderas, estados… no estoy seguro. De repente, en los ejercicios que ella traía preparados apareció un comentario sobre los Juegos Olímpicos de Londres’1948. Ella no sabía aún que yo era un aficionado al Atletismo, pero cuando salió en los papeles la referencia a los Juegos del 48 se le iluminaron los ojos, hizo una pausa y comenzó nuestra “conversación imposible” (¡¡en inglés!!)

 

Ella decía: “Estos Juegos fueron muy importantes porque fueron los primeros después de la II Guerra Mundial”. Yo asentía: “Oh yeah, oh yeah”. Y entonces no sé cuál de los dos se sorprendió más, supongo que ella, porque tras decirme: “Y además en aquellos Juegos una atleta holandesa…”, y yo la interrumpí para fardar de conocimientos: “Oh yeah, Fanny Blankers-Koen”. Mi profesora se quedó de piedra y me miró fijamente sin dar crédito a lo que oía.

 

- ¿Pero tú sabes quién es Fanny Blankers-Koen?

 

- Pues claro, la mejor atleta femenina del siglo XX.

 

Y nos reíamos. Los ojos le seguían dando vueltas dentro de las órbitas y exclamaba cosas parecidas a “¡¡¡Estoy en San Sebastián y estoy con alguien que conoce a Fanny Blankers-Koen!!!” Y ahí estuvimos un rato, intentando encadenar frases sobre las medallas de Fanny Blankers-Koen en inglés de 1º, una profesora holandesa y yo. Una escena bastante kafkiana, ahora que la recuerdo.

 

El Atletismo español no ha dado mitos del Atletismo del calado de Fanny Blankers-Koen y menos en tiempos tan trascendentales para la memoria colectiva como la posguerra mundial, pero ver en los ojos de una holandesa de treinta años la admiración que le evocaba el nombre de Fanny Blankers-Koen, una leyenda de los años 40, me dio mucha envidia.

 

 

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B.O.L.T. JUNTA LAS LETRAS ADECUADAS
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Juan Carlos Hernández | 24-08-2015 | 21:22| 0
Bolt 100 metros Mundial 2015

 

“Junta las letras adecuadas y haz un día mejor” reza una de mis canciones favoritas. Me he resistido durante varias horas a escribir algo sobre la victoria de Usain Bolt en los 100 metros del Mundial de Pekín, pero aquí estoy, juntando letras en homenaje a un atleta que ha hecho que hoy me sienta realmente bien, que ha conseguido que mi día fuera emocionalmente brillante.

 

Antes de hablar de Bolt quiero dedicar unas líneas a Miguel Ángel López, el marchador español que la pasada madrugada ganó los 20 kilómetros marcha. Yo fui uno de los que trasnocharon delante del televisor y el ordenador para no perder ripio. Para un amante declarado de la velocidad y los saltos como yo es difícil explicar la emoción y belleza que atesoran las pruebas largas del Atletismo. Hay que estar ahí y zambullirse en el sacrificio, en la resistencia mental y física. Desde este humilde blog GRACIAS y ENHORABUENA, volveré a trasnochar cuando haga falta, ojalá más gente supiera apreciar vuestro esfuerzo.

 

 

Volviendo a Bolt, qué decir. He leído varios artículos brillantes, como el de Carlos Arribas en El País o el de Fernando Miñana en El Diario Vasco, que no estoy capacitado para emular. Pero esto no es un artículo, es un blog, así que intentaré explicar con mi propia música lo que ha hecho hoy Usain Bolt.

 

En mi último post me posicioné a favor de Gatlin con la esperanza de que Bolt corrigiera algunos detalles en los primeros apoyos de la carrera, corrección que le permitiría, al menos, estar en condiciones de ganar al “atleta” de las dos sanciones por dóping en su historial.

 

Desde aquella carrera de Londres a la que se refería el post Bolt no ha vuelto a competir hasta el Mundial, algo arriesgado en mi opinión por la falta de chispa competitiva. En la ronda de ayer volvió a tener algunos problemas con los primeros apoyos pero cuando se puso a correr de verdad ya se apreció que Bolt venía muy rápido. La semifinal de esta tarde ha sido un terremoto. Bolt casi se cae en los primeros apoyos en un error de principiante, nunca el desastre estuvo tan cerca. Solo un Bolt fenomenal ha podido ser capaz de recuperar la zancada e imponerse, incluso, a los demás corredores. Inusuales caras serias en el rostro de Bolt y susto gordo. No era para menos.

 

Minutos después, en su semifinal, Justin Gatlin seguía quemando pólvora con un 9”77 capaz de asustar a cualquiera. A cualquiera que no se llame Usain Bolt.

 

Quedaba más claro que nunca que en los primeros apoyos de Bolt estaría una de las principales claves de la Final. Y la final ha sido… APOTEÓSICA. Es la grandeza de un gran campeonato, cuando los registros pasan a un segundo plano y cruzar la meta el primero es lo único que cuenta. Y ahí es donde Usain Bolt lleva ya siete años demostrando ser EL MEJOR. Al hilo de lo que decía antes sobre los marchadores, Usain Bolt ha vuelto a demostrar que es el mejor física y mentalmente.

 

Porque la carrera de hoy se ha ganado y se ha perdido en la pista y fuera de la pista, la confianza de Bolt en sí mismo es ya un monumento al Atletismo. Cuando a falta de quince metros el mundo contenía la respiración, Bolt ha mantenido su fe en sí mismo y el robot Gatlin ha dudado, ha intentado correr más rápido que su sombra y ha perdido la carrera. O la ha ganado Bolt, ya me entendéis.

 

Porque hablando de la carrera pura y dura, hay que decir que Bolt ha hecho bien lo que tenía que hacer bien, es decir, ha conseguido ejecutar bien los primeros apoyos. Aunque tampoco ha sido un arranque para tirar cohetes ha hecho justo lo que necesitaba para alcanzar su velocidad punta. Mientras, Gatlin, también hacía su trabajo, supongo que sorprendido de ver a Bolt a su altura desde el principio. Hasta llegar, como decía antes, a ese metro 85 aproximadamente, donde sus respectivas cabezas han empezado a trabajar de distinta manera: Bolt corriendo exclusivamente para ganar la carrera y Gatlin improvisando recursos a más de 40 kms/hora para no perderla.

 

Las marcas, 9”79 vs. 9”80, no han estado entre los 9”70 y 9”75 que pronostiqué, aunque el viento ha sido de -0.5, o sea que no me equivoqué demasiado. Tendría que revisarlo pero de memoria no recuerdo ninguna final gorda de 100 metros con una sola centésima entre el primero y el segundo. En definitiva, una final espectacular, emocionante como pocas.

 

Luego Bolt ha iniciado su celebración particular, incluido el momentazo “Red blood, no more” (o eso parece decir), y a Justin Gatlin se le ha quedado más cara de loser (perdedor) que nunca.

 

Que no se me olvide, otro de los detalles a destacar de esta final de los 100 metros creo que ha sido el tercer puesto compartido por los jovencísimos Trayvon Bromell y Andre De Grasse. Ellos son el futuro, espero que sepan escoger su camino para llegar a la cima. También me entendéis.

 

Para ir terminando, Usain Bolt agranda su leyenda, como él mismo se encarga de recordar siempre que puede, y ahora quedamos a la espera de la revancha en el 200 (la final es el jueves a las 14h 55). Por las redes sociales yo llevaba días apostando por Bolt en el 100 y por Gatlin en el 200, ya ves tú. Yo no quiero que gane Gatlin pero ahí lo dejo, por escrito, unos días antes.

 

Mientras tanto sigue el Mundial, toca trasnochar y hacer encaje de bolillos con los horarios del trabajo. U.S.A.I.N.  B.O.L.T., qué grande eres, tus zancadas son como la música en mis oídos. Hazme perder la porra del 200 y sigue haciendo mejores los días de tantísima gente. Ya nos encargaremos de juntar las letras adecuadas.

 

 

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USAIN BOLT CONTRA SÍ MISMO Y CONTRA JUSTIN GATLIN
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Juan Carlos Hernández | 25-07-2015 | 13:02| 0

 

Usain Bolt ha vuelto. Nunca se fue del todo pero hoy sabemos que está aquí y está dispuesto a dar guerra. Tras sembrar dudas en los corazones de sus fans, que llegamos a especular con una espantada, ayer corrió los 100 metros de la Diamond League de Londres en 9”87, con 13 grados de temperatura, la pista mojada y viento en contra. Lo hizo dos veces, en la semifinal y en la final, con vientos contrarios de -1.2 y -0.8 respectivamente. Usain Bolt ha vuelto.

 

Tras la semifinal Twitter fue un hervidero; aceptable salida, aceptable aceleración, últimos metros relajados dejándose llevar… y ver esos números en la pantalla, ese 9”87 (-1.2) a mí me levantó del asiento. Todas las dudas al carajo.

 

En la final paró el cronómetro en la misma cifra pero las sensaciones fueron peores. Reaccionó peor (153 milésimas en la semi contra 173 en la final), aceleró peor, con un tercer apoyo bastante mediocre, y tuvo que apretar los engranajes y los dientes para ganar a sus rivales, que no eran los primerísimos espadas pero no eran cojos.

 

No conozco el calendario de pruebas de Bolt pero todos los ojos ya se han puesto en el Mundial de Pekín de dentro de un mes. Y aunque me duele decirlo, a fecha de hoy creo que el favorito para ganar el 100 de Pekín sigue siendo Justin Gatlin, que este año ya ha corrido cuatro veces por debajo de 9”80, en mayo (9”74), en junio (9”75) y en julio (9”75 y 9”78 con viento en contra), con ese correr robótico, mecánico y perfectamente efectivo.

 

Todo el mundo tiene su público y digo yo que Gatlin tendrá seguidores, fans y defensores, pero si me preguntan a mí, yo tengo que decir que es el personaje que más me desagrada ver en una pista de Atletismo. Un tipo que tras haber dado positivo DOS VECES aún no entiendo muy bien por qué no fue sancionado a perpetuidad. Un tipo que a los 33 años está corriendo en 100 y en 200 repetidamente más rápido que cuando a los 22 fue campeón olímpico y plusmarquista mundial en las dudosas condiciones de que inmediatamente después fue cazado con su segundo positivo por drogas.

 

No todo el mundo conoce la anécdota de que en el mitin de Zagreb en 2011, en una de sus primeras carreras tras la segunda suspensión, Gatlin escupió un enorme lapo en la calle de Usain Bolt con intenciones intimidatorias. Ese es Gatlin, así se las gastan los tipos como él.

 

El desagrado general que produce ver al tipo de los dos positivos arrasar en las pistas a los 33 años creo que es un clamor en su contra, pero mientras los controles antidopaje no digan lo contrario Gatlin puede campar a sus anchas.

 

Volviendo al Mundial, yo creo que en condiciones normales de viento y temperatura, la final se va a jugar en la franja del 9”70-9”75. Tengo claro que Justin Gatlin va a estar ahí (sería el colmo que bajara de 9”70) y, desde ayer, parece factible que Usain Bolt también sea capaz de rondar esas marcas, aunque tiene muchísimas cosas que corregir y mejorar en el próximo mes. También creo que cualquier otro rival, Tyson Gay, Asafa Powell o cualquier otro, quedan descartados en esa pelea.

 

Tendremos la respuesta el domingo 23 de agosto a las 15.15 hora española.

 

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25 DE MAYO DE 1935: EL DÍA DE LOS DÍAS
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Juan Carlos Hernández | 25-05-2015 | 20:05| 0

 

 

Jesse Owens es, quizá, el atleta más legendario de todos los tiempos. Sus triunfos en los Juegos Olímpicos de Berlín’36 le ubicaron en el peldaño más alto del Olimpo deportivo. El contexto histórico de aquellos Juegos terminó de forjar la épica y la lírica de unos éxitos deportivos extraordinarios.

 

En este blog ya he hablado alguna vez de Owens:

 

“La mano negra de Hitler”

“Jesse Owens a subasta”

“Jesse Owens, medallas a gogó”

 

Pero si es cierto que Owens se convirtió en un icono del siglo XX en Berlín, su figura deportiva ya había alcanzado la inmortalidad un año antes, el 25 de mayo de 1935, en Ann Arbor, Míchigan, cuando en el transcurso de 45 minutos igualó o superó cuatro récords mundiales (aunque le homologaron nada menos que seis al desdoblar en metros las plusmarcas conseguidas en yardas). Lo nunca visto entonces, lo nunca repetido. Lo irrepetible. EL DÍA DE LOS DÍAS.

 

Se han cumplido 80 años de aquella gesta en la que, de propina, Owens se convirtió en el primer atleta de la historia en saltar más de 8 metros en salto de longitud. Os animo a leer estos dos artículos para acercaros a la figura de Jesse Owens y “al día de los días”:

 

“EL DÍA QUE NACIÓ EL ANTÍLOPE DE ÉBANO”

“EL DÍA DE LOS DÍAS: LOS SEIS RÉCORDS DEL GRAN JESSE OWENS”

 

Para contribuir un poco más, yo voy a aportar algunas imágenes de lo que sucedió aquel 25 de mayo de 1935.

 

Foto de las 100 yardas

 

Fotos del primer 8 metros de la historia

 

 

Fotos de las 220 yardas

 

 

 

No tengo fotos de la carrera de las 220 yardas vallas. Si se busca en google se repite mucho una foto pero es de otra carrera. Obviamente, si alguien conoce alguna imagen de esta carrera estoy interesado.

 

Han pasado 80 años de una de las páginas más hermosas de la historia del Atletismo. El día de los días que nos regaló Jesse Owens.

 

 

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USAIN BOLT NO NECESITA ESTOS REGALOS
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Juan Carlos Hernández | 06-05-2015 | 20:00| 5

 

El pasado fin de semana se disputó en la ciudad bahameña de Nasáu la segunda edición de los Campeonatos Mundiales de relevos. 374 hombres y 295 mujeres de 43 países disputaron pruebas de 4×100, 4×200, 4×400, 4×800 y un relevo combinado de 1200+400+800+1600.

 

El aliciente deportivo, aparte de los propios títulos y las medallas, ha sido que estos Mundiales han servido como prueba clasificatoria de los países para participar en los Juegos Olímpicos de Río’2016 en las distancias históricas de 4×100 y 4×400. Y el mayor aliciente mediático ha sido, como lleva años sucediendo, la participación de Usain Bolt en el evento.

 

Esta presencia de Bolt hizo que la prueba reina fuera el 4×100 masculino. Y la carrera no defraudó. Ver a Usain Bolt entrar en meta en segunda posición, aunque sea en un relevo, es una noticia en sí misma. Y sí, los Estados Unidos, con un controvertido equipo con tres atletas que han pasado por las galeras del antidóping, venció a Jamaica con un contundente 37”38 contra 37”68 del cuarteto de Bolt.

 

 

Reconozco que no tuve ocasión de prestar atención a este Mundial que se disputó con horarios de madrugada en España, pero sí hubo un detalle que hizo saltar las alarmas de los freaks del Atletismo (al menos las de los freaks de la velocidad) y que me ha motivado lo suficiente como para retomar el blog.

 

Resulta que la IAAF, en unas mediciones oficiales que a fecha de hoy no ha corregido ni desmentido, ha atribuido a Usain Bolt una medición de 8”65 en su parcial lanzado de 100 metros. Informo a los despistados que en un 4×100 el atleta corre unos 120 metros de los que se cronometran los últimos 100, cuando ya ha cogido velocidad.

 

Ese 8”65 nos puso los pelos de punta a los locos por estos números. Personalmente, desde la primera vez que vi el vídeo puse en duda la veracidad de este dato. Un tipo corriendo 100 metros en 8”65 habría parecido un cohete comparado con cualquier otro atleta que estuviera en el plano televisivo… y nada más lejos de la realidad. De hecho, observando el vídeo una y otra vez no hay forma de apreciar que Bolt le recorte distancia al estadounidense Ryan Bailey, al que la IAAF atribuye un parcial de 8”83, también enorme.

 

Hasta la fecha la mejor marca registrada de una posta de 4×100 se le otorga a Asafa Powell con 8”68, por delante de Usain Bolt con 8”69 (otras fuentes dan 8”70 a ambos). Hay que tener en cuenta que hablamos de mediciones extraoficiales, que no siempre se realizan de la misma forma y, sobre todo, que no hay medición de viento, por lo que –insisto– estos números no dejan de ser un juguete en manos de algunos freaks.

 

Así que juguemos.

 

Me congratula saber que Pierre-Jean Vazel, uno de los grandes especialistas en estas cuestiones, está de acuerdo conmigo:

 

 

Pero vayamos a mis propias indagaciones.

 

En primer lugar he querido fijarme en el viento, que, en efecto, soplaba a favor de Usain Bolt, aunque nunca se sabrá cuánto. Curiosamente, al menos en el estadio, soplaba más al principio del relevo que durante la posta final de Bolt y Bailey.

 

Banderas al principio

 

Banderas al final

 

Cuando Bailey se acerca a meta explotan en el césped unos petardos que evidencian que el viento era a favor. El humo se desplaza en la misma dirección que los atletas:

 

 

Hecha esta comprobación intento analizar el tiempo de Bolt con las imágenes de vídeo pero existe un enorme problema de inicio, un problema casi definitivo: las dos tomas en las que podríamos estudiar el paso de Bolt por la referencia del 100 son pésimas, no hay manera humana de determinar en qué momento pasa Bolt por la línea del 100. Y aunque se viera bien, el cronometraje en pantalla tampoco sirve ya que solo está medido en décimas de segundo. Por eso he buscado mi “solución casera” con dos herramientas. La primera es repasar docenas de veces las dos tomas existentes hasta decidir (a ojo, sí, qué remedio) cuál es el fotograma que considero más acertado. Y la segunda herramienta, una vez decidido cuál es el fotograma “correcto” he pasado el vídeo por un programa que me ofrece el tiempo en centésimas.

 

Así que sí, que es a ojo y por tanto tan cuestionable como cualquier otra medición, pero estos son los resultados que he obtenido:

 

Para esta toma, más cercana, y que en el vídeo va a velocidad real tenemos un minutaje de 7’12”02 para el inicio y 7’20”88 en meta (todas las fotos del post se amplían pinchando sobre ellas)

 

 

Estos fotogramas nos llevan a que Bolt habría corrido su posta en 8”86, que no está mal.

 

Esta otra toma, que corresponde a la cámara lenta del vídeo (con un ralentí del 70%) concede a Bolt un tiempo de 8”799, o sea, 8”80.

 

 

En definitiva, una posta de 100 metros lanzados corrida entre 8”80 y 8”86, en el estado de forma actual de Bolt y con viento a favor me parece coherente.

 

No pongo los fotogramas para no sobrecargar, pero este mismo análisis aplicado a Ryan Bailey le calcula un tiempo que oscila entre 8”91 y 9”00.

 

Pues sí, amigos, a muchos os parecerá una chapuza mi “análisis”, pero yo estoy absolutamente convencido de que mis mediciones caseras se acercan mucho más a la realidad que ese imposible 8”65 que la IAAF ha regalado a Usain Bolt. Y es que para hacer 8”6 en 100 metros tendríamos que estar ante la mejor versión del fenómeno, algo que, lamentablemente, estamos muy lejos de ver en las pistas. Espero que sea mi admirado Bolt el que me quite la razón, ya habrá tiempo para desmenuzar sus próximas carreras.

 

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LA MEMORIA “ALMACENADA” DEL VELÓDROMO DE ANOETA
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Juan Carlos Hernández | 19-02-2015 | 17:43| 4

SPOILER:  Justo cuando iba a publicar este post me han llamado por teléfono para decirme que esta tarde estaban colocando los carteles de los que hablo. La semana pasada destapé el asunto en Facebook y veo que el tema ha llegado a quien tuviera que llegar. Supongo que debo agradecer el gesto al Patronato Municipal de Deportes y a Karel López, que es quien ha dado guerra en el mundo real, más allá de las redes. Aunque ya esté conseguida parte de la petición, publico el post tal y como lo tenía preparado para seguir ahondando en el legado de algunas personas.

 

LA MEMORIA “ALMACENADA” DEL VELÓDROMO DE ANOETA

 

 

Yo soy uno de tantos donostiarras que han disfrutado de las instalaciones del Velódromo de Anoeta. Allí entrené y competí durante quince años, junto a las otras pistas de la ciudad, incluida la que algunas mentes pensantes están esforzándose tanto en destruir para mayor gloria de algún Florentino Pérez.

 

Por supuesto, el Velódromo es mucho más que unas pistas de ciclismo y de Atletismo. Conciertos musicales de todo tipo, actos políticos de todos los colores, proyecciones en pantalla gigante de películas del Festival de cine, las Seis Horas de Euskadi, yo qué sé, el Velódromo de Anoeta representa quizá la más heterogénea y completa construcción multicultural de San Sebastián.

 

No voy a intentar abarcar el recorrido completo de la historia del Velódromo, ni siquiera pretendo acercarme. Este es un blog sobre Atletismo y por ahí quiero avanzar. Si alguien de cualquier otro ámbito se suma a la iniciativa que quiero proponer hoy aquí, adelante, por mí encantado.

 

El “Velódromo Antonio Elorza”, llamado así desde 2005 en honor a uno de sus impulsores originales, se inauguró como pista de ciclismo y graderío en 1965 para unos Mundiales de ciclismo. Tuvo que llegar otro Mundial de ciclismo en 1973 para que se cubriera la pista. A mediados de los 70 y gracias a la cabezonería de Rafa Puignau (padre), quien en contra de otras voces acreditadas demostró que sí cabía una pista de Atletismo dentro del anillo ciclista, se construyó la primera pista cubierta de 200 metros de España. Una joya entonces y aún una maravilla actualmente.

 

En esta nueva pista se disputaron los campeonatos de Europa de Atletismo en 1977, cita en la que brillaron con luz propia nombres gigantes como Sebastian Coe, Marita Koch, Valery Borzov o Viktor Saneyev, junto a una retahíla de campeones olímpicos de la época.

 

En el Velódromo se han batido unos cuantos récords mundiales, la mayoría en ese Europeo de 1977 y alguno más en aquellos mítines que se celebraron de 1989 a 1994.

 

¿Os acordáis de aquellos mítines? Hoy lo cuentas a las nuevas generaciones y parece ciencia ficción. Carl Lewis, Sergey Bubka, Michael Johnson, Noureddine Morceli, Javier Sotomayor, Linford Christie… Merlene Ottey, Heike Drechsler, Inessa Kravets, Irina Privalova… y muchos y muchas más. Madre mía, lo mejor de lo mejor compitiendo en San Sebastián, agigantando la historia del Velódromo de Anoeta.

 

La perla de aquellos mítines la puso Bubka con su récord mundial de salto con pértiga, 6.10 m. o veinte pies justos en medidas inglesas/yankis, lo que llevó el nombre de San Sebastián al mundo entero, en una época –recordemos también a despistados y jóvenes– en la que el Atletismo tenía una enorme PRESENCIA en los medios (sí, más ciencia ficción en estos tiempos).

 

 

Algunas fotos rememorando aquello: Carl Lewis, Michael Johnson, Irina Privalova, Merlene Ottey…

 

 

 

 

Me pregunto en pleno siglo XXI: ¿cabe en alguna cabeza pensante cercana actual montar en San Sebastián un evento atlético con Usain Bolt, Lavillenie o Barshim como cabezas de cartel? La respuesta es demasiado evidente, que no cunda el pánico, por eso la proposición que he mencionado al principio no va por ahí sino que es algo mucho más sencillo.

 

En los años 90 y –según me cuentan– por iniciativa de Kote Olaizola, había en una de las paredes visibles de la entrada al Velódromo unos paneles con el listado de las mejores marcas atléticas conseguidas en la pista; atletas, pruebas y registros. Creo que también había paneles con datos de ciclismo y/o de las Seis Horas de Euskadi. Paneles que desaparecieron tras alguna reforma.

 

La semana pasada pregunté por este tema en Facebook y con la ayuda de amigos he sabido que los paneles no acabaron en la hoguera sino que están almacenados en algún lugar de la instalación cogiendo polvo, al igual que una foto estupenda de Sergey Bubka en el instante previo a su récord mundial. Me mandaron hasta fotos, viva WhatsApp.

 

 

Mi petición “a quien corresponda” está clara, supongo: ¿cabe alguna posibilidad de limpiar/actualizar esos paneles y darles un lugar visible y de honor en la entrada o pasillos principales del Velódromo?

 

A mí me parece interesante que los jóvenes que se van sumando a la vida del Velódromo puedan leer datos y ver fotos de lo que otros han hecho antes en la instalación que ahora disfrutan ellos. Unos paneles y unas fotografías deportivas no me parece un gran dispendio. Mostrar aquello que fue posible hace unos lustros y a ver si a alguien se le ocurre cómo organizar eventos parecidos. Más edificar y menos romper; más historia para reforzar el futuro.

 

 

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FLORENCE GRIFFITH Y EL VENDAVAL DEL 10″49 (AMPLIADO)
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Juan Carlos Hernández | 01-11-2014 | 17:36| 1

 

 

I. INTRODUCCIÓN

Este post pretende ser la recopilación definitiva que demuestre que el récord mundial femenino de los 100 metros lisos, los 10”49 de Florence Griffith-Joyner en 1988, fueron conseguidos con un vendaval a favor de la carrera, y bajo ningún concepto con una medición del viento de 0.0 m/s, tal y como fue homologada la marca.

 

Ya hablé de esta misma cuestión en este otro post: “Yoshihide Kiryu 0, Florence Griffith 1, IAAF 2″; pero en las últimas semanas he encontrado datos y evidencias que no conocía hace año y medio y que voy a ir desarrollando hoy.

 

Lo malo del trabajo que me voy a tomar es que no va a servir para nada aparte de entretenerme y entreteneros a algunos; es decir, a mí me gustaría que la IAAF reconociera el error de haber dado validez a un registro absurdo, borrase el 10”49 de la tabla de récords y que considerase el 10”61 de la misma Florence Griffith como récord mundial. Pero sé que esto no va a ocurrir, es más, soy perfectamente consciente de que la IAAF sabe que aquella carrera fue ventosísima, que tiene todos los datos en su poder y, sin embargo, prefiere mantener un récord esperpéntico a dar marcha atrás. Y veintiséis años después de la carrera mucho menos, supongo.

 

 

II. HECHOS Y DATOS

Recapitulemos los hechos: el 16 de julio de 1988, en los cuartos de final de las pruebas de selección olímpicas (Trials), la estadounidense Florence Griffith trituró el récord mundial de los 100 metros con un registro de 10”49, al que OMEGA, empresa encargada de las mediciones, atribuyó un viento de 0.0 m/s.

 

Hasta ese momento el récord pertenecía a la también estadounidense Evelyn Ashford con una marca de 10”76. La marca personal de Griffith era de 10”89 (-0.1) conseguida tres semanas antes, y sus siguientes mejores registros eran un 10”96 (0.0) de 1987 y un 10”99 (-0.1) de 1984.

 

La de Griffith fue la primera de tres carreras de cuartos de final. Curiosamente, el viento de la segunda también fue medido en 0.0, en una carrera ganada con 10”83 por Sheila Echols, una atleta cuyas siguientes mejores marcas son 10”99 (+1.3) y 11”00 (+1.2), hechas al día siguiente en la semifinal y en la final de aquellos Trials. Y “sorprendentemente”, al igual que muchas mediciones de esa tarde, la tercera y última carrera tuvo un viento de +5.0.

 

 

Si habéis leído mi artículo del año pasado ya sabéis que a la vez que estas tres carreras, y a pocos metros en paralelo, se disputaba la final de triple salto. Hoy puedo añadir que de los 46 saltos válidos solo 3 fueron legales en cuanto al viento. La media de las 46 mediciones fue de 3.98 m/s y una medición alcanzó los +7.0 m/s.

 

Las ganas de querer volver a bucear en este tema me surgieron tras encontrar en YouTube un nuevo vídeo en el que se llega a apreciar la medición del anemómetro del triple salto DURANTE la carrera de Florence Griffith: +4.3 m/s.

 

 

Comprobado, Robert Cannon acababa de saltar 17,63m (+4.3) en la segunda ronda del triple salto aproximadamente dos minutos –como mucho tres– antes de que se diera la salida a la carrera de Florence Griffith. Y mientras Griffith destroza el récord mundial Johnny Washington está preparado en el pasillo para el que sería su mejor salto de la tarde: 16,10 (+4.5)

 

 

No sé cuántos saltos hubo hasta que se disputó la segunda carrera de los cuartos de final, pero las siguientes mediciones de viento en el triple salto fueron +2.8, +4.8, +2.0 y +4.2.

 

 

El principal hallazgo de estas semanas, y del que han salido algunos de los datos ya expuestos, ha sido este espectacular informe para la IAAF del biomecánico deportivo Nicholas P. Linthorne: “The 100m World Record by Florence Griffith-Joyner at the 1988 U.S. Olympic Trials” de junio de 1995. Demoledor desde el primer párrafo. El informe empieza por la conclusión, desarrollada luego en decenas de páginas, de que durante la carrera del 10”49 de Florence Griffith el viento debía soplar con una intensidad de entre +5 y +7 metros por segundo. Y durante la segunda carrera de cuartos de final, a la que también “regalaron” un 0.0, debió haber un viento a favor de entre +3 y +4 metros por segundo.

 

El principal argumento de Nicholas P. Linthorne se basa en un detalladísimo trabajo estadístico en el que estudia con precisión científica la influencia del viento sobre los atletas en docenas de carreras, desde los Mundiales de Helsinki’83 hasta los Juegos Olímpicos de Barcelona’92.

 

El estudio detalla que las seis atletas que pasaron ronda en la carrera del 10”49 (0.0) corrieron una media de 0”28 más lento en las semifinales del día siguiente (vientos de +1.3 y +1.6). Las cinco atletas que pasaron ronda en los cuartos de final ganados por Echols con 10”83 (0.0) corrieron en las semifinales 0”09 más lentas de media. Y las cinco atletas que pasaron ronda en la tercera carrera de cuartos de final (+5 de viento) corrieron las semifinales 0”14 más lento de media.

 

Aplicando la estadística a esos empeoramientos de las marcas se obtienen las velocidades teóricas del viento en las dos carreras a las que OMEGA atribuyó 0.0 m/s. Como ya se ha dicho, entre +5 y +7 para los 10”49 de Griffith y entre +3 y +4 para los 10”83 de Echols.

 

En el informe hay otro dato esclarecedor, dato que yo creo que cualquier aficionado familiarizado con estas cuestiones entenderá como concluyente: resulta que doce de las catorce atletas (las seis primeras de las dos carreras sospechosas) hicieron su marca personal del año 88, y en varios casos su marca personal de siempre, precisamente en esos CUARTOS DE FINAL con 0.0 de viento oficial.

 

 

Con todos estos datos encima de la mesa, y sumando un mínimo de sentido común, es lógico pensar que en esas dos carreras de cuartos de final falló estrepitosamente el anemómetro. Dos mediciones de 0.0 en dos carreras consecutivas en las que una docena de atletas mejora su marca, mientras a dos metros las mediciones en el triple salto arrojan una media de +4.0 m/s no son improbables: SON IMPOSIBLES (en mi opinión).

 

Lógicamente no soy el único que piensa así. Con mucho más peso que yo tenemos a la “Asociación de estadísticos de Atletismo” (The Association of Track and Field Statisticians), que desde 1997 incluye la siguiente acotación para referirse al 10″49 de Florence Griffith: “@ Probably strongly wind-assisted, but recognised as a US and world record“. Clarito hasta en inglés.

 

 

 

III. EL NÚMERO DE ZANCADAS

 

 

Los datos de este apartado quizá no sean tan relevantes como los expuestos anteriormente, pero a un nivel de observación pueden ser significativos.

 

Que yo sepa, circulan por YouTube seis de las ocho carreras de 100 metros que Florence Griffith disputó en los Trials y los Juegos Olímpicos de 1988, las cuatro de los Juegos más los cuartos de final y la final de los Trials. Nunca he visto la primera ronda ni la semifinal de las pruebas de selección, aunque unas fotografías me ofrecen el dato de esta última carrera.

 

Lo que resulta curioso observar en estas seis grabaciones (más las fotos de la semifinal) es que, partiendo de la certeza de que en la carrera del 10”49 el viento era muy superior a +2 m/s, y con la única excepción de los cuartos de final olímpicos, descubrimos una curiosa relación entre el viento a favor y el número de zancadas: a más viento menos zancadas.

 

Este sería el cuadro:

 

 

IV. LA TEORÍA DEL VIENTO CRUZADO

Resulta tan obvio comprobar que durante las dos carreras del 0.0 sí había viento que los responsables de OMEGA se agarraron a la única explicación que les evitaba el sonrojo: había viento, sí, en concreto un viento de +2.8 m/s, sí, pero… incidiendo en el anemómetro de forma transversal a 91º, por lo que la medición de 0.0 sería la correcta. Olé sus huevos.

 

Ignoro si aportaron alguna prueba que avalara este nuevo despropósito o si se quedaron tan anchos sin más. Estas semanas he encontrado en un foro alguien que defendía esta teoría mostrando este fotograma como la prueba de que el viento soplaba en transversal a la carrera de Florence Griffith:

 

 

Este crédulo forero está obviando –o no se ha dado cuenta– de que si la bandera está cruzada no es por el viento sino porque el juez está sujetando la tela con su mano derecha. Aquí os muestro otro fotograma parecido pero más claro que pertenece a la final masculina disputada 50 minutos más tarde

 

 

Además del fotograma también podéis ver el vídeo. Cuando el juez suelta la bandera sí puede llegar a parecer que el viento azota en transversal. Pero muy transversal no sería porque la medición del anemómetro marcó nada menos que +5.2 en esta carrera. Pinchad aquí, en el minuto 6’10”

 

 

*Una segunda teoría que especula con el viento cruzado plantea la posibilidad de que durante las dos carreras de 0.0 el anemómetro estuviera mal colocado, con una desviación de 30º respecto a la línea recta de la pista, por lo que si el viento azotaba en diagonal a 60º la medición final sería 0.0.

 

De esta teoría, que no es mala como veremos más adelante, no voy a opinar nada porque si esto fue lo que ocurrió estaríamos ante un error de los jueces que anularía directamente cualquier validez de las carreras.

 

V. EL VIENTO EN IMÁGENES

Antes de ir a la carrera de Florence Griffth quiero empezar este análisis del viento en imágenes con este vídeo de Willie Banks. Pertenece al primer salto de la primera ronda de la final de triple salto, unos 75 minutos antes que el récord de Griffith. Aunque ventoso, es el primer salto de la historia –legal o ilegal- por encima de los 18 metros: 18,06 (+4.9). Fijaos en la camiseta y el pantalón de Banks al principio del vídeo y veréis el efecto que tiene sobre un atleta un viento de +4.9 m/s.

 

 

Aparte de la imagen de la ropa destaco dos fotogramas de la carpa en la que los triplistas aguardan su turno. En este os señalo la bajera de la carpa; luego veremos desde el otro lado cómo se agita el “faldón” durante la carrera del 10”49

 

 

Y en este os muestro una cinta colgante que, obviamente, durante un salto de +4.9 está agitadísima

 

 

Vamos, ahora sí, con los elementos móviles durante la carrera del 10”49. Me sorprende que no circule por Internet ninguna grabación en HD (alta definición) de la carrera, por lo que hay que conformarse con YouTube y, en mi caso, con las grabaciones de vídeo que hice en su momento directamente de la televisión y que son, al visualizarlas a través del DVD en un televisor de 37 pulgadas, mi mejor herramienta de trabajo.

 

Faltan un par de minutos para la carrera. Florence Griffith (círculo rojo) hace un último trote. El triplista Johnny Washington (círculo azul) ya está en el pasillo de saltos. Y las carpas exteriores del estadio (círculo amarillo) se agitan con fuerza. Esta es la foto…

 

 

…Y este es el vídeo

 

 

Este es el viento que quieren hacernos creer que se detuvo milagrosamente durante dos carreras de 100 metros -mientras seguía soplando en el triple salto- o que, más milagrosamente todavía, sopló de manera perfectamente perpendicular al anemómetro durante esas dos carreras.

 

En esta fotografía previa a la salida vemos la melena de Florence Griffith tapándole la barbilla. El viento viene del lado izquierdo a las atletas, pero la teoría del viento cruzado ya ha quedado al descubierto en el capítulo anterior

 

 

Cuando las atletas se están colocando en los tacos de salida, la cámara se centra en la de la calle 6, Carlette Guidry; junto a ella, en la calle 5, también se ve en parte a Florence Griffith. Fijándonos bien llegan a percibirse trazas de viento en todos los elementos con posibilidad de moverse: el dorsal, la ropa y el flequillo de Guidry, y en el adhesivo del muslo de Griffith y en su dorsal.

 

 

Casi imperceptible en YouTube es el movimiento de la melena de Florence Griffith en la posición de “listos”, que se agita notablemente. En estas capturas se llega a apreciar cómo su pelo permite ver (2 y 4) o no ver (1 y 3) trozos de pista detrás de la atleta.

 

 

En el capítulo IV ya hemos visto la bandera del juez situado detrás de las corredoras. La bandera se agita con fuerza cuando la suelta, al igual que en la final masculina que ya hemos visualizado antes y que tuvo un viento de +5.2 m/s, dejando en evidencia, insisto una vez más, la teoría del viento cruzado.

 

 

Otro elemento móvil difícil de apreciar en YouTube es la chaqueta azul de este juez, que es zarandeada por el viento. También es cierto que la chaqueta evidencia la presencia de viento pero no la dirección del mismo.

 

 

Llego a la carpa de los triplistas que también hemos visto antes. Algún día veremos la carrera en HD y aparecerá ante nuestros ojos la cinta colgante agitada por el viento a favor, ahora casi invisible. Mientras tanto este es el fotograma “menos malo” que puedo ofrecer

 

 

Y ahora la falda de la carpa. Antes os he mostrado la parte de atrás. En el vídeo del 10”49 se ve una gran agitación. Os pongo unos fotogramas…

 

 

…Y el vídeo (minuto 1’15”)

 

 

Por si no lo veis claro vuelvo a recurrir al vídeo de la final masculina, donde ya no hay triplistas bajo la carpa y se ve mucho mejor que eso que se mueve agitado por el vendaval es el faldón de la carpa (minuto 5’44”)

 

 

Nos vamos al otro lado de la pista, más allá de la calle 9, donde tenemos, quizá, las dos mejores evidencias visuales del viento.

 

En primer lugar vemos a este voluntario (o lo que sea) de camiseta roja

 

 

Ojo, que en un momento algo se mueve. En el “a sus puestos” de las atletas el chico tiene su acreditación sobre su hombro izquierdo

 

 

Se gira hacia su derecha para colocarse bien la acreditación

 

 

El viento vuelve a hacer volar la acreditación y vuelve a caer

 

 

Durante la posición de “listos” se gira hacia su izquierda

 

 

Y en las primeras zancadas el vendaval vuelve a colocarle la tarjeta sobre el hombro

 

 

Son pocos segundos pero se ve muy bien en el vídeo a velocidad normal. Pinchad aquí

 

 

Por último, la que en mi opinión es la prueba visual más concluyente que podemos apreciar en el vídeo del 10”49: la camiseta verde de este juez

 

 

Este juez está en pantalla los cuatro primeros segundos de la carrera (muchos más a cámara lenta, claro). En YouTube se ve, con dificultad y concentración, pero se ve. Tengo que reconocer que es con el DVD y el televisor cuando la evidencia es indiscutible. Pinchad en el vídeo (minuto 1’08″) y prestad atención a la camiseta verde del juez

 

 

VI. CONCLUSIÓN

Mi conclusión es redundante, lo he repetido varias veces a lo largo de este trabajo: durante la carrera de 100 metros en la que Florence Griffith detuvo el cronómetro en 10”49 y los encargados del anemómetro dieron por válida una medición de 0.0 m/s hubo un calamitoso error en esta medición.

 

Banderas, flequillos, camisetas, acreditaciones, chaquetas, carpas, cintas colgantes… todo lo que podía agitar el viento durante la carrera de Florence Griffith aparece agitado ante nuestros ojos. ¿Cuántos metros por segundo de viento ayudaron a que Florence Griffith corriera 100 metros en 10”49? Yo no puedo saberlo. El biomecánico Nicholas P. Linthorne calcula que entre +5 y +7 m/s. Sin duda se acerca más a la verdad que el 0.0 oficial, aunque si me baso en mis propias observaciones yo estimo que el viento pudo soplar entre +4 y +5 m/s, algo parecido al viento que ayudó a los triplistas justo antes y justo después de la carrera.

 

Y me remito, para terminar, a la introducción. Lamento mucho que la IAAF no borre de sus listas este récord absurdo sabiendo como sabe que durante la carrera soplaba un vendaval a favor de Florence Griffith-Joyner (Q.E.P.D.)

 

 

Ver Post >
FLORENCE GRIFFITH Y EL VENDAVAL DEL 10″49
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Juan Carlos Hernández | 15-10-2014 | 10:09| 2

 

 

I.     INTRODUCCIÓN

Este post pretende ser la recopilación definitiva que demuestre que el récord mundial femenino de los 100 metros lisos, los 10”49 de Florence Griffith-Joyner en 1988, fueron conseguidos con un vendaval a favor de la carrera, y bajo ningún concepto con una medición del viento de 0.0 m/s, tal y como fue homologada la marca.

 

Ya hablé de esta misma cuestión en este otro post: “Yoshihide Kiryu 0, Florence Griffith 1, IAAF 2″; pero en las últimas semanas he encontrado datos y evidencias que no conocía hace año y medio y que voy a ir desarrollando hoy.

 

Lo malo del trabajo que me voy a tomar es que no va a servir para nada aparte de entretenerme y entreteneros a algunos; es decir, a mí me gustaría que la IAAF reconociera el error de haber dado validez a un registro absurdo, borrase el 10”49 de la tabla de récords y que considerase el 10”61 de la misma Florence Griffith como récord mundial. Pero sé que esto no va a ocurrir, es más, soy perfectamente consciente de que la IAAF sabe que aquella carrera fue ventosísima, que tiene todos los datos en su poder y, sin embargo, prefiere mantener un récord esperpéntico a dar marcha atrás. Y veintiséis años después de la carrera mucho menos, supongo.

 

 

II.     HECHOS Y DATOS

Recapitulemos los hechos: el 16 de julio de 1988, en los cuartos de final de las pruebas de selección olímpicas (Trials), la estadounidense Florence Griffith trituró el récord mundial de los 100 metros con un registro de 10”49, al que OMEGA, empresa encargada de las mediciones, atribuyó un viento de 0.0 m/s.

 

Hasta ese momento el récord pertenecía a la también estadounidense Evelyn Ashford con una marca de 10”76. La marca personal de Griffith era de 10”89 (-0.1) conseguida tres semanas antes, y sus siguientes mejores registros eran un 10”96 (0.0) de 1987 y un 10”99 (-0.1) de 1984.

 

La de Griffith fue la primera de tres carreras de cuartos de final. Curiosamente, el viento de la segunda también fue medido en 0.0, en una carrera ganada con 10”83 por Sheila Echols, una atleta cuyas siguientes mejores marcas son 10”99 (+1.3) y 11”00 (+1.2), hechas al día siguiente en la semifinal y en la final de aquellos Trials. Y “sorprendentemente”, al igual que muchas mediciones de esa tarde, la tercera y última carrera tuvo un viento de +5.0.

 

 

Si habéis leído mi artículo del año pasado ya sabéis que a la vez que estas tres carreras, y a pocos metros en paralelo, se disputaba la final de triple salto. Hoy puedo añadir que de los 46 saltos válidos solo 3 fueron legales en cuanto al viento. La media de las 46 mediciones fue de 3.98 m/s y una medición alcanzó los +7.0 m/s.

 

Las ganas de querer volver a bucear en este tema me surgieron tras encontrar en YouTube un nuevo vídeo en el que se llega a apreciar la medición del anemómetro del triple salto DURANTE la carrera de Florence Griffith: +4.3 m/s.

 

 

Comprobado, Robert Cannon acababa de saltar 17,63m (+4.3) en la segunda ronda del triple salto aproximadamente dos minutos –como mucho tres– antes de que se diera la salida a la carrera de Florence Griffith. Y mientras Griffith destroza el récord mundial Johnny Washington está preparado en el pasillo para el que sería su mejor salto de la tarde: 16,10 (+4.5)

 

 

No sé cuántos saltos hubo hasta que se disputó la segunda carrera de los cuartos de final, pero las siguientes mediciones de viento en el triple salto fueron +2.8, +4.8, +2.0 y +4.2.

 

 

El principal hallazgo de estas semanas, y del que han salido algunos de los datos ya expuestos, ha sido este espectacular informe para la IAAF del biomecánico deportivo Nicholas P. Linthorne: “The 100m World Record by Florence Griffith-Joyner at the 1988 U.S. Olympic Trials” de junio de 1995.  Demoledor desde el primer párrafo. El informe empieza por la conclusión, desarrollada luego en decenas de páginas, de que durante la carrera del 10”49 de Florence Griffith el viento debía soplar con una intensidad de entre +5 y +7 metros por segundo. Y durante la segunda carrera de cuartos de final, a la que también “regalaron” un 0.0, debió haber un viento a favor de entre +3 y +4 metros por segundo.

 

El principal argumento de Nicholas P. Linthorne se basa en un detalladísimo trabajo estadístico en el que estudia con precisión científica la influencia del viento sobre los atletas en docenas de carreras, desde los Mundiales de Helsinki’83 hasta los Juegos Olímpicos de Barcelona’92.

 

El estudio detalla que las seis atletas que pasaron ronda en la carrera del 10”49 (0.0) corrieron una media de 0”28 más lento en las semifinales del día siguiente (vientos de +1.3 y +1.6). Las cinco atletas que pasaron ronda en los cuartos de final ganados por Echols con 10”83 (0.0) corrieron en las semifinales 0”09 más lentas de media. Y las cinco atletas que pasaron ronda en la tercera carrera de cuartos de final (+5 de viento) corrieron las semifinales 0”14 más lento de media.

 

Aplicando la estadística a esos empeoramientos de las marcas se obtienen las velocidades teóricas del viento en las dos carreras a las que OMEGA atribuyó 0.0 m/s. Como ya se ha dicho, entre +5 y +7 para los 10”49 de Griffith y entre +3 y +4 para los 10”83 de Echols.

 

En el informe hay otro dato esclarecedor, dato que yo creo que cualquier aficionado familiarizado con estas cuestiones entenderá como concluyente: resulta que doce de las catorce atletas (las seis primeras de las dos carreras sospechosas) hicieron su marca personal del año 88, y en varios casos su marca personal de siempre, precisamente en esos CUARTOS DE FINAL con 0.0 de viento oficial.

 

 

Con todos estos datos encima de la mesa, y sumando un mínimo de sentido común, es lógico pensar que en esas dos carreras de cuartos de final falló estrepitosamente el anemómetro. Dos mediciones de 0.0 en dos carreras consecutivas en las que una docena de atletas mejora su marca, mientras a dos metros las mediciones en el triple salto arrojan una media de +4.0 m/s no son improbables: SON IMPOSIBLES (en mi opinión).

 

 

III.     EL NÚMERO DE ZANCADAS

Los datos de este apartado quizá no sean tan relevantes como los expuestos anteriormente, pero a un nivel de observación pueden ser significativos.

 

Que yo sepa, circulan por YouTube seis de las ocho carreras de 100 metros que Florence Griffith disputó en los Trials y los Juegos Olímpicos de 1988, las cuatro de los Juegos más los cuartos de final y la final de los Trials. Nunca he visto la primera ronda ni la semifinal de las pruebas de selección.

 

Lo que resulta curioso observar en estas seis grabaciones es que, partiendo de la certeza de que en la carrera del 10”49 el viento era muy superior a +2 m/s, y con la única excepción de la final de los Trials, descubrimos una curiosa relación entre el viento a favor y el número de zancadas: a más viento menos zancadas.

 

Este sería el cuadro:

 

 

IV.     LA TEORÍA DEL VIENTO CRUZADO

Resulta tan obvio comprobar que durante las dos carreras del 0.0 sí había viento que los responsables de OMEGA  se agarraron a la única explicación que les evitaba el sonrojo: había viento, sí, en concreto un viento de +2.8 m/s, sí, pero… incidiendo en el anemómetro de forma transversal a 91º, por lo que la medición de 0.0 sería la correcta. Olé sus huevos.

 

Ignoro si aportaron alguna prueba que avalara este nuevo despropósito o si se quedaron tan anchos sin más. Estas semanas he encontrado en un foro alguien que defendía esta teoría mostrando este fotograma como la prueba de que el viento soplaba en transversal a la carrera de Florence Griffith:

 

 

Este crédulo forero está obviando –o no se ha dado cuenta– de que si la bandera está cruzada no es por el viento sino porque el juez está sujetando la tela con su mano derecha. Aquí os muestro otro fotograma parecido pero más claro que pertenece a la final masculina disputada 50 minutos más tarde

 

 

Además del fotograma también podéis ver el vídeo. Cuando el juez suelta la bandera sí puede llegar a parecer que el viento azota en transversal. Pero muy transversal no sería porque la medición del anemómetro marcó nada menos que +5.2 en esta carrera. Pinchad aquí, en el minuto 6’10”

 

 

*Una segunda teoría que especula con el viento cruzado plantea la posibilidad de que durante las dos carreras de 0.0 el anemómetro estuviera mal colocado, con una desviación de 30º respecto a la línea recta de la pista, por lo que si el viento azotaba en diagonal a 60º la medición final sería 0.0.

 

De esta teoría, que no es mala como veremos más adelante, no voy a opinar nada porque si esto fue lo que ocurrió estaríamos ante un error de los jueces que anularía directamente cualquier validez de las carreras.

 

V.     EL VIENTO EN IMÁGENES

Antes de ir a la carrera de Florence Griffth quiero empezar este análisis del viento en imágenes con este vídeo de Willie Banks. Pertenece al primer salto de la primera ronda de la final de triple salto, unos 75 minutos antes que el récord de Griffith. Aunque ventoso, es el primer salto de la historia –legal o ilegal- por encima de los 18 metros: 18,06 (+4.9). Fijaos en la camiseta y el pantalón de Banks al principio del vídeo y veréis el efecto que tiene sobre un atleta un viento de +4.9 m/s.

 

 

Aparte de la imagen de la ropa destaco dos fotogramas de la carpa en la que los triplistas aguardan su turno. En este os señalo la bajera de la carpa; luego veremos desde el otro lado cómo se agita el “faldón” durante la carrera del 10”49

 

 

Y en este os muestro una cinta colgante que, obviamente, durante un salto de +4.9 está agitadísima

 

 

Vamos, ahora sí, con los elementos móviles durante la carrera del 10”49. Me sorprende que no circule por Internet ninguna grabación en HD (alta definición) de la carrera, por lo que hay que conformarse con YouTube y, en mi caso, con las grabaciones de vídeo que hice en su momento directamente de la televisión y que son, al visualizarlas a través del DVD en un televisor de 37 pulgadas, mi mejor herramienta de trabajo.

 

En el capítulo IV ya hemos visto la bandera del juez situado detrás de las corredoras. La bandera se agita con fuerza cuando la suelta, al igual que en la final masculina que ya hemos visualizado antes y que tuvo un viento de +5.2 m/s.

 

 

En esta fotografía previa a la carrera vemos la melena de Florence Griffith tapándole la barbilla. El viento viene del lado izquierdo a las atletas, pero la teoría del viento cruzado ya ha quedado al descubierto en el capítulo anterior

 

 

Cuando las atletas se están colocando en los tacos de salida, la cámara se centra en la de la calle 6, Carlette Guidry; junto a ella, en la calle 5, también se ve en parte a Florence Griffith. Fijándonos bien llegan a percibirse trazas de viento en todos los elementos con posibilidad de moverse: el dorsal, la ropa y el flequillo de Guidry, y en el adhesivo del muslo de Griffith y en su dorsal.

 

 

Casi imperceptible en YouTube es el movimiento de la melena de Florence Griffith en la posición de “listos”, que se agita notablemente. En estas capturas se llega a apreciar cómo su pelo permite ver (2 y 4) o no ver (1 y 3) trozos de pista detrás de la atleta.

 

 

Otro elemento móvil difícil de apreciar en YouTube es la chaqueta azul de este juez, que es zarandeada por el viento. También es cierto que la chaqueta evidencia la presencia de viento pero no la dirección del mismo.

 

 

Llego a la carpa de los triplistas que también hemos visto antes. Algún día veremos la carrera en HD y aparecerá ante nuestros ojos la cinta colgante agitada por el viento a favor, ahora casi invisible. Mientras tanto este es el fotograma “menos malo” que puedo ofrecer

 

 

Y ahora la falda de la carpa. Antes os he mostrado la parte de atrás. En el vídeo del 10”49 se ve una gran agitación. Os pongo unos fotogramas…

 

 

…Y el vídeo (minuto 1’15”)

 

 

Por si no lo veis claro vuelvo a recurrir al vídeo de la final masculina, donde ya no hay triplistas bajo la carpa y se ve mucho mejor que eso que se mueve agitado por el vendaval es el faldón de la carpa (minuto 5’44”)

 

 

Nos vamos al otro lado de la pista, más allá de la calle 9, donde tenemos, quizá, las dos mejores evidencias visuales del viento.

 

En primer lugar vemos a este voluntario (o lo que sea) de camiseta roja

 

 

Ojo, que en un momento algo se mueve. En el “a sus puestos” de las atletas el chico tiene su acreditación sobre su hombro izquierdo

 

 

Se gira hacia su derecha para colocarse bien la acreditación

 

 

El viento vuelve a hacer volar la acreditación y vuelve a caer

 

 

Durante la posición de “listos” se gira hacia su izquierda

 

 

Y en las primeras zancadas el vendaval vuelve a colocarle la tarjeta sobre el hombro

 

 

Son pocos segundos pero se ve muy bien en el vídeo a velocidad normal. Pinchad aquí

 

 

Por último, la que en mi opinión es la prueba visual más concluyente que podemos apreciar en el vídeo del 10”49: la camiseta verde de este juez

 

 

Este juez está en pantalla los cuatro primeros segundos de la carrera (muchos más a cámara lenta, claro). En YouTube se ve, con dificultad y concentración, pero se ve. Tengo que reconocer que es con el DVD y el televisor cuando la evidencia es indiscutible. Pinchad en el vídeo (minuto 1’08″) y prestad atención a la camiseta verde del juez

 

 

VI.     CONCLUSIÓN

Mi conclusión es redundante, lo he repetido varias veces a lo largo de este trabajo: durante la carrera de 100 metros en la que Florence Griffith detuvo el cronómetro en 10”49 y los encargados del anemómetro dieron por válida una medición de 0.0 m/s hubo un calamitoso error en esta medición.

 

Banderas, flequillos, camisetas, acreditaciones, chaquetas, carpas, cintas colgantes… todo lo que podía agitar el viento durante la carrera de Florence Griffith aparece agitado ante nuestros ojos. ¿Cuántos metros por segundo de viento ayudaron a que Florence Griffith corriera 100 metros en 10”49? Yo no puedo saberlo. El biomecánico Nicholas P. Linthorne calcula que entre +5 y +7 m/s. Sin duda se acerca más a la verdad que el 0.0 oficial, aunque si me baso en mis propias observaciones yo estimo que el viento pudo soplar entre +4 y +5 m/s, algo parecido al viento que ayudó a los triplistas justo antes y justo después de la carrera.

 

Y me remito, para terminar, a la introducción. Lamento mucho que la IAAF no borre de sus listas este récord absurdo sabiendo como sabe que durante la carrera soplaba un vendaval a favor de Florence Griffith-Joyner (Q.E.P.D.)

 

 

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ASÍ NO, GREG RUTHERFORD, ASÍ NO
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Juan Carlos Hernández | 27-08-2014 | 17:34| 5

 

En este siglo de Atletismo alejado de los medios, el nombre de Greg Rutherford solo nos sonará a los muy apasionados por el tema o, incluso, a los muy implicados en el salto de longitud.

 

Greg Rutherford, británico él, es el actual campeón olímpico de salto de longitud, campeón de la Commonwealth y campeón de Europa, medallas secundarias aparte. Este palmarés, que convertiría a cualquier atleta en una “vaca sagrada” genera una curiosa controversia en el caso de nuestro pelirrojo saltador. Al menos en mi opinión.

 

Para empezar, los registros con los que ha ganado alguno de sus títulos están entre los más pobres de los últimos cuarenta años. No sé si esto quita brillo a sus medallas pero, sin duda, no se lo añade.

 

Y luego está su propia marca personal, que es precisamente donde llegan las dudas y la polémica.

 

Hasta el 25 de abril de este año, Greg Rutherford compartía el récord británico con Chris Tomlinson, con una marca de 8.35m. Registro muy noble pero no extraordinario. Casi todos los que estáis leyendo esto sabéis que la barrera GORDA del salto de longitud es el 8.50 (o 28 pies, 8.53, en el mundo anglosajón). Pues bien, el pasado 25 de abril, en la localidad estadounidense de Chula Vista (California) nuestro amigo Greg Rutherford llegó a ese estatus superior, y con un salto de 8.51 (+1.7) pulverizó su registro y el récord de Gran Bretaña.

 

Y llegó el lío. Os pongo el vídeo para que podáis verlo.

 

 

Inmediatamente saltaron algunas alarmas. En las repeticiones a cámara lenta parece bastante claro que el salto ES NULO. Uno de los que alzó la voz fue Chris Tomlinson, el hombre que perdía su condición de co-plusmarquista nacional. Pero para mi sorpresa y la de muchos más el 8.51 de Greg Rutherford ha sido ratificado como salto legal a todos los efectos.

 

En su momento yo también di mi opinión en Twitter y en algún foro. Hoy aprovecho mi blog para explayarme y regalaros un rato de entretenimiento atlético freak.

 

Y es que, vamos a ver, aunque el salto no fuera nulo (que yo creo que sí, como trataré de demostrar), este salto jamás debería ser aceptado porque incumple varios puntos del reglamento.

 

En el todavía cercano Campeonato de Europa hemos visto la descalificación del “ganador” de los 3000 metros obstáculos por quitarse la camiseta a falta de 100 metros para la meta. Se le aplica el reglamento, se le descalifica con todas las de la ley y punto. Hace trece meses publiqué un post titulado “Yoshihide Kiryu 0, Florence Griffith 1, IAAF 2” en el que hablaba de cómo, en ocasiones, la Federación Internacional reparte “justicia” según le salga de una parte o de otra, porque a Kiryu no le homologaron un récord mundial júnior porque el anemómetro utilizado no fue el que tenía que ser, y en cambio a Florence Griffith le mantienen desde hace veintiséis años un infame récord mundial de los 100 metros con un evidente huracán de viento a favor que el anemómetro midió como 0.0 m/s.

 

Y así seguimos. Volviendo al 8.51 de Rutherford paso a desgranar los motivos por los que considero que este salto no debería ser el récord de ningún sitio ni la marca personal de nadie.

 

Lo primero, repasemos el reglamento. Esto es lo que dice exactamente sobre la tabla de batida. Subrayo en rojo algunos detalles que luego habrá que observar con detenimiento. Podéis usar las opciones del botón derecho del ratón para ver más grande cualquier foto del post.

 

 

Este sería el croquis oficial de una tabla de batida

 

 

Para verlo más claro pongo esta imagen de una tabla normal. Que quede claro: la tabla debe medir 20 centímetros de ancho y la tabla con plastilina debe estar elevada unos 7 milímetros y tener un corte a unos 45º donde se juntan ambas tablas

 

 

Y ahora veamos cómo era el saltadero de Chula Vista del que se benefició Greg Rutherford:

 

 

Si os fijáis, salvo que Rutherford tenga el pie de un niño de diez años la tabla de batida no mide 20 centímetros sino 30 aproximadamente.

 

Para no parecer un tiquismiquis, más peliaguda me parece la evidente irregularidad de la plastilina. ¿He dicho plastilina? ¿Dónde está la plastilina? Como veis, ni hay plastilina ni la tabla que hace las veces de la plastilina está elevada 7 milímetros (ni medio milímetro) ni hay un corte a 45º (porque no hay donde hacerlo) ni nada de nada que se parezca a una tabla de batida reglamentaria.

 

 

Resumiendo: estamos ante una tabla de batida que incumple al menos 3 puntos del reglamento. Solo por esto yo ya considero que el salto no debería homologarse y que la IAAF haría bien en dar un toque a los jueces de Chula Vista y/o a los responsables que corresponda.

 

Pero vamos a lo más sangrante, ¿el salto fue nulo o no? Yo ya he opinado que creo que sí y os muestro mis “pruebas”. La cámara que nos ofrece las imágenes no está justo en la línea por lo que quienes defiendan la legalidad del salto (si es que hay alguno) tienen donde agarrarse.

 

Os muestro esta imagen en la que, casualmente, sale disparada en vertical la arena que había en la línea de unión entre la tabla de batida (blanca) y la tabla de “plastilina” (amarilla). Mirad el círculo

 

 

Ese “géiser” de arena voladora es el que nos muestra dónde estaba exactamente la línea de nulo. Más allá de esa línea el salto deja de ser válido. Debería quedar marca en la plastilina pero como no hay…

 

¿Nos engaña algún efecto óptico? Avanzo algunos fotogramas y la arena voladora se va disipando

 

 

La arena se disipa del todo y se ve dónde está el pie de Greg Rutherford. Yo diría que, incluso, la punta del pie está aún más metida en la “plastilina” que lo que se aprecia en la foto.

 

 

¿A alguien le quedan dudas? A mí me parece obvio que es un NULAZO como una catedral. Y me parece penoso que la propia IAAF cierre los ojos cuando le da la gana y dañe de esta manera su pretendida credibilidad. En algunas cosas vamos de culo.

 

Cierro el post con mis mejores deseos para que Greg Rutherford salte algún día más de 8.50m. (ya puestos que salte 28 pies o más), eso sí, en condiciones incuestionables. Que yo seré el primero en disfrutarlo y aplaudirlo.

 

Qué a gusto “mequedao”.

 

 

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21 DE AGOSTO DE 1985 (+1)
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Juan Carlos Hernández | 21-08-2014 | 19:34| 0

 

Hace cuatro años, el 21 de agosto de 2010, escribí este post titulado «21 de agosto de 1985» en el que contaba cómo llegué a mi primer día en una pista de Atletismo y el entrenamiento con el que me estrené.

 

Nunca llegué a escribir lo que hubiera sido algo así como la segunda parte del post: qué pasó en las siguientes horas de aquella primera tarde en las pistas de Anoeta.

 

Resulta que aquel 21 de agosto de 1985 se disputó el mitin de Zúrich, que por aquellos años ya era el gran día del Atletismo mundial. En 1985 se disputaba por primera vez el «Grand Prix», lo que tras sucesivas mutaciones ha llegado a ser la «Diamond League» actual. Y en 1985, al menos en España, eran tardes de gloria televisiva al servicio del Atletismo. Como ya decía en el post de 2010 «no todo ha evolucionado favorablemente».

 

Destrozado por el cansancio de decenas de multisaltos me tumbé en la cama para disfrutar del mejor Atletismo en la pequeña tele de mi cuarto.

 

En lo que a Atletismo se refiere el momentazo del día lo protagonizó Mary Decker -foto de cabecera- al batir el récord mundial de la milla (4’16”71) derrotando a sus archirrivales Maricica Puica, que hizo récord de Europa, y Zola Budd, que hizo récord de la Commonwealth.

 

 

En la milla masculina Said Aouita se quedó a 61 centésimas del récord mundial de Steve Cram; y Steve Cram, con un marcón de 1’42”88 venció en el 800 al campeón olímpico Joaquim Cruz. En longitud femenina Heike Drechsler, con 7.39m, venció a Jackie Joyner con 7.24m. O en 800, Jarmila Kratochvilova perdió por una centésima ante Fita Lovin (1’56”71). Etc, etc.

 

Así era Zúrich y así sigue siendo. Imaginaos cómo me lo pasaba yo a los dieciséis años viendo estas cosas.

 

En una pausa quise ir a la cocina a beber agua y comprobé, al querer levantarme de la cama, que los tobillos se me habían petrificado en ángulo recto y casi me caigo de cabeza. Así entendí que la palabra Atletismo estaría unida para siempre a las palabras esfuerzo y sacrificio. Y supongo que me enamoré aún más de mi deporte favorito.

 

Pero al igual que sucede ahora con Bolt, más allá del Atletismo, los focos del espectáculo se los llevaba Carl Lewis. Se lo había ganado con cuatro años de fábula, de 1981 a 1984, y un inicio de 1985 que llegó a parecer que los récords mundiales iban a caer a pares. Pero no. Una lesión seria, quizá la primera de su vida, echó al traste el gran colofón de los mejores años de Carl Lewis.

 

Tras varias semanas sin correr (en un intento desesperado no llegó ni a la final del Campeonato USA de los 100 metros) alguien puso muchísimo dinero sobre la mesa para que «la estrella» estuviera en Zúrich para correr el 100 y el 200. Y así, un Carl Lewis totalmente fuera de forma acabó cuarto con la misma marca que el quinto en un 100 ganado por un tal Ben Johnson, hasta entonces un segundón (bronce en Los Ángeles’84, eso sí). Nadie lo sabía en ese momento, pero esa victoria de Johnson y esa clamorosa derrota de Lewis fue el primer gran capítulo de una de las rivalidades más intensas que ha conocido el Atletismo. Por supuesto, la humillada estrella no corrió el 200.

 

 

Y todo aquello sucedió ante mis tobillos de madera y mis ojos adolescentes. Nadie duda de que el enfrentamiento Lewis-Johnson de 1985 a 1988 cambió la historia del Atletismo, lo mismo que yo sé que aquellos multisaltos y todo lo que vino después marcaron mi biografía para siempre.

 

Por cierto, sé que alguno ya habrá caído, justo un año más tarde, el 21 de agosto de 1986, cuando yo celebraba mi primer cumpleaños como atleta, nacía en Jamaica un niño que se llamó Usain Bolt. Para que veáis la importancia que tiene para el Atletismo el día que yo pisé por primera vez una pista. ¡ JA !

 

 

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