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OCHO NOVENTA

2012 mayo 2
por Juan Carlos Hernández

Los milagros del doctor Martínez Laguna

Quién mató a Bob Beamon

La foto del cofre del tesoro

BOBBEAMON

 

Es el momento mágico por excelencia en la historia del Atletismo. Forjada esta con grandes gestas y sus protagonistas, serían muy pocos los acontecimientos sagrados capaces de rivalizar con Bob Beamon y su vuelo de ochocientos noventa centímetros en ese hipotético debate.

 

Los hechos son sobradamente conocidos. En los Juegos Olímpicos de México’68, a las cuatro menos cuarto de la tarde del viernes 18 de octubre, confluyeron en un instante de perfección todos los elementos deportivo-emocionales, y un joven de veintidós años, en la máxima expresión de su talento, ejecutó una proeza inimaginable.

 

Pincha en la imagen para ver el vídeo

BOBBEAMON

 

Desde aquel día no existe en el mundo entero ningún artículo que hable de hazañas deportivas que no sitúe el salto de Beamon en un lugar de privilegio. En la lista de los más grandes campeones olímpicos, grabada a fuego por la cantidad de sus victorias, aparecerá por siempre el nombre de Bob Beamon gracias a la eternidad de su segundo de gloria.

 

Más allá del Ocho Noventa y de su repercusión hay algo que siempre me ha sorprendido. Desde que me paso por los ojos bibliografía atlética he visto adornar los artículos sobre Bob Beamon con fotografías en las que casi siempre se afirma que corresponden al Ocho Noventa, cuando, en demasiadas ocasiones, son fotografías de otros saltos de Beamon en México’68, fotografías de Beamon en otras competiciones, o, en el colmo del despiste, la ignorancia o la despreocupación, la imagen ni siquiera es de Beamon.

 

Es la motivación de este trabajo. Quiero mostrar las diferencias entre saltos distintos a través de las fotografías existentes, además de otros errores. El Ocho Noventa es uno y único, y merece en mi opinión no ser confundido.

 

BOBBEAMON

 

Sabemos que Beamon realizó cinco saltos en los Juegos de México: tres el 17 de octubre en la ronda de calificación y dos en la final del día siguiente. La distancia requerida para pasar a la final era de 7.65. Beamon era el favorito indiscutible pero sus dos primeros intentos fueron nulos, por lo que se jugó en el tercero y último el acceso… a la historia. Lo consiguió con un salto de 8.19 en el que batió a 15 o 30 centímetros de la línea (el dato varía según las fuentes). El 18 de octubre, en su primer salto de la final alcanzó el inmortal Ocho Noventa, y aunque según algunos relatos no volvió a saltar, probó un segundo intento en el que llegó a 8.04.

 

 

Veamos algunos fallos:

Error en el libro oficial del Comité Olímpico de los Estados Unidos:

Error en la revista “Atletismo Español”:

Error en la galería del diario “L’Équipe”:

Error en la portada de un vídeo de la revista “Sports Illustrated”:

Error en el libro “Los mejores del s. XX”, de la Asociación Española de Estadísticos de Atletismo:

Error en la prensa olímpica del día siguiente al salto:

Error en archivos fotográficos:

Error en la portada de este libro:

Error en archivos coleccionables:

Error en el museo olímpico de Barcelona:

Error en el museo de Toronto:

Error en la colección de pins olímpicos de Kodak:

Error en pegatinas:

Error en cromos:

Error en sellos de correos:

O cuatro errores en un solo golpe de vista:

En todos estos casos la imagen no corresponde al Ocho Noventa sino a otros saltos de México’68. Como decía antes, también hay fotografías que no pertenecen a los Juegos Olímpicos…

…O fotografías que confunden a Bob Beamon con su compañero Ralph Boston

 

Bob Beamon utilizaba dos técnicas de aterrizaje. Tras la batida y un golpe de riñones en extensión a veces caía al foso con los brazos metidos entre las piernas, a veces lo hacía con los brazos por fuera, en su línea natural. Con esta segunda técnica es con la que saltó el Ocho Noventa; sin embargo, algunas de las imágenes más repetidas de Beamon muestran la primera técnica descrita, y como ejemplo pongo estas fotos de México’68:

 

bob beamon long jump

 

Son imágenes de nuestra memoria atlética colectiva. También han dado lugar a cromos…

…pegatinas…

…carátulas musicales…

…cómics…

…caricaturas…

…o sellos de correos

 

Aún recuerdo mi sorpresa hace muchos años cuando en un reportaje televisivo vi a un Bob Beamon totalmente ajeno a su hazaña; el único recuerdo visible que tenía en su casa era un cuadro bastante simple con un dibujo que intentaba representar su récord, en una imagen que, como las anteriores, no correspondía al Ocho Noventa:

 

Una imagen reciente de Bob Beamon dando una charla ante una foto errónea

Una fotografía más antigua en la que Beamon exhibe una foto equivocada:

 

Volvamos a la técnica. He aquí otras fotos de México’68 en las que Bob Beamon aterriza con los brazos por fuera de las piernas. Su ejecución y espectacularidad podría hacernos dudar: ¿son fotografías de la calificación o de la final? Si fueran de la final, ¿son del Ocho Noventa o del 8.04?

 

Después de cotejar fotografías durante mucho tiempo puedo afirmar, y luego demostraré, que tanto el 17 de octubre como en la final del 18 Beamon utilizó sus dos técnicas de aterrizaje. Este hecho es el que dificulta, en ocasiones, determinar si la foto es del Ocho Noventa, del 8.04, o de los saltos de la calificación. Salgamos de dudas.

 

Es relativamente sencillo saber qué fotografías fueron hechas el 17 de octubre y cuáles son del 18. Junto a otros detalles hay dos diferencias notables entre unas y otras.

 

En las fotos frontales podemos apreciar que el anemómetro y el juez que lo controla están colocados a la izquierda de la imagen el día de la calificación, cuando el día de la final se encontraban al otro lado del pasillo.

 

Aunque la diferencia más significativa, en fotos frontales o laterales, son las zapatillas utilizadas: en la calificación las zapatillas eran de la marca Puma y en la final de la marca Adidas, con sus respectivos distintivos bien claros.

 

En base a estos dos datos no conozco ninguna fotografía que deje margen de duda sobre si estamos ante un salto de un día o de otro.

 

El error absoluto nos llega en esta foto coloreada de la calificación, en la que la agencia fotográfica ha pintado unas zapatillas Adidas sobre las Puma originales

 

Y llegamos a la final. Ya he adelantado que Beamon utilizó una técnica distinta en cada uno de sus dos saltos, con los brazos por fuera en el histórico récord y con los brazos entre las piernas en el segundo intento de 8.04. En ambos saltos las zapatillas empleadas fueron Adidas, por lo que perdemos el principal recurso para reconocer la fecha. Pero, afortunadamente, existe una curiosa novedad: a pesar del ataque de catalepsia que le sacudió tras conocer la magnitud de su primer salto, antes de hacer el segundo se puso unas medias negras. La aparición de las medias negras nos aclara que estas fotografías no son del Ocho Noventa:

 

Como la lluvia hizo acto de presencia poco después de iniciada la final, la mesa de los jueces aparece cubierta con plásticos durante la segunda ronda, lo que junto a las medias negras descarta fotografías como estas:

 

Ahora tengo todo esto muy claro pero no siempre fue así, ¿quizá Bob Beamon había alternado no solo la técnica de aterrizaje sino la marca de las zapatillas?

 

Todo se despejó cuando llegó a mis manos un documento definitivo que en su día me llenó de dudas pero que finalmente fue la clave que me ayudó a encajar algunas piezas de un puzle que no terminaba de entender. Los cinco elementos claramente al descubierto: zapatillas Adidas, posición de los brazos, medias negras, plásticos protectores y el anemómetro no está a la izquierda:

Ya he documentado lo ocurrido la víspera y lo ocurrido media hora después de que Bob Beamon triturase la prueba del salto de longitud. Llegan el turno y los honores al prodigio. Mi vida sería muy distinta a como es si no amase como amo al Atletismo; y el Atletismo que yo he conocido y su historia no serían lo que son sin el Ocho Noventa de Bob Beamon. Me siento en deuda con él y me siento en deuda con aquel milagro que se vivió en el Estadio Olímpico de México el 18 de octubre de 1968 a las cuatro menos cuarto de la tarde.

 

Señoras y señores, pasen y vean:

Primer rebote

Segundo rebote

Después del salto

La medición

La alegría inicial

La sorpresa de los compañeros

El patatús

El aguacero

Concurso acabado

El podio

Después del podio

Con “la cruz” a cuestas

Pincha en la imagen

OCHO NOVENTA (4º)

2012 abril 24
por Juan Carlos Hernández

OCHO NOVENTA (1º)

OCHO NOVENTA (2º)

OCHO NOVENTA (3º)

 

Es relativamente sencillo saber qué fotografías fueron hechas el 17 de octubre y cuáles son del 18. Junto a otros detalles hay dos diferencias notables entre unas y otras.

 

En las fotos frontales podemos apreciar que el anemómetro y el juez que lo controla están colocados a la izquierda de la imagen el día de la calificación, cuando el día de la final se encontraban al otro lado del pasillo.

 

Aunque la diferencia más significativa, en fotos frontales o laterales, son las zapatillas utilizadas: en la calificación las zapatillas eran de la marca Puma y en la final de la marca Adidas, con sus respectivos distintivos bien claros.

 

En base a estos dos datos no conozco ninguna fotografía que deje margen de duda sobre si estamos ante un salto de un día o de otro.

 

El error absoluto nos llega en esta foto coloreada de la calificación, en la que la agencia fotográfica ha pintado unas zapatillas Adidas sobre las Puma originales

 

Y llegamos a la final. Ya he adelantado que Beamon utilizó una técnica distinta en cada uno de sus dos saltos, con los brazos por fuera en el histórico récord y con los brazos entre las piernas en el segundo intento de 8.04. En ambos saltos las zapatillas empleadas fueron Adidas, por lo que perdemos el principal recurso para reconocer la fecha. Pero, afortunadamente, existe una curiosa novedad: a pesar del ataque de catalepsia que le sacudió tras conocer la magnitud de su primer salto, antes de hacer el segundo se puso unas medias negras. La aparición de las medias negras nos aclara que estas fotografías no son del Ocho Noventa:

 

Como la lluvia hizo acto de presencia poco después de iniciada la final, la mesa de los jueces aparece cubierta con plásticos durante la segunda ronda, lo que junto a las medias negras descarta fotografías como estas:

 

Ahora tengo todo esto muy claro pero no siempre fue así, ¿quizá Bob Beamon había alternado no solo la técnica de aterrizaje sino la marca de las zapatillas?

 

Todo se despejó cuando llegó a mis manos un documento definitivo que en su día me llenó de dudas pero que finalmente fue la clave que me ayudó a encajar algunas piezas de un puzle que no terminaba de entender. Los cinco elementos claramente al descubierto: zapatillas Adidas, posición de los brazos, medias negras, plásticos protectores y el anemómetro no está a la izquierda:

C O N T I N U A R Á

OCHO NOVENTA (3º)

2012 abril 16
por Juan Carlos Hernández

OCHO NOVENTA (1º)
OCHO NOVENTA (2º)

Bob Beamon utilizaba dos técnicas de aterrizaje. Tras la batida y un golpe de riñones en extensión a veces caía al foso con los brazos metidos entre las piernas, a veces lo hacía con los brazos por fuera, en su línea natural. Con esta segunda técnica es con la que saltó el Ocho Noventa; sin embargo, algunas de las imágenes más repetidas de Beamon muestran la primera técnica descrita, y como ejemplo pongo estas fotos de México’68:

bob beamon long jump

 

Son imágenes de nuestra memoria atlética colectiva. También han dado lugar a cromos…

 

…pegatinas…

 

…carátulas musicales…

 

…cómics…

 

…caricaturas…

 

…o sellos de correos

 

Aún recuerdo mi sorpresa hace muchos años cuando en un reportaje televisivo vi a un Bob Beamon totalmente ajeno a su hazaña; el único recuerdo visible que tenía en su casa era un cuadro bastante simple con un dibujo que intentaba representar su récord, en una imagen que, como las anteriores, no correspondía al Ocho Noventa:

 

Una imagen reciente de Bob Beamon dando una charla ante una foto errónea

 

Una fotografía más antigua en la que Beamon exhibe una foto equivocada:

 

Volvamos a la técnica. He aquí otras fotos de México’68 en las que Bob Beamon aterriza con los brazos por fuera de las piernas. Su ejecución y espectacularidad podría hacernos dudar: ¿son fotografías de la calificación o de la final? Si fueran de la final, ¿son del Ocho Noventa o del 8.04?

 

Después de cotejar fotografías durante mucho tiempo puedo afirmar, y luego demostraré, que tanto el 17 de octubre como en la final del 18 Beamon utilizó sus dos técnicas de aterrizaje. Este hecho es el que dificulta, en ocasiones, determinar si la foto es del Ocho Noventa, del 8.04, o de los saltos de la calificación. Salgamos de dudas.

 

 

CONTINUARÁ

OCHO NOVENTA (2º)

2012 abril 9
por Juan Carlos Hernández

OCHO NOVENTA (1º)

Sabemos que Beamon realizó cinco saltos en los Juegos de México: tres el 17 de octubre en la ronda de calificación y dos en la final del día siguiente. La distancia requerida para pasar a la final era de 7.65. Beamon era el favorito indiscutible pero sus dos primeros intentos fueron nulos, por lo que se jugó en el tercero y último el acceso… a la historia. Lo consiguió con un salto de 8.19 en el que batió a 15 o 30 centímetros de la línea (el dato varía según las fuentes). El 18 de octubre, en su primer salto de la final alcanzó el inmortal Ocho Noventa, y aunque según algunos relatos no volvió a saltar, probó un segundo intento en el que llegó a 8.04.   Veamos algunos fallos:   Error en el libro oficial del Comité Olímpico de los Estados Unidos:   Error en la revista “Atletismo Español”:   Error en la galería del diario “L’Équipe”:   Error en la portada de un vídeo de la revista “Sports Illustrated”:   Error en el libro “Los mejores del s. XX”, de la Asociación Española de Estadísticos de Atletismo:   Error en la prensa olímpica del día siguiente al salto:   Error en archivos fotográficos:   Error en la portada de este libro:   Error en archivos coleccionables:   Error en el museo olímpico de Barcelona:   Error en el museo de Toronto:   Error en la colección de pins olímpicos de Kodak:   Error en pegatinas:   Error en cromos:   Error en sellos de correos:   O cuatro errores en un solo golpe de vista:   En todos estos casos la imagen no corresponde al Ocho Noventa sino a otros saltos de México’68. Como decía antes, también hay fotografías que no pertenecen a los Juegos Olímpicos…   …O fotografías que confunden a Bob Beamon con su compañero Ralph Boston

CONTINUARÁ

OCHO NOVENTA (1º)

2012 abril 2
por Juan Carlos Hernández

BOBBEAMON

 

Es el momento mágico por excelencia en la historia del Atletismo. Forjada esta con grandes gestas y sus protagonistas, serían muy pocos los acontecimientos sagrados capaces de rivalizar con Bob Beamon y su vuelo de ochocientos noventa centímetros en ese hipotético debate.

 

Los hechos son sobradamente conocidos. En los Juegos Olímpicos de México’68, a las cuatro menos cuarto de la tarde del viernes 18 de octubre, confluyeron en un instante de perfección todos los elementos deportivo-emocionales, y un joven de veintidós años, en la máxima expresión de su talento, ejecutó una proeza inimaginable.

 

Pincha en la imagen para ver el vídeo

BOBBEAMON

 

Desde aquel día no existe en el mundo entero ningún artículo que hable de hazañas deportivas que no sitúe el salto de Beamon en un lugar de privilegio. En la lista de los más grandes campeones olímpicos, grabada a fuego por la cantidad de sus victorias, aparecerá por siempre el nombre de Bob Beamon gracias a la eternidad de su segundo de gloria.

 

Más allá del Ocho Noventa y de su repercusión hay algo que siempre me ha sorprendido. Desde que me paso por los ojos bibliografía atlética he visto adornar los artículos sobre Bob Beamon con fotografías en las que casi siempre se afirma que corresponden al Ocho Noventa, cuando, en demasiadas ocasiones, son fotografías de otros saltos de Beamon en México’68, fotografías de Beamon en otras competiciones, o, en el colmo del despiste, la ignorancia o la despreocupación, la imagen ni siquiera es de Beamon.

 

Es la motivación de este trabajo. Quiero mostrar las diferencias entre saltos distintos a través de las fotografías existentes, además de otros errores. El Ocho Noventa es uno y único, y merece en mi opinión no ser confundido.

 

BOBBEAMON

C O N T I N U A R Á

PRÓXIMAMENTE

2012 marzo 28
por Juan Carlos Hernández

Bob Beamon sobrevuela mi cabeza. Próximamente en sus pantallas. No se lo pierdan.

 

HISTORIA DE UN REGALO

2012 febrero 21
por Juan Carlos Hernández

Esta es la historia de un regalo para un atleta estupendo. Todo empieza con el vídeo de su concurso en el Campeonato de España Promesa del año pasado, y acaba con las cuatro cosas que sé hacer con el Photoshop. Igor Legarda, inspiración y ejemplo.

 

 

 

 

SOMOS CONTINUADORES

2012 enero 9
por Juan Carlos Hernández

El tema y los personajes del último post me provocan tanta repugnancia que necesito volver la vista hacia “mi Atletismo” para recuperar fuerzas y recomponer el espíritu didáctico con el que nació este blog hace treinta meses.

Recuerdo que cuando tenía dieciséis o diecisiete años me costaba entender la idea de un mundo anterior al mío, aunque estuviera cercano en el tiempo, y las décadas precedentes me parecían siglos de distancia. La sensación de que mis amigos y yo inventábamos nuestro mundo resultaba muy excitante. Pero pronto empecé a comprender que no inventábamos nada, que el mundo ya estaba inventado mucho antes, que solo repetíamos las mismas ilusiones, alegrías, tristezas y amores que otros habían experimentado antes que nosotros; y que otros, creyendo inventar algo, las repetirían más adelante.

Este ataque de nostalgia me sobrevino el domingo. Por la mañana estuve en el Velódromo pasando envidia y disfrutando de la competición de algunos de mis veinteañeros favoritos, esos que llevo algún tiempo viendo crecer en tiempo real. Por la noche encontré el rato necesario para visualizar los cuatro vídeos que hay en YouTube, gentileza de José Miguel Isasa y Antxón Basurko, con unas grabaciones de 1970 (yo tenía un año) en las que se ven algunos de aquellos precursores y precursoras del Atlético San Sebastián que, sin saberlo, me estaban facilitando el camino que yo empecé a recorrer quince años más tarde.

 

Pincha en las fotos para ver los vídeos

Dejo aquí mi agradecimiento a todos los que aparecen en las imágenes. Solo conozco/reconozco a unos pocos (¡¡sale mi entrenador cuando tenía 35 años!!) pero se me ponían los pelos de punta viendo las viejas (y desaparecidas) instalaciones del Club, los entrenamientos en la playa, en la cuesta de Miramar o de Zorroaga, la pista de ceniza que yo no llegué a conocer…

Hay muchos más clubs, y ojalá existan muchos vídeos como estos con otros rostros, con otros nombres, con otras historias detrás. Valga este pequeño homenaje a todos los CONTINUADORES, sean atletas, entrenadores, jueces o directivos, que hacen posible este Atletismo, el GRAN ATLETISMO que yo conocí, amé y sigo amando.

APELLIDO BLANCO, MIERDA NEGRA

2011 diciembre 21
por Juan Carlos Hernández

Este año se me han quedado varios artículos en el tintero. La falta de tiempo ha sido el motivo principal, aunque, en ocasiones, yo mismo me he achantado al no querer volcar en mi blog mi mala baba.

 

Uno de esos escritos fallidos fue cuando algún leguleyo tumbó la Ley Osaka, esa esperanza que teníamos unos cuantos románticos para que algunos tramposos no se siguieran riendo de nosotros a la cara. Sentí un asco enorme leyendo una entrevista a Paquilllo Fernández en la que se permitía el lujo de postular el daño que hacen los atletas que hacen trampas. Sapos y culebras.

 

Pero todos tenemos un límite y lo sucedido este fin de semana me obliga a vomitar unas líneas para sentirme partícipe de la repugnancia y la vergüenza que ha provocado entre los amantes del Atletismo la vuelta a la competición de José Luis Blanco.

 

No sé qué alcance tiene este blog, aparte de amigos y aficionados acérrimos que saben de sobra quién es este personaje y toda la mierda que nos ha echado y nos va a seguir echando, aparentemente. Para los demás, lectores ocasionales o casuales que habéis llegado hasta aquí quedaos con la cara de este tramposo ventajista, protagonista del último/penúltimo capítulo del libro titulado “De cómo el Atletismo se convirtió en mierda”.

TOMA TIBIA (Y PERONÉ)

2011 diciembre 16
por Juan Carlos Hernández

Amigos, sigo a la espera de que alguien se anime con los Mega-Atleglíficos. Ánimo. Mientras tanto, voy a mover un poquito el blog.

La noticia “deportiva” del día ha sido la fractura de tibia del futbolista David Villa. Y a mí me ha venido a la mente la terrorífica lesión que sufrió el saltador estadounidense Llewellyn Starks en los New York Games, el 24 de mayo de 1992. Starks era un saltador a la sombra de los tres grandes de la época (Lewis, Powell y Myricks), pero tenía en aquel momento 8.50 del año anterior, 8.40 de ese año antes del accidente y 8.34 en pista cubierta. Uno de los aspirantes USA para los Juegos de Barcelona’92.

Pero Llewellyn Starks no llegó a los Trials. Al batir en su tercer intento se escuchó un crujido agudo. Cayó en el foso con la pierna hecha trozos rebozándose de arena que se llenaba de sangre.

El resto de concurso se disputó entre tensión y miedo. Carl Lewis, que ya había saltado 8.72 ventosos y 8.56 válidos dejó sin hacer sus tres últimos intentos.