Diario Vasco
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‘La ciudad de las estrellas (La La Land)’, ya no se hacen películas así
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Asier Manrique | 14-01-2017 | 18:31| 0

LA CIUDAD DE LAS ESTRELLAS (LA LA LAND)

Título original: La La Land

Año: 2016

Duración: 127 minutos

País: Estados Unidos

Director: Damien Chazelle

Guion: Damien Chazelle

Música: Justin Hurwitz

Fotografía: Linus Sandgren

Reparto: Ryan Gosling, Emma Stone, John Legend, Rosemarie De Witt, J.K. Simmons, Finn Wittrock, Sonoya Mizuno, Jessica Rothe, Jason Fuchs, Callie Hernandez, Trevor Lissauer, Phillip E. Walker, Hemky Madera y Kaye L. Morris

Productora: Summit Entertainment

Género: Musical / Romántico

Narra una tempestuosa historia de amor que se verá obstaculizada por el afán de triunfo de los protagonistas. Mia, una aspirante a actriz que trabaja como camarera, y Sebastian, un pianista de jazz que se gana la vida tocando en sórdidos tugurios, se enamoran, pero su gran ambición por llegar a la cima amenaza con separarlos. (FilmAffinity)

Hace 2 años descubrí a un director que dirigió una cinta que inmediatamente se situó entre mis películas favoritas de todos los tiempos, Whiplash, película que he visto infinidad de veces desde entonces. Ahora, ese joven director, Damien Chazelle, vuelve con un trabajo que ha conseguido rendir a crítica y público, y no es para menos. Estamos ante una cinta para los verdaderos amantes del cine, respira séptimo arte por todos sus poros, una película que emociona, llena, transmite y conmueve.

Estamos ante un clarísimo homenaje a los musicales del Hollywood clásicos, esas películas con Ginger Rogers y Fred Astaire. La inocencia, la candidez, la ensoñación y las emociones más puras habían dado paso a un tipo de hacer cine mucho más agresivo, por eso, la obra de Chazelle es imprescindible en estos tiempos, nos invita a volver atrás y creer en los sueños. Titulo esta crítica diciendo que ya no se hacen películas así, y cuando se disfruta de ella se entiende la razón, es un canto a disfrutar, a seguir nuestros sueños y anhelos. La cinta más positiva de todo este año y una rara avis en el cine del siglo XXI.

Chazelle se rodea de un reparto perfecto encabezado por Ryan Gosling (La gran apuesta) y Emma Stone (Birdman). Ambos actores, como dijo su director, tienen la elegancia de los grandes actores clásicos, pero también son personas que podrían encajar en cualquier lugar por su naturalidad y cercanía. Los dos actores, ella más, se entregan por completo a la causa, dejándonos dos actuaciones brillantes y demostrando que tienen merecido estar entre los grandes actores de hoy en día.

Los papeles principales son tan agraciados que cuesta entender como Miles Teller (Divergente) y Emma Watson (Regresion) rechazaron la oferta de Chazelle. Gosling y Stone hacen suyos a Seb y Mia, dos personajes que quedarán por siempre en el recuerdo de los cinéfilos. Tal es su dedicación que, por ejemplo, Gosling tuvo que aprender a tocar el piano para la película.

Pero no solo en los actores y en el excelente gusto dirigiendo de Chazelle se encuentran los puntos fuertes de ‘La ciudad de las estrellas (La La Land)’, también en su exquisito sentido cinematográfico. La historia está contada con cuidado, con delicadeza y con mimo. Todo en la película desprende cariño y dedicación. El trabajo es tan minucioso que cada plano, cada secuencia, cada escenario, cada baile y cada canción son únicos y especiales.

Y es que ya no se hacen películas así. Podría tirarme aquí todo el día comentando lo que ‘La La Land’ transmite, pero basta con decir que uno sale del cine pletórico, lleno de energía y con ganas de mucho más. Dos horas de auténtico cine en mayúsculas, con un director que se vuelve a reivindicar como un superclase de la dirección. ‘La La Land’ es la gran película de esta temporada por méritos propios, la cinta que devuelve a los musicales al esplendor de antaño y que nos invita a volver a disfrutar del cine más puro y auténtico.

Lo mejor: Es todo tan brillante y cuidado que es complicado poder elegir un solo elemento.

Lo peor: Ojalá tuviera más canciones, más música, más minutos, más todo.

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‘Viva’, quien mucho abarca poco aprieta
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Asier Manrique | 09-01-2017 | 22:20| 0

VIVA

Título original: Viva

Año: 2015

Duración: 100 minutos

País: Irlanda

Director: Paddy Breathnach

Guion: Mark O’Halloran

Música: Stephen Rennicks

Fotografía: Cathal Watters

Reparto: Héctor Medina, Jorge Perugorría, Luis Alberto García, Renata Maikel Machín Blanco y Luis Manuel Álvarez

Productora: Treasure Entertainment

Género: Drama

Jesús, un chico cubano de 18 años, intenta encontrar su verdadera identidad. Sobrevive peinando a señoras del barrio y arreglando pelucas en un cabaret de La Habana. Pero su vida cambia por completo cuando su padre, un famoso boxeador al que daban por muerto, sale de la cárcel y regresa para vivir con él. Desde ese momento, lucharán por volver a ser padre e hijo. (FilmAffinity)

Hay películas que parten con una premisa tan potente que parece que van a volverse peliculones imprescindibles en la filmografía de cualquier aficionado al cine. Hay, sin embargo, muchas de esas que solo se quedan en la expectativa y no cumplen nada. Y, también las hay, que cumplen con algunas de las expectativas puestas en ellas, pero dejándote a medio gas. Así es como deja ‘Viva’ a sus espectadores, con la sensación de que abarca demasiado para lo poco que aprieta.

Esta expresión tan castellana, “quien mucho abarca poco aprieta”, es la que mejor consigue resumir lo que es la cinta irlandesa, sí, irlandesa, ‘Viva’. Es imprescindible esa aclaración de que se trata de una película irlandesa, puesto que está rodado en cuba, con actores cubanos e íntegramente en español. Ahí es nada, cine irlandés en la patria de los Castro.

No esperes que ‘Viva’ destaque por su compromiso político, ni su mensaje anti o pro castrista, no, nada de eso. En esta película, dirigida por Paddy Breathnach, se aborda la situación de la homosexualidad y de la transexualidad en la Cuba más pobre. Cuenta la historia desde la perspectiva de Jesús, un chico de 18 años que de la noche a la mañana tiene en casa a su padre, un exboxeador que llevaba en la cárcel desde que él era apenas un niño.

Jesús, que durante el día se dedica a la peluquería, tendrá que hacerse cargo de su padre mientras trata de perseguir su sueño, dedicarse al transformismo. En un pequeño club conseguirá realizar sus primeras actuaciones entre tacones, vestidos, pelucas y lentejuelas.

El drama de padre e hijo es, en todo este batiburrillo de añadidos, lo que más interés despierta. El pulso entre Héctor Medina (El Rey de la Habana) y Jorge Perugorría es la base sobre la que se asientan la multitud de historias que lo único que hacen es desdibujar un lienzo que se las prometía muy felices. Ni la historia de la vecina abandonada por su chico y embarazada, ni la del amigo prostituto, ni la de la vecina mayor que va a la peluquería o la del resto de intérpretes de ese divertido club están a la altura de lo que es el núcleo de la historia.

Nos importa muy poco lo que le pase a Jesús con los secundarios de la cinta, queremos saber cómo resuelve el conflicto de reencontrarse con su padre, de tener que hacerle entender que su camino es el del travestismo y que a él le gustan los hombres. El choque generacional en una Cuba donde no es fácil para nadie salir adelante, pero mucho menos para la minoría LGTB perseguida por el régimen durante años.

Lo mejor: El pulso actoral que mantienen Héctor Medina y Jorge Perugorría.

Lo peor: Se diluye en demasiadas historias y capas que vienen a aportar relativamente poco.

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‘Solo el fin del mundo’, Xavier Dolan en toda su intensidad
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Asier Manrique | 10-01-2017 | 09:27| 0

SOLO EL FIN DEL MUNDO

Título original: Juste la fin du monde / It’s Only the End of the World

Año: 2016

Duración: 95 minutos

País: Canadá

Director: Xavier Dolan

Guion: Xavier Dolan (basado en la obra de Jean-Luc Lagarce)

Música: Gabriel Yared

Fotografía: André Turpin

Reparto: Léa Seydoux, Nathalie Baye, Gaspard Ulliel, Vincent Cassel, Marion Cotillard,Antoine Desrochers y Sasha Samar

Productora: Sons of Manual / MK2 / Telefilm Canada

Género: Drama

Tras doce años de ausencia, un joven escritor regresa a su pueblo natal para anunciar a su familia que pronto morirá. Vive entonces un reencuentro con su entorno familiar, una reunión en la que las muestras de cariño son sempiternas discusiones, y la manifestación de rencores que no queremos dejar salir, aunque delaten nuestros temores y nuestra soledad. (FilmAffinity)

Ya lo he dicho hasta en dos ocasiones, me declaro fan absoluto del cine del canadiense Xavier Dolan. El director de cintas como Yo maté a mi madre o Mommy, vuelve a sacar músculo con su última película, la que le valió el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes. Con ‘Solo el fin del mundo’ ha dividido tanto al público y a la crítica, entre los que se han rendido a sus pies y los que le han hecho la cruz, que tenía muchas ganas de ir al cine a descubrir lo que este jovencísimo canadiense tenía preparado.

Como punto de partida, la película cuenta con los elementos habituales del cine de Dolan: personajes descarnados rozando el histerismo, planos muy cortos, la familia y la madre como ejes centrales y la presencia clave de la música. Hasta aquí todo normal, la novedad, en este caso, es el relato de una historia en un escenario minimalista, tan pequeño como una casa. Sin salir de cuatro paredes, o casi, Dolan, vuelve a dar muestras de que es un director que ha nacido para hacer historia.

La película cuenta la historia de un escritor que vuelve a casa tras estar 12 años fuera de la vida de su madre y sus hermanos. El contacto que ha mantenido en este tiempo es mínimo, apenas resumido en unas breves frases en las postales que envía en fechas señaladas como cumpleaños, Navidades y aniversarios. Es, por tanto, un extraño para todos ellos, y ellos son extraños para él, pero desea hacer este último viaje para contarles que se muere. Desde el principio se sentirá fuera de lugar, algo que no se le escapará al espectador.

En la obra original de Jean-Luc Lagarce, en cuya obra de teatro se inspira la película, el protagonista se está muriendo de sida, aquí ni siquiera se cuenta eso. Dolan vacía los personajes de elementos tan superfluos como dar explicaciones a lo que pasa, en la vida real nadie te va situando en el escenario con una descripción detallada de los hechos. No se da ninguna explicación al espectador de las continuas riñas entre hermanos, ni de las conductas extrañas de la madre, ni del silencio de la cuñada (Marion Cotillard). Dolan prefiere que el espectador se construya su propio relato, completando los vacíos que va dejando a lo largo de la hora y media de película. Según tengo entendido, Dolan no se aleja demasiado del material de la obra de teatro, segunda que adapta en su carrera tras ‘Tom en la granja’.

Hay cosas que, por mucho que no se expliquen, saltan a la vista. Dolan es experto en describir sin palabras lo que los personajes viven, y así conocemos la triste vida que vive el personaje de Cotillard al lado de un hombre frustrado, violento y maltratador, interpretado por un Vincent Cassel (Cisne negro) en estado de gracia. Es tal la virulencia de Cassel que esa tensión que se vive en el escenario termina por traspasar y llegar a la piel del espectador, que no puede evitar retorcerse en su butaca. La frágil Cotillard y el violento Cassel comparten plano con una Léa Seydoux (Spectre) brillante en el papel de hermana menor, y una Nathalie Baye que destaca por ser la madre menos intensa de toda la filmografía de Dolan.

Pero la película tiene un mensaje importante que dar, el que comprende el personaje principal, interpretado por Gaspard Ulliel, al final de la historia. Louis llevaba 12 años fuera de casa, para su familia era una persona que admiraban y de la que guardaban recuerdos. Era alguien de quien hablaban, pero les resultaba lejano. Esa pérdida de contacto hace que Ulliel esté desubicado durante toda la cinta. No tiene nada en común con una hermana a la que abandonó cuando era niña, ni con un hermano que no es capaz de superar los celos y la envidia hacia él por haber podido dar el paso de irse y hacer su propia vida sin ataduras. Todo esto estallará en un intenso final donde un simple gesto de Ulliel a Cotillard sirve para resumir una película que vale más por sus silencios que por sus diálogos.

Dolan sigue siendo un maestro retratando a personajes complejos y destripando sus sentimientos. Nadie como él sabe, hoy por hoy, mostrar en cámara más con menos. Las miradas, los silencios y las pocas palabras sirven para dibujar a los personajes profundos de los que se vale para su cintas. Ahora bien, cae en el error habitual de sus películas, la histeria absoluta de sus protagonistas, los lleva tan al extremo que hay momentos en los que molesta.

Si te gusta el cine de Xavier Dolan estarás feliz, es lo que el director nos da habitualmente, incluyendo escenas musicales para recordar (el de Dragostea Din Tei es memorable). Mismos elementos de siempre, con una nueva forma de contarlos, pero con la intensidad y magnetismo al que Dolan nos ha acostumbrado. Es por esto mismo que los críticos que habitualmente le detestan le han seguido detestando, y los que disfrutamos como enanos con sus cintas seguimos haciéndolo.

Cuando se escribían estas líneas, ‘Solo el fin del mundo’ estaba entre las 9 últimas finalistas para ser nominadas al Óscar a la Mejor película de habla no inglesa. Veremos si tiene finalmente suerte y le podemos ver recorrer la alfombra roja el próximo mes de febrero.

Lo mejor: Como todas las películas de Dolan, tiene la enorme virtud de ser un mazazo que va directo al espectador y le remueve por dentro, un impacto del que es difícil escapar.

Lo peor: La forma tan virulenta de tratar los personajes hace que el espectador se sienta muy incómodo a ratos.

 

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‘Passengers’, la química entre Lawrence y Pratt traspasa la pantalla
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Asier Manrique | 02-01-2017 | 22:19| 0

PASSENGERS

Título original: passengers

Año: 2016

Duración: 116 minutos

País: Estados Unidos

Director: Morten Tyldum

Guion: Jon Spaihts

Música: Thomas Newman

Fotografía: Rodrigo Prieto

Reparto: Chris Pratt, Jennifer Lawrence, Michael Sheen, Laurence Fishburne, Andy García y Julee Cerda

Productora: Columbia Pictures / Lstar Capital / Village Roadshow Pictures / Original Film / Company Films / Start Motion Pictures

Género: Ciencia Ficción / Drama / Aventuras / Romántico

Una nave espacial, que viaja a un planeta lejano transportando miles de personas, tiene una avería en una de las cápsulas de hibernación tras el impacto con un gran meteorito. Como resultado, un pasajero se despierta 90 años antes del final del viaje. (FilmAffinity)

Cuando vas a ver una película y la pareja protagonista tiene la química que tienen Jennifer Lawrence (X-Men: Primera generación) y Chris Pratt (Guardianes de la Galaxia) sales del cine con una satisfacción enorme. Ellos dos consiguen hacer un 90% de la película, y es de agradecer, ya que un filme con tan poco personaje, básicamente se limita a ellos dos, debe conseguir que sus protagonistas se entiendan y hagan partícipe de esa química al espectador. Objetivo cumplido.

Poniéndonos en situación, ‘Passengers’ se presenta como uno de los filmes de cabecera de la cartelera de ciencia ficción de esta temporada. Habrá unas cuantas opciones de ver películas del mismo género, puede que mejores o puede que peores, pero ¿hechas con el mimo y la sobriedad de ‘Passenger’? Permíteme que lo dude. El filme de Morten Tyldum cumple bien y nos trae la enésima historia reciente sobre personajes perdidos en el espacio o un lugar similar.

Con una Jennifer Lawrence siempre perfecta, esta chica va camino de superar a Meryl Streep (El cazador), la parte donde ella hace acto de presencia desata todo el conflicto y dota a la película de mucha más dimensión que con Chris Pratt en solitario. Pratt soporta bien sobre sus hombros el papel de protagonista, es atractivo, buen actor y se cree su papel, pero ella, una vez más, consigue hacer pequeño a su interlocutor con un recital de interpretación de quitarse el sombrero.

La historia puede tener sus errores científicos. He leído por ahí críticas que hablan de lo que puede o no pasar cuando un motor de una nave así se detiene o cuando no hay gravedad, etc. Esto es ciencia ficción, o sea, cine. Poniéndonos quisquillosos se le podría sacar punta hasta a los títulos de crédito, pero hay que saber diferenciar entre lo que es la ciencia de verdad y lo que es entretenimiento puro y duro. ‘Passenger’ ofrece grandes dosis de lo segundo, convirtiéndose en una película de dos horas que se pasa volando.

En otras críticas, esta vez de críticos de cine, con los que apenas coincido, hablan de que la película es una apología del hombre acosador. Pongo en antecedentes. El personaje de Chris Pratt es el primero en despertarse, y después de mucho tiempo en soledad decide, por su cuenta y riesgo, despertar a una pasajera, Jennifer Lawrence. Algunos analistas entienden que esta obsesión que Pratt desarrolla hacia Lawrence y su acto de despertarla, condenándola a morir, es acoso y maltrato. Miren señores, no. La película no trata del maltrato ni del acoso ni de nada parecido, Tyldum nos presenta una reflexión sobre la necesidad que los seres humanos tenemos de interactuar entre nosotros. La soledad buscada, nunca es total, y mucho menos lo es si esa soledad es forzada como le pasa a Pratt. ¿Que su acto es deleznable?, por supuesto, pero eso no quita que lo haya hecho con todo el amor del mundo.

Y es aquí, en el amor, donde la película flojea más. Su parte más de ciencia ficción es más interesante, el tira y afloja entre Lawrence y Pratt hace saltar chispas, pero el final edulcorado y de comedia romántica no se sostiene con el tono general. Bien es cierto que si no da ese giro sería como ver un ‘Titanic’ en el espacio, pero tampoco hace falta endulzar tanto un final.

En definitiva, ‘Passengers’ es un entretenimiento intenso y veloz de dos horas con una de las parejas protagonistas más entregadas y conectadas de los últimos años. Solo por ver la conexión y química entre Chris Pratt y Jennifer Lawrence merece la pena ver esta nueva película de ciencia ficción que ha llegado a nuestras pantallas. Ah, y en cuanto a los efectos visuales, son espectaculares, pero en ningún caso se hacen excesivos, están medidos y puestos en funcionamiento como se deben poner, para acompañar al relato y no para ser el relato.

Lo mejor: la química entre Chris Pratt y Jennifer Lawrence, saltan chispas.

Lo peor: flojea cuando más se aleja del cine de ciencia ficción.

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‘Hijo de Caín’, partida de ajedrez con David Solans
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Asier Manrique | 01-01-2017 | 23:27| 0

HIJO DE CAÍN

Título original: Fill de Caín

Año: 2013

Duración: 90 minutos

País: España

Director: Jesús Monllaó

Guion: Sergio Barrejón y David Victori (basado en la novela de Ignacio García-Valiño)

Música: Ethan Lewis Maltby

Fotografía: Jordi Bransuela

Reparto: Julio Manrique, José Coronado, David Solans, María Molins, Jack Taylor, Helena De la Torre, Abril García y Mercè Rovira

Productora: Life Pictures / Salto de Eje / Fosca Films

Género: Thriller

Nico Albert es un adolescente de carácter muy peculiar, inteligencia excepcional y una única obsesión: el ajedrez. Sus padres, preocupados por la anómala actitud de su hijo, contratan al psicólogo infantil Julio Beltrán. A través de la terapia y de la afición común al ajedrez, Julio se adentrará en el inquietante mundo de Nico y en las complejas relaciones de esta familia aparentemente normal. (FilmAffinity)

‘Hijo de Caín’ es de estas películas que a priori me pueden interesar, pero que las tomo en un momento donde no tengo otra cosa que hacer. Me llama la temática de la cinta, el enfoque que tiene. También me gusta mucho el reparto con el que cuenta, especialmente David Solans, actor que he podido descubrir por series como ‘Merlí’ o ‘Bajo sospecha’ y que está entre los nombres a seguir en los próximos años. Aquí Solans debuta y lo hace a lo grande.

La premisa de la cinta es muy sencilla. José Coronado (El hombre de las mil caras) tiene un hijo (David Solans) que se comporta de forma rara, hace cosas muy macabras, entre las que está matar a sangre fría al perro que tienen en la casa, y manipula a todos para conseguir lo que quiere. El chico, un obseso del ajedrez, comienza a recibir la visita de un psicólogo (Julio Manrique) que le comienza a tratar.

Todo perfecto, un punto de partida interesante para un thriller que se las promete felices, y que se desarrolla de forma efectiva. Como todo buen thriller guarda para el final su mayor golpe de efecto, y, aquí, tampoco decepciona. ¿Entonces qué puede fallar? El doblaje. Lo siento, pero será una manía personal, pero no se dobla bien del catalán al castellano. Así que si puedes, disfrútala en versión original.

Todo y así, voy a centrarme en la cinta sin pensar en el doblaje. Como iba diciendo, se trata de una gran película, bien interpretada y que nos muestra a un prometedor joven actor que está en ese selecto grupo de actores a los que debemos seguir en los próximos años. David Solans borda el papel de joven perturbado y maníaco. Sus miradas, sus movimientos, su forma de hablar y actuar nos convencen de estar ante un verdadero loco. El actor agarra con fuerza su primer papel y lo exprime para sacarle todo el jugo.

Y es complicado que estando al lado de grandes como Coronado (El cuerpo) o Manrique un recién llegado consiga deslumbrar así. Su personaje roba todo el protagonismo al triángulo formado por los dos actores ahora mencionados y María Molins. No nos interesa demasiado lo que pase entre ellos 3, queremos seguir paso a paso cada uno de los movimientos que realiza David Solans en esta partida de ajedrez que es la película.

Al final, todo nos conduce a un clímax desgarrador que bien se podría aventurar a media película, pero que el buen manejo de los elementos del género de los que hace gala Jesús Monllaó nos llevan a sorprendernos y sobrecogernos en nuestra butaca. Buen debut como director de largometrajes.

Lo mejor: La actuación de David Solans.

Lo peor: El doblaje, es pésimo y doloroso, consigue destrozar el fino trabajo de buena parte del reparto.

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‘Matar a un ruiseñor’, cine con mayúsculas
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Asier Manrique | 29-12-2016 | 09:31| 0

MATAR A UN RUISEÑOR

Título original: To Kill a Mockingbird

Año: 1962

Duración: 129 minutos

País: Estados Unidos

Director: Robert Mulligan

Guion: Horton Foote (basado en la novela de Harper Lee)

Música: Elmer Bernstein

Fotografía: Russell Harlan

Reparto: Gregory Peck, Mary Badham, Brock Peters, Phillip Alford, John Megna, Frank Overton, Rosemary Murphy y Robert Duvall

Productora: Universal

Género: Drama

Adaptación de la novela homónima de Harper Lee. En la época de la Gran Depresión, en una población sureña, Atticus Finch es un abogado que defiende a un hombre negro acusado de haber violado a una mujer blanca. Aunque la inocencia del hombre resulta evidente, el veredicto del jurado es tan previsible que ningún abogado aceptaría el caso, excepto Atticus Finch, el ciudadano más respetable de la ciudad. Su compasiva y valiente defensa de un inocente le granjea enemistades, pero le otorga el respeto y la admiración de sus dos hijos, huérfanos de madre. (FilmAffinity)

Hay películas por las que no pasan los años. Uno de los motivos de haber empezado a escribir este espacio hace más de dos años fue para poder tener una excusa para ver y hablar de películas que han hecho época en el séptimo arte. Entre esas películas se puede encuadrar la magnífica ‘Matar a un ruiseñor’.

La cinta es un gran ejemplo de cine hecho con cuidado, con mimo y con mucho amor por este arte ahora en horas bajas. Mezcla con gran maestría la inocencia de las escenas infantiles con toda la dureza y crudeza de las escenas protagonizadas por el mítico Atticus Finch (Gregory Peck).

‘Matar a un ruiseñor’ nos plantea de frente, y sin segundas vueltas, la situación de encontrarnos ante diferentes situaciones y saber elegir. Debe elegir la pequeña Scout (Mary Badham) cuando se pelea en el colegio con otro compañero y tiene que hacer las paces invitándole a comer a casa. Deben elegir el grupo de niños al acercarse a la casa del misterioso Boo Radley (Robert Duvall (Apocalypse Now)) para terminar descubriendo que detrás de esa imagen que los vecinos tienen de él se esconde un ser bondadoso. Y debe elegir el jurado ante seguir con la cultura de discriminación racial y dar la razón a un padre y una hija en una delirante acusación hacia un hombre negro (Brock Peters), por ocultar los malos tratos a los que el padre sometía a la hija.

 

Esta película trata, sin cortapisas, a un espectador que se presume inteligente y empático. Se le plantea el mismo juego que viven los personajes, en esos dobles lenguajes donde el bueno no es tan bueno, y el malo no es tan malo. ‘Matar a un ruiseñor’ es todo un canto a dar una segunda oportunidad a la gente, a abrir el corazón y confiar en ella.

El título de la cinta, mismo título de la novela de Harper Lee, ganadora del Pulitzer un año antes del estreno de la película, es una metáfora que se emplea dentro de ella, y el mensaje principal de todo esto. No se debe matar a un ruiseñor, un animal que no se mete en los campos a comerse lo que se cultiva, ni entorpece la vida de las gente, si no que es un animal que se dedica a regalar su canto. La bondad, reflejada en ese ruiseñor, es lo que Lee grita que no se mate, que no se acabe con ella.

‘Matar a un ruiseñor’ es cine con mayúsculas, del que ya no se hace. Una película en la que podemos ver la mejor actuación de la carrera de Gregory Peck, según sus propias palabras. Una cinta que es un clásico del séptimo arte y máximo exponente de lo que se conoce como drama judicial. Una lección que más de uno debería tener presente hoy en día.

Lo mejor: todo lo ocurrido en el juzgado y la secuencia de apertura, de una belleza espectacular.

Lo peor: no sabría qué decir, tal vez me falta más tiempo dentro del juzgado.

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‘Rogue One: Una historia de Star Wars’, la sensación de que algo falta flota en el ambiente
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Asier Manrique | 18-12-2016 | 22:10| 0

ROGUE ONE: UNA HISTORIA DE STAR WARS

Título original: Rogue One: A Star Wars Story

Año: 2016

Duración: 133 minutos

País: Estados Unidos

Director: Gareth Edwards

Guion: Chris Weitz y Tony Gilroy

Música: Michael Giacchino

Fotografía: Greig Fraser

Reparto: Felicity Jones, Diego Luna, Ben Mendelsohn, Donnie Yen, Jiang Wen, Mads Mikkelsen, Forest Whitaker, Alan Tudyk, Riz Ahmed, Jonathan Aris, Jimmy Smits,Alistair Petrie, Genevieve O’Reilly, Valene Kane y Warwick Davis

Productora: The Walt Disney Company / Lucasfilm

Género: Ciencia ficción / Acción / Bélico

El Imperio Galáctico ha terminado de construir el arma más poderosa de todas, la Estrella de la muerte, pero un grupo de rebeldes decide realizar una misión de muy alto riesgo: robar los planos de dicha estación antes de que entre en operaciones, mientras se enfrentan también al poderoso Lord Sith conocido como Darth Vader, discípulo del despiadado Emperador Palpatine. Film ambientado entre los episodios III y IV de Star Wars. (FilmAffinity)

La narrativa de ‘Star Wars’ tiene la peculiaridad de que pasa de contar los episodios 4, 5 y 6  a contar los 1, 2 y 3, para luego traernos la 7 y ahora sacarse de la manga un episodio intermedio entre el 3 y el 4. Todo muy raro, pero bueno, se puede seguir bien. En este episodio 3,5 nos cuentan cómo se robaron los planos que permitieron poder atacar la Estrella de la Muerte en el Episodio IV.

Ante la perspectiva de que se trata de una historia menor en la saga, ‘Rogue One’ no consigue disipar esa sensación en toda la cinta. Parece que algo falta o falla y eso flota en el ambiente durante las más de dos horas de película. Sigue lastrando la narrativa y convirtiendo a la cinta en lo que se esperaba desde un principio, algo que interesa a los fans y poco más.

La factura técnica es impecable, tal vez hasta más cuidada que la de El despertar de la fuerza. Además de ello, se nutre de un mejor grupo de actores que la cinta dirigida por J.J. Abrams, ya que cuenta entre sus actores con verdaderos pesos pesados como Felicity Jones (Un monstruo viene a verme), Mads Mikkelsen (Casino Royale) o Forest Whitaker. Todos ellos conforman, junto a Diego Luna y compañía el reparto de una cinta que tenía la obligación de destacar aun con todo en contra.

¿Pero es que no destaca por nada? Para nada. ‘Rogue One’ tiene la gran virtud de contener dos momentos muy potentes en su cinta. El primero de los momentos, también el segundo, tiene que ver con el personaje de Darth Vader, que apareciendo menos de 10 minutos en toda la película consigue hacerse con el protagonismo absoluto. Ese primer momento al que hacía referencia tiene que ver con un Vader que se muestra por primera vez, en un entorno donde nos queda claro que es el malo malísimo e impone.

Pero si te pensabas que esa primera aparición de Vader imponía, no es menos el segundo. El final, cuando entra en acción, es lo mejor de toda la película. Unos pocos minutos de un Vader en acción, cruel, sanguinario y masacrando todo lo que encuentra por delante. Es el malo que impactó y cautivó en las entregas originales de la saga.

Es en el personaje antagónico principal donde se encuentra la virtud mayor de la película. Respecto a todo lo demás, hablamos de una película que adolece de falta de ritmo, con un inicio totalmente pausado y aburrido y un final más apoteósico pero donde no consigue despertar nunca el interés de entregas previas.

Creo que todos coincidimos en que la existencia de ‘Rogue One’ podría haberse evitado, pero existiendo tampoco molesta. Es una cinta más, mejor que otras de la saga, pero que sigue siendo un capítulo menor en una saga de dimensiones demasiado grandes para esto. La criatura queda reducida por lo grandioso de este universo que creó George Lucas a finales de los años 70. Aun así, tiene la virtud de servir bien de bisagra, es una pieza que encaja bien en el puzzle.

Lo mejor: Darth Vader, un robaescenas en toda regla.

Lo peor: No consigue deshacerse de la sensación constante de que es un episodio menor.

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‘Asesinato en el Orient Express’, buena, pero podría haber sido mejor
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Asier Manrique | 13-12-2016 | 21:28| 0

ASESINATO EN EL ORIENT EXPRESS

Título original: Murder on the Orient Express

Año: 1974

Duración: 127 minutos

País: Estados Unidos

Director: Sidney Lumet

Guion: Paul Dehn (basado en la novela de Agatha Christie)

Música: Richard Rodney Bennett

Fotografía: Geoffrey Unsworth

Reparto: Albert Finney, Lauren Bacall, Ingrid Bergman, Sean Connery, Anthony Perkins,Vanessa Redgrave, Jacqueline Bisset, Richard Widmark, Martin Balsam, Jean-Pierre Cassel, John Gielgud, Michael York, Wendy Hiller y Rachel Roberts

Productora: EMI Films Production

Género: Drama / Thriller

Adaptación de una de las novelas más conocidas de Agatha Christie. Narra la historia de un asesinato perpetrado durante un viaje en el legendario Orient Express. La investigación del famoso detective belga Hercules Poirot tropieza con grandes dificultades, pues los ilustres pasajeros disponen de una coartada que los excluye como sospechosos. Inmejorable reparto para un film que consiguió un Óscar (mejor actriz secundaria:Ingrid Bergman) y seis nominaciones. (FilmAffinity)

Considerada como una de las mejores, por no decir la mejor, adaptación al cine de una novela de Agatha Christie, ‘Asesinato en el Orient Express’ es ejemplo de gran cine clásico en Hollywood, con muy buenos mimbres, pero un resultado a mejorar. Y, desgraciadamente, es esta la sensación que deja en el espectador, la de una película que podría haber sido mucho mejor y que tenía los elementos necesarios para ello.

‘Asesinato en el Orient Express’ reúne en su reparto, ahí es nada, a Lauren Bacall, Ingrid Bergman, Anthony Perkins o Sean Connery entre otros muchos rostros del celuloide. Su sola presencia ya debería ser razón suficiente para hacer de esta una gran cinta. Y, a decir verdad, es su presencia la mayor justificación de toda esta historia de dos horas.

La cinta peca de lenta para los estándares del cine actual, pero debemos ponernos en el lugar del Hollywood ya clásico. En vez de lenta diré que se entretiene demasiado en apartados que no aportan demasiado a la trama. La presentación de cada personaje se vuelve tediosa y demasiado prolongada. En cambio, ese ritmo pausado que la cinta transmite desde sus primeros compases pasa a ser un baile muy movido al que nos invita el director, Sidney Lumet, en la media hora final. Tal vez, y lo dice alguien que no ha hecho cine en la vida, hubiese estado mejor dedicar más tiempo al asesinato en sí y menos a situar al espectador en el mapa.

Considero que reduciendo todo lo que ocurre antes del tren al mínimo, y dando más tiempo a la parte del interrogatorio y la escena final entre todos los personajes, estaría la cinta mejor compensada. Así se conseguiría centrar la atención en lo que de verdad le importa al espectador, el asesinato y la resolución del caso.

Sin haber leído el libro de Christie, se percibe que el material literario es suficientemente potente como para hacer una mejor película. Esto sumado al ritmo y a un reparto que transmite en todo momento la triste sensación de estar desaprovechado, nos dejan una experiencia agridulce. Agria por lo que acabo de comentar, y dulce por estar ante todo un clásico del cine que siempre merece la pena.

Albert Finney (Skyfall) en el papel del detective Hercules Poirot no me convence. Su actuación no resulta atractiva, y no transmite en ningún momento ni pizca de solemnidad y serenidad que el personaje requiere. Un personaje tan bien escrito en papel necesita una actuación mejor. Eso sí, son puras manías personales, ya que Finney fue nominado al Óscar.

Lo mejor: es una película ideal para los amantes del thriller.

Lo peor: descompensada, a veces pesada y deja un regusto de ser una película que desaprovecha profundamente un reparto para quitar el hipo.

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’1898. Los últimos de Filipinas’, mensaje antibélico entre lo esperpéntico y absurdo
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Asier Manrique | 05-12-2016 | 00:23| 0

1898. LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS

Título original: 1898. Los últimos de Filipinas

Año: 2016

Duración: 129 minutos

País: España

Director: Salvador Calvo

Guion: Alejandro Hernández

Fotografía: Álex Catalán

Reparto: Luis Tosar, Emilio Palacios, Álvaro Cervantes, Javier Gutiérrez, Karra Elejalde,Carlos Hipólito, Eduard Fernández, Ciro Miró, Patrick Criado, Miguel Herrán, Ricardo Gómez, Alexandra Masangkay y Maykol Hernandez

Productora: Enrique Cerezo PC / TVE / TeleMadrid / 13TV

Género: Bélico / Aventuras

A finales del siglo XIX, en la colonia española de Filipinas, un destacamento español fue sitiado en el pueblo de Baler, en la isla filipina de Luzón, por insurrectos filipinos revolucionarios, durante 337 días. En diciembre de 1898, con la firma del Tratado de París entre España y Estados Unidos, se ponía fin formalmente a la guerra entre ambos países y España cedía la soberanía sobre Filipinas a Estados Unidos. Debido a esto, los sitiados en Baler son conocidos como «los últimos de Filipinas». (FilmAffinity)

Lo han dicho sus protagonistas más jóvenes durante la promoción de la película, “ya era hora de que el cine español narrara más que la Guerra Civil”. Tenemos un gran potencial como industria cinematográfica, pero vivimos anclados en relatar la Guerra Civil. Como decían Miguel Herrán, Patrick Criado y Ricardo Gómez durante la promoción de la película, “teniendo una historia así, los americanos habrían hecho un montón de películas y series”, y no es para menos.

Desde luego, la historia del Sitio de Baler da para comedias, dramas, películas bélicas y de aventuras, todo junto. Es la historia del esperpento y absurdo de un grupo de 50 sitiados en una iglesia durante casi un año luchando en una guerra que había terminado sin que ellos lo supieran.

Todo esto lo aprovecha Salvador Calvo para crear una historia antibélica y antipatriota de dimensiones colosales. Una película que hace grande al cine español. Salvador Calvo, da el salto de la televisión, donde ha dirigido episodios de series como ‘Motivos personales’‘Alakrana’ o ‘Hermanos’ y TV-movies como ‘Paquirri’ y ‘La Duquesa’. Su trabajo es acertado y consigue crear una película que mantiene la tensión y el interés de principio a fin. Se nota su trabajo anterior en TV-movies, puesto que el tipo de narración en algunas partes recuerda demasiado a este tipo de películas hechas para televisión.

La historia está contada con gusto y elegancia. Con una fotografía bellísima y unos escenarios espectaculares que transportan al espectador a la mismísima isla de Filipinas. Una historia contada con habilidad, gusto y dignidad, cine de altura. Su gran virtud es encontrar ese punto intermedio entre lo esperpéntico, grotesco y absurdo y heróico, porque también tiene su punto épico la historia.

Algunos criticarán con dureza su marcado sabor antipatriota. La frase “No vais a morir por España, no; vais a morir por imbéciles”, ya ha causado polémica en sus trailers. El patriotismo barato, de chichinabo y exacerbado no tiene lugar en esta película, que trata con desdén esta defensa a ultranza de la patria por aquellos que no tienen ojo crítico hacia lo ridículo de España.

En cuanto al plano actoral, su acierto es combinar lo mejor de los veteranos con lo mejor de los jóvenes. Luis Tosar, Javier Gutiérrez (La isla mínima), Karra Elejalde (Ocho apellidos vascos), Eduard Fernández (El hombre de las mil caras) y Carlos Hipólito dan cuenta de su valía como actores, dando lo mejor de sí mismos creando personajes que bailan entre lo grandilocuente y lo hilarante.

En el otro lado, tenemos a lo mejor de las nuevas generaciones de actores: Álvaro Cervantes, Emilio Palacios, Patrick Criado, Miguel Herrán (A cambio de nada) y Ricardo Gómez. De todos sobresalen Álvaro Cervantes, en una de sus mejores interpretaciones, y Patrick Criado. En el lado contrario, Ricardo Gómez no da la talla, aunque tampoco cae en el desastre, pesa mucho haber interpretado durante tanto tiempo al hijo de los Alcántara en ‘Cuéntame Cómo Pasó’, y ser su primera experiencia en cine. Por cierto, curioso el encuentro entre Carlitos, Ricardo Gómez, y la voz de Carlitos como narrador, Carlos Hipólito.

También destaca, para bien, la única actriz femenina de la cinta, la hispano-filipina, Alexandra Masangkay. Algunos recordarán a Alexandra de la última edición celebrada de Operación Triunfo, en 2011. Su papel, aunque muy breve, dota de mística y de dinamismo a una cinta que podría caer en ser demasiado plana a ratos.

Lo mejor: Álvaro Cervantes y Patrick Criado, así como el cuidado equilibrio que encuentra entre la épica y el esperpento de la historia, y en dar protagonismo por igual a todos sus actores principales.

Lo peor: Hay pasajes que recuerdan demasiado a una TV-movie.

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‘Marea negra’, una pequeña joya para enmarcar
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Asier Manrique | 30-11-2016 | 23:00| 0

MAREA NEGRA

Título original: Deepwater Horizon

Año: 2016

Duración: 107 minutos

País: Estados Unidos

Director: Peter Berg

Guion: Matthew Sand y Matthew Carnahan

Música: Steve Jablonsky

Fotografía: Enrique Chediak

Reparto: Mark Wahlberg, Kurt Russell, Kate Hudson, John Malkovich, Dylan O’Brien, Gina Rodriguez, Ethan Suplee, Brad Leland, J.D. Evermore, Joe Chrest, Chris Ashworth,Jeremy Sande, Stella Allen, Michael D. Anglin, Ilan Srulovicz, Graham McGinnis,James DuMont, Douglas M. Griffin, David Maldonado

Productora: Summit Entertainment

Género: Acción / Drama

Basado en los eventos sucedidos en el Golfo de México en abril del 2010, cuando un accidente en un oleoducto causó una catástrofe que mató a 11 personas e hirió a otras 16, provocando además una de las catástrofes medioambientales más graves causadas por el hombre. (FilmAffinity)

Las expectativas con las que uno va a ver las películas al cine cuentan mucho para la valoración posterior. En el caso de algunas películas unas expectativas demasiado altas pueden terminar trastocando el resultado final porque la película no consigue alcanzar esas cotas que se esperaban. En cambio, en otras no te esperas gran cosa y te terminas por encontrar una joya oculta. Y, también las hay que no llaman la atención a la primera, pero que no crees que te vayan a desagradar, finalmente se convierten en películas que recomendarás a todos. Como este último caso es ‘Marea Negra’, la última película de Peter Berg.

La cinta narra los eventos ocurridos en el Golfo de México cuando un pozo petrolífero de la empresa BP sufrió un accidente mientras se realizaban labores de mantenimiento y puesta a punto para poder seguir trabajando. Una serie de catastróficas desdichas llevaron a que aquella plataforma saltara por los aires, provocando uno de los mayores desastres naturales jamás vistos. El vertido de crudo al Golfo de México causó un daño imposible de cuantificar, mientras que dejó atrás la vida de 11 personas y miles de animales.

Tratar un tema tan delicado como comprometido tiene el riesgo de que si no lo haces con todo el acierto terminarás por decepcionar a los espectadores, indignar a los protagonistas reales de la catástrofe y provocar risa entre críticos y demás personas relacionadas con la industria. No es el caso, ya que ‘Marea negra’ es, ante todo, un relato lo más próximo posible a la realidad de lo que aquel fatídico día de abril sucedió en las costas del sur de Louisiana.

En gran parte, ese éxito no se debe a un guion demasiado complejo u original, no lo es. Se trata de una película más de desastres si miramos este apartado. Un guion que desprende la grandilocuencia estadounidense en frases elegidas con sumo cuidado y con planos donde se muestra la bandera de los Estados Unidos rodeada de llamas pero aguantando estoicamente la embestida. Lo de siempre.

 

El éxito, ahora sí, se debe al trabajo duro de un reparto realmente en forma. Los principales actores de la cinta, Mark Wahlberg (Ted), Kurt Russell, Kate Hudson, John Malkovich, Dylan O’Brien (El corredor del laberinto) y Gina Rodríguez, se dejan el resto tratando con sumo cuidado y respeto lo que allí pasó e intentando llevar toda la fuerza dramática de una catástrofe así más allá de la pantalla. Lo consiguen. Especialmente brillantes están Wahlberg y O’Brien, actor por el que nuevamente confieso mi debilidad, que bordan sus papeles, eso sí, sin desmerecer a ninguno de los otros.

Con un absoluto convencimiento de que lo que se trata en la cinta merece ser contado, ‘Marea negra’, tiene el acierto, o error, según se mire, de no tratar al espectador por idiota. Da por sentado que el espectador sabe de lo que se habla, maneja el lenguaje técnico y que no se perderá en la marea oscura de conceptos, ideas, situaciones, lugares, personajes y temas en los que se sumerge al espectador. Y, aunque pudiera parecer un cóctel demasiado difícil de digerir, consigue que, si bien no se comprenden todos los términos, sí se pueda hacer una idea de lo que se trata.

Se trata de una película de acción donde la parte más interesante está en la parte con menos acción de todas, la primera mitad de la propia película, y un epílogo donde reside la mayor carga emotiva. El tercio central, con explosiones, fuegos y toneladas de adrenalina, es mucho más maniquea, pero no por ello menos interesante. Es necesario resumir de aquella manera ese momento del desastre, el cine tiene este lenguaje, al espectador le gusta, y al César lo que es del César, si el espectador lo demanda, hay que dárselo.

Y, siguiendo esta pequeña referencia al último tercio, consigue poner los pelos de punta e indignar a partes iguales. Poner rostro real a los personajes que has estado siguiendo durante casi dos horas, saber que aquello que pasó dejó a sus “responsables” en libertad y que nadie asumió la culpa de todo deja al espectador con una impotencia que no se puede describir, hay que vivirlo desde una sala de cine.

En definitiva, una película que bien merece pagar la entrada para ser vista. Un filme de acción atípico, con un elenco en estado de gracia y una dirección poderosa. Todos estos mimbres para convertirla en una de esas joyas que el cine nos regala y que llegan a nuestras carteleras sin hacer demasiado ruido pero dejando poso.

Lo mejor: No toma al espectador por idiota y el trabajo actoral en conjunto.

Lo peor: La parte de acción es la más floja de toda la película, aunque es imprescindible para tratar la historia.

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Sobre el autor Asier Manrique
Comunicador, periodista y blogger. Amante de la música, el cine, la televisión... Escribo El Fotograma para compartir mi pasión por el cine, cine clásico y actual, de todos los géneros.

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