Diario Vasco
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Etiqueta: 1813
Victoria en Vitoria. Un monumento singular cumple cien años (1813-1917-2017)
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Carlos Rilova | 29-05-2017 | 09:30 |0

Por Carlos Rilova Jericó

Este último sábado estuve en la ceremonia que celebró los cien años del monumento que, en la Plaza de la Virgen Blanca de Vitoria, recuerda otro de los Waterloos de Napoleón. En este caso, como no podía ser menos, la batalla de Vitoria que dejó al pobre emperador muy tocado. Especialmente cuando la noticia transcendió la frontera de los Pirineos y llegó a una Europa central que sólo estaba esperando la ocasión para caer sobre la fiera herida (es decir: el emperador) y rematarla.

Ya sé que sonará a tópico, pero fue un orgullo estar allí. Y una suerte también. Al fin y al cabo fue una de esas que llaman “ ocasiones históricas”.

Así las cosas, poder estar allí y ser parte del homenaje, fue, en efecto, muy afortunado y me dejó una sensación de esas tan tranquilizadoras de haber estado en el momento y el lugar oportunos y para hacer lo que había que hacer.

En este caso, actuar en lugar de escribir o conferenciar (y hasta pontificar a veces) sobre la Historia, su utilidad, su uso y esas cosas que, de lunes en lunes, suelen aparecer en esta página.

Pero estar allí no fue fácil. El monumento a la Batalla de Vitoria

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Tomando el té con Wellington (1816-2016)
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Carlos Rilova | 30-05-2016 | 09:30 |0

Por Carlos Rilova Jericó

Este sábado estuve en Vitoria y asistí a diversos fastos que trataban de conmemorar, en dos días, la batalla que dio un vuelco final a las guerras napoleónicas no sólo en España, sino en el resto de Europa, impulsando, al fin, a los austriacos, rusos y prusianos a tomar las armas decididamente para enfrentarse con Napoleón, viéndolo quebrado, en franca retirada en la Península ante el ejército combinado de británicos, portugueses y españoles.

Uno de esos fastos fue una reconstrucción civil -rara ave en España, de momento- precedida de una conferencia que me hicieron el honor de dejarme impartir en el Museo de Armería de Vitoria.

El objetivo era, según la organización del evento, coordinada fundamentalmente por el estudioso gazteitarra de la esgrima y armamento antiguo Iker Alejo, descubrir, de manera sencilla, la importancia que tenía un acto en apariencia tan banal como tomar el té y que, erróneamente, asociamos con algo exclusivo de los británicos, que lo habrían estado haciendo desde tiempo supuestamente inmemorial, cuando lo cierto es que, como tuve ocasión de comentar en Vitoria este sábado pasado, en contra de lo

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Los rompeplacas y el “Día de la Hispanidad”. Una Historia de las guerras civiles de España contada desde San Sebastián (1823-2015)
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Carlos Rilova | 18-10-2015 | 19:39 |0

Por Carlos Rilova Jericó

No he salido de mi asombro desde el día 12 de octubre, así que no me ha resultado nada difícil escribir este nuevo correo de la Historia. El asombro ha venido tanto de las reacciones ante la celebración del 12 de octubre de representantes de alguno de esos que han llamado “partidos emergentes”, como de la destrucción a golpes, en tan señalada fecha, de una placa conmemorativa que -al parecer desde 1963 hasta 2013- estuvo emplazada en una de las paredes del antiguo castillo de San Sebastián.

Tanto una cosa como la otra -los exabruptos anti 12 de octubre, como la “purificación” a bastonazos de la Historia- parecen proceder del mismo lugar histórico. A saber: un país que no ha superado el trauma de la guerra civil de 1936-1939 ni, de hecho, el de todo el desarrollo de acontecimientos históricos que provocaron esa guerra.

La reacción, vía Twitter, de la alcaldesa de Barcelona o del alcalde de Cádiz, y otros, frente a la conmemoración del Descubrimiento de América tiene mucho que ver, lo sepan ellos o no, con la reacción ante un régimen -el franquista- que desde sus orígenes hasta el final, en 1975, estuvo vendiendo -o

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Capitán, visionario, arquitecto, empresario, ¿espía?... Pedro Manuel de Ugartemendia o la vida de un vasco de la Europa napoleónica
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Carlos Rilova | 25-05-2015 | 09:38 |0

Por Carlos Rilova Jericó

La idea para este nuevo artículo de este correo de la Historia me la dio uno de los miembros de la Asociación de historiadores guipuzcoanos, Iker Echeberia Ayllón, que como recordarán, al menos en una ocasión y en colaboración con otro autor, nos dejó por aquí un interesante artículo sobre la palabra “zurito” -la medida de cerveza más pequeña que se puede beber en un bar donostiarra- y su origen histórico.

Sí, hablando ante la biblioteca universitaria de la UPV de San Sebastián de posibles proyectos futuros de la Asociación, salió en la conversación un pedazo de nuestra Historia sobre el que los donostiarras -y nuestros visitantes- andamos muy a menudo sin apreciarlo en todo su valor.

Resulta que cuando se pensó en reconstruir San Sebastián tras su destrucción y saqueo a partir del 31 de agosto de 1813 -es decir, durante lo más crudo de las llamadas guerras napoleónicas- el arquitecto al que se le asignó tal tarea, el andoaindarra Pedro Manuel de Ugartemendia, hizo un proyecto realmente visionario que finalmente se abandonó por otro más práctico y, sobre todo, remunerador económicamente. Sin embargo, me contaba

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¿Es en serio o es en broma?. La trastienda de los documentos históricos y los cambios de opinión sobre Lord Wellington (San Sebastián de 1813 a 1828 pasando por 1815)
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Carlos Rilova | 08-12-2014 | 10:15 |0

 

Por Carlos Rilova Jericó

La opinión de Jane Austen sobre la Historia que, como ya les he dicho alguna vez en este correo de la Historia, era creer que la mayor parte de ella era ficción, parece estar bien extendida.

Muchas veces me he encontrado, incluso entre compañeros de otras ciencias que no son la nuestra -es decir, la Historia-, la idea de que quienes reconstruimos el pasado lo hacemos no a base de método científico, sino de leyendas y rumores. Incluso algunos creen que basta con la intuición personal para hacer esta tarea tan delicada.

Pues no, nada más alejado de la realidad. Y esa curiosa circunstancia es la que me ha llevado a elegir este tema como eje de este nuevo correo de la Historia, amortizando así, al menos en una ínfima parte, las investigaciones que estoy finalizando en estos momentos.

En efecto, ando manejando últimamente documentación sobre un personaje histórico famoso y muy controvertido. Al menos en mi ciudad, San Sebastián.

Me refiero a no otro que el duque de Wellington, Arthur Wellesley, general en jefe de los ejércitos aliados que de 1808 a 1813 combaten en la Península, después, en 1814, en Francia y, finalmente,

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Los acontecimientos y no-acontecimientos históricos. Del “9-N” catalán a la caída del Muro de Berlín hace 25 años
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Carlos Rilova | 10-11-2014 | 10:32 |0

 

Por Carlos Rilova Jericó

Hoy, 10 de noviembre de 2014, se supone que tocaría hablar en una sección como esta, titulada el correo de la Historia, de hechos que podemos calificar como históricos.

Por ejemplo la consulta independentista, no se sabe si de pega, en serio, en broma  o qué, celebrada ayer en Cataluña, o el 25 aniversario de la caída del Muro de  Berlín.

Pues no, no voy a hablar de ninguna de ambas cosas. O por lo menos no voy a  hablar demasiado de ninguna de ambas cosas.

Tomé esa decisión el jueves después de asistir, más o menos impávido, a las  afirmaciones de una periodista de referencia española, Carmen del Riego, en el  programa de debate de TVE “La noche en 24 horas”.

Hablaban en esa mesa, cómo no, de la famosa encuesta del CIS, del ascenso -al  parecer imparable- de Podemos y de todo el etcétera que va detrás de esa cuestión.

En ese momento la citada periodista dijo que no se podía estar esperando y  temiendo que Podemos fuera a provocar un cataclismo político, que lo mismo se  decía de la coalición de izquierda abertzale Bildu y que ahora estaban ahí, en San  Sebastián, gobernando y no pasaba

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Una mentira repetida mil veces no es Historia, es una mentira. San Sebastián, las guerras napoleónicas y un penoso Bicentenario (1814-2014)
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Carlos Rilova | 01-09-2014 | 09:36 |0

 

Por Carlos Rilova Jericó

Hoy pensaba tomarme las cosas con más calma con este nuevo correo de la Historia. Pero no he podido.

¿La razón?. Pues una tan pesada como sencilla: esta semana he vuelto a encontrarme “buru-belarri” -así se dice “de cabeza” en euskera- con una nueva sarta de esos despropósitos sobre la Historia de las guerras napoleónicas y San Sebastián que se están poniendo sobre la mesa cultural de esa ciudad desde hace unos años y desde 2013 aún con más intensidad.

En efecto, el año pasado, con motivo del cumplimiento redondo del bicentenario de la destrucción -en el verano de 1813- de esa ciudad, San Sebastián -que en 2016 va a ser capital cultural de Europa-, se trató de colocar contrabando pseudohistórico como Historia. De hecho, como la única Historia posible de lo que había ocurrido.

Como comprenderán, para una Asociación de historiadores que además lleva el adjetivo “guipuzcoanos”, eso era, sencillamente, inaceptable. Y eso que quienes son parte de la misma no somos precisamente un poder fáctico, ni nos dedicamos a exigir, cual “Feldgendarme” nazi, títulos académicos que demuestren que se sabe de lo

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El ingenio del ingeniero. Homenaje a Pedro Manuel de Ugartemendia en la enésima reconstrucción de San Sebastián (1814-2014)
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Carlos Rilova | 10-02-2014 | 16:24 |0

Por Carlos Rilova Jericó 

Dado el tren de “tormentas perfectas” que está sufriendo todo el arco atlántico europeo -Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, Galés…- sabía que, tarde o temprano, algo tenía que escribir del tema. Lo que no sabía era por dónde enfocar el asunto diciendo algo mínimamente sensato sobre ello y que, además, tuviera que ver con la Historia. Que de eso se trata en esta página, como ya se habrán percatado, quienes la leen cada lunes.

El problema, al final, se resolvió dando un nuevo repaso a los déficits del Bicentenario de la Guerra de Independencia en el País Vasco y, más concretamente, en San Sebastián.

Fue así como, por asociación de ideas, me acordé de Pedro Manuel de Ugartemendia. Un protagonista de aquellos hechos y que, además, construyó la ciudad que el mar ha estado a punto de tragarse en estos últimos siete días.

Es un personaje, como muchos de aquella época -por ejemplo su convecino, el muy reaccionario Juan Bautista de Erro-, rodeado de circunstancias novelescas, dignas de Baroja o de Alejandro Dumas padre, y desde luego digno de algo más sólido que menciones sueltas aquí y allá en

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Fue hace dos siglos. El bulo de las bolas de nieve y la Historia del sitio de Pamplona (1813-2013)
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Carlos Rilova | 28-10-2013 | 10:42 |0

Por Carlos Rilova Jericó

Esta semana volvemos, otra vez, sobre el tema de las guerras napoleónicas. Ese cataclismo histórico que apenas dejó piedra sin remover sobre la vieja y castigada piel de Europa.

Si la semana pasada hablaba de Leipzig y de la importancia que tuvo esa batalla en la estrategia continental contra Napoleón, esta semana no me he podido resistir a pasar por alto otro hito más en esa lenta, y sangrienta, descomposición del primer imperio francés. El hito en cuestión es el fin del sitio a la ciudad de Pamplona que tuvo lugar a finales del mes de octubre de 1813.

Con ello llovía sobre mojado, como se suele decir, tras victorias como la de San Marcial o Leipzig de las que hablaba la semana pasada. Mylord Wellington conseguía asegurar así, aún más, su retaguardia peninsular y desmoralizar a un enemigo que desde el 8 de octubre, e incluso antes, ya había visto las puertas del corazón del imperio traspasadas por tropas de invasión. En este caso las del mismo ejército aliado hispano-anglo-portugués que llevaba meses cercando Pamplona como una verdadera tenaza de acero. Tal y como se vio durante la llamada batalla de Sorauren de la que

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La penúltima campaña de las guerras napoleónicas (X). Los cañones de agosto y el culto a Napoleón
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Carlos Rilova | 19-08-2013 | 09:30 |0

Por Carlos Rilova Jericó

A quienes siguen esta serie de artículos sobre la penúltima campaña de las guerras napoleónicas, probablemente no les pillará de sorpresa lo que les voy a contar para empezar este nuevo capítulo de la misma. Se trata de lo que ocurrió el día de la Ascensión -o Asunción- de la Virgen de hace dos siglos.

Ese 15 de agosto, como todos desde que Napoleón se coronó emperador, sus tropas, aún dispersas por media Europa, celebraron con todo el estruendo necesario el día de San Napoleón. Esa festividad que el emperador había obligado al Vaticano a crear “ex-profeso”. O, más bien, de la nada, casi inventándose la existencia de un mártir cristiano con un nombre más o menos similar a “Napoleón”.

De ese modo Napoleón -no descubro nada y, de hecho, ya lo conté en otro artículo de esta serie, el número VIII-, aparte de autoglorificarse un poco más, desplazaba la festividad de la que aún hoy se llama “Virgen de Agosto”.

Algo que las tropas sitiadas en San Sebastián en esas fechas, el 15 de agosto de 1813, no se privaron, ni mucho menos, de poner en escena una vez  más, haciendo ver a las tropas angloportuguesas

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La penúltima campaña de las guerras napoleónicas (VIII). Inazio, gure patroi haundia... De los amigos y enemigos sobrenaturales del emperador Napoleón
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Carlos Rilova | 19-08-2013 | 08:27 |0

Por Carlos Rilova Jericó

El miércoles de la semana pasada fue, como supieron muchos guipuzcoanos y vizcaínos, la fiesta de San Ignacio de Loyola. Es decir, un estupendo día de julio, soleado además, que facilitó mucho las cosas a quienes estaban ideando un puente veraniego. Pero aparte de esa feliz serie de coincidencias, ese día de San Ignacio podría ser también una excelente ocasión, en este bicentenario de las guerras napoleónicas, para recordar un aspecto poco comentado de las mismas que, sin embargo, no por eso es menos real.

En efecto, como somos una sociedad laicizada -unos pensarán que para bien, y otros que no- tendemos a ver ausentes de las guerras napoleónicas los aspectos religiosos por más que ese período histórico nos fascine, lo estudiemos, le dediquemos bicentenarios…

Es una suposición razonable por otra parte, ya que la sociedad de esa época, la napoleónica, ha pasado por la Ilustración y, sobre todo, por los, en muchas ocasiones, brutales procesos de Descristianización que impuso la hora más sanguinaria de la revolución de 1789.

Resulta, en efecto, difícil después de haber visto un par de películas sobre la revolución

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La penúltima campaña de las guerras napoleónicas (VII). Los inconvenientes de ignorar la propia Historia. La batalla de Sorauren (25-07-1813)
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Carlos Rilova | 29-07-2013 | 09:12 |0

Por Carlos Rilova Jericó

Esta semana pasada, el jueves, fue, entre otras cosas, un día de Santiago que quedó marcado por una catástrofe ferroviaria de proporciones sobrecogedoras, precisamente a las puertas de Santiago de Compostela.

Para muchos otros, afortunadamente, sólo fue el comienzo de un largo puente. Para  la Historia menos reciente, pero aún contemporánea, y para todos aquellos que se interesan, de un modo u otro, por ella, fue el 200 aniversario de un hecho poco conocido, pero fundamental, en el desarrollo de aquel gran envite en el que tanto se jugaba en Europa, y en el Mundo, ahora hace dos siglos. Ese que, vulgarmente, llamamos “guerras napoleónicas”.

En efecto, ese día el ejército bajo mando de mylord Wellington, al que la semana pasada habíamos dejado estancado, dedicándose a ocupar estratégicamente la mayor cantidad de territorio guipuzcoano y navarro que le fuera posible, tendrá que afrontar dos grandes batallas.

Una de ellas se dará ante los muros de San Sebastián, la otra comenzará ese mismo día en Valcarlos, en Navarra, cuando la vanguardia de las tropas del mariscal Soult choque contra la del ejército aliado

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La penúltima campaña de las guerras napoleónicas (I). Una reflexión sobre la Historia de la conmemoración de un centenario: “Donostia 1813-2013”
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Carlos Rilova | 16-07-2013 | 10:24 |0

Por Carlos Rilova Jericó

Hoy comenzamos en este correo de la Historia, que ya ha cumplido su primer año, una serie de artículos que llegarán hasta el 9 de septiembre. Todos ellos tendrán un mismo denominador común: estarán dedicados a reconstruir los hechos históricos que tuvieron lugar, fundamentalmente, en territorio alavés y guipuzcoano hace ahora doscientos años, y tratarán de ofrecer información inédita, y de primera mano, sobre ellos.

Ese objetivo es producto tanto de la mera inercia del trabajo del historiador -se supone que eso, precisamente, es lo que debe de hacer-, como del preocupante horizonte que plantea el modo en el que, según los indicios disponibles, se ha decidido conmemorar alguno de los principales hechos históricos de esa penúltima campaña de las guerras napoleónicas liderada nada más, y tampoco nada menos, que por el general que acabará con Napoleón en Waterloo: sir Arthur Wellesley, desde 1809 conocido como Lord Wellington.

Para mí, quizás, habría sido más fácil pasar por alto un hecho fundamental. A saber: que hoy mismo todo apunta a que, si no hacemos algo para remediarlo, la conmemoración de esos hechos

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Decidnos, ¿quién quemó realmente San Sebastián en el año 1813?. Algunas reflexiones sobre la Historia y la Pseudohistoria a partir de un libro de Iñaki Egaña
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Carlos Rilova | 30-06-2013 | 08:47 |0

Primera Reflexión. Robar, matar, saquear, mentir… o, cómo era la vida de un soldado de las guerras napoleónicas

Por Carlos Rilova Jericó

Mi aportación de este lunes será bastante breve. Apenas me voy a limitar a presentar el artículo que el profesor Álvaro Aragón Ruano, presidente de la Asociación de historiadores guipuzcoanos me ha remitido para su publicación y que, por supuesto, suscribo totalmente.

En ese artículo que sigue a éste se abunda en la polémica que ha suscitado el colectivo Donostia Sutan en torno a la cuestión de quién dio la orden de quemar San Sebastián tras el asalto del 31 de agosto de 1813, plasmada principalmente en un libro firmado por Iñaki Egaña, “Donostia 1813. Quiénes, cómo y por qué provocaron la mayor tragedia en la historia de la ciudad”.

Según ese colectivo y ese autor fue el general Castaños, el vencedor de Bailén, el hombre que, cumpliendo con su deber, consiguió demostrar a Europa entera en esa localidad andaluza que los ejércitos napoleónicos no eran invencibles, que las corazas de la Caballería napoleónica no eran a prueba de bala y, en fin, que las doradas águilas de los estandartes

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Así (también) se escribe la Historia. El maestro de esgrima y el Museo de Armería de Álava
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Carlos Rilova | 25-02-2013 | 10:30 |0

Por Carlos Rilova Jericó

Una de las veces en las que esta página registró una mayor polémica, en la primera semana del mes de septiembre de 2012, a raíz de la publicación del artículo conjunto “Decidnos ¿quién quemó realmente San Sebastián en el año 1813?”, se acusó a la Asociación de historiadores guipuzcoanos, que, como ya saben los lectores de esta página, es a quién tan dignamente -eso espero- representó cada lunes, de ser una caterva de elitistas que, escudados tras sus títulos universitarios, se arrogaban el poder de decir quién y quién no podía escribir Historia y quién y quién no podía llamarse “historiador”.

A eso respondió el presidente de esta Asociación -uno de los dos “culpables” de lo que había ocurrido con ese artículo- que las cosas no eran así, que nuestras críticas a ciertos libros y personas que se arrogaban a su vez esos títulos de “de Historia” e “historiador” se fundaban no en la presencia o no de un título universitario en esas materias detrás de libro y autor sino de la ausencia en el libro y la persona que lo había escrito de un mínimo de respeto por las normas de trabajo propias de una

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