Diario Vasco
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Perder a tu ser más “especial”.
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Ainhoa Cilveti | 06-01-2016 | 06:00| 0

Durante años, mi padre ha sido la persona que más ha influido en mi persona, sin por ello denostar a mi madre a la que adoro. Mi padre ha sido quien me ha enseñado a vivir, sobre todo, porque su forma de vida era disfrutar de todo, y hacerlo con ganas, dejando lo malos rollos a un lado. No entendía de traumas ni demás, todo era superable y había que saberlo gestionar de la forma más alegre posible.

Su lema de vida era disfrutar, aún a pesar de ser una persona muy trabajadora y realista, los problemas había que afrontarlos con la mejor de las sonrisas, y me enseñó una lección muy importante, a saber disfrutar también del trabajo. Daba todo por sus amigos, y por supuesto, por su familia, y en este apartado soy la persona más afortunada, ya que durante muchos años, todo su amor fue para mí. Luego lo compartí con mis hijos, a los que adoraba, y los que ellos a su vez, le querían con locura. Sabían que podían contar para todo con él, y ellos no dudaban en hacerlo, sobre todo para hacerle cómplice de sus asuntos. Lo escribo en pasado, y no me acostumbro a ello.

Era la persona que más influía en mis emociones, si él estaba bien, yo lo estaba, y si él no lo estaba, me lo transmitía sin querer. Desde algunas semanas sabía el desenlace, y aunque mi intuición me decía que iba a ser pronto, nunca te viene bien.

En este caso, me ha ayudado a aceptar que la persona que siempre se ha ocupado y preocupado de mi ha dejado este mundo, pero que no se ha apartado de nosotros.

Si algo he sentido en estos días tan difíciles, has sido el cariño de todos los que me rodean y sobre todo de los que le rodeaban a él. He sentido el apoyo y el cariño de sus amigos, sus exparejas y de todos aquellos que compartían momentos con él. Era la persona más especial que he conocido, y como tal se fue un día grande, el día de Año Nuevo, y lo hizo junto a la persona que más me ha apoyado en este proceso de mi vida, como en tantos otros. Creo que en su inconsciencia supo darle el testigo para que yo siguiera sintiéndome bien.

Muchas gracias por todo, Aita. Has sido el mejor.

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¿Con amigos o con la familia?
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Ainhoa Cilveti | 30-12-2015 | 06:00| 0

Parece ser que la Nochebuena tenemos bastante claro cómo pasarla, al menos la mayoría, y es con la familia. Por supuesto, hay quien bien porque sus parientes no están cerca, o bien porque prefieren la compañía de los amigos, optan por esta alternativa, incluso los hay que deciden no celebrarlo y quedarse solos. Pero es verdad, que la Nochebuena se asocia con una celebración familiar, donde cada uno hace el esfuerzo por reunirse y compartir la mesa con sus allegados, haciendo que las tradiciones se mantengan y la familia permanezca unida.

Ahora bien, las cosas cambian cuando se trata de la Nochevieja, en esta noche de celebración, de despedir el año viejo y dar la bienvenida al nuevo, nos volvemos más laxos con las tradiciones, y aunque hay quien continua celebrándolo en familia, es cada vez más común tomar la decisión de hacerlo con los amigos. Incluso hay quien combina las dos opciones, cenando primero con la familia y reuniéndose más tarde con los amigos. Puede parecer, que a punto de entrar en el 2016, tomar esta decisión no debería ser un problema, o al menos, en nuestra sociedad, sin embargo, esta situación resulta ser un conflicto para algunas personas que no se sienten libres a la hora de tomar la decisión.

Hoy en día, en donde se nos vende la idea de que lo más importante es estar nosotros bien y hacer las cosas con coherencia respecto a nuestras creencias y pensamientos, se dan casos en los que algunas personas se ven “obligadas” a pasar la última noche del año con ciertos familiares, cuando lo que realmente quieren es estar con sus amigos. Suele ser además un dilema que se les presenta cada año, y que cada vez que llega esta noche suelen continuar haciendo lo mismo, sin atreverse a cambiar las costumbres. Sin embargo, y aunque pueda parecer que estaría a favor de dar ese paso, creo que también es lícito que queramos optar por continuar celebrándolo con los familiares, aunque creamos que vamos a divertirnos más con nuestros amigos. Tenemos todo el año para compartir buenos momentos con estos últimos, y cada vez se nos complica más estar con nuestros parientes, por lo tanto, aunque pueda parecer una incoherencia, creo que hacen bien aquellas personas que realizan ese esfuerzo y comparten la cena con sus familiares. Sea como sea, feliz año para todos vosotros.

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Ainhoa Cilveti | 23-12-2015 | 06:00| 0

Ya ha pasado un año y volvemos a estar otra vez en estas fechas de paz y de alegría, que a menudo se convierten en fechas de estrés y tristeza. Por una parte, son días que nos traen muchos recuerdos, y estos a veces, nos entristecen, aunque en este aspecto considero que podríamos reconducir estos recuerdos para quedarnos con lo bueno, y aunque echemos en falta a personas, aprendamos a hacerlo desde la tranquilidad.

Por otra parte, son momentos de reencuentros, de comidas, cenas y muchos aperitivos, de compras y preparativos, lo que nos lleva a continuar corriendo de un lado para otro, y en muchas ocasiones a sentirnos aún más estresados que en días de trabajo. Por supuesto, esto se multiplica para aquellas personas que no pueden coger vacaciones, y que muchas de estas celebraciones se realizan en sus casas. Tengo clientes, y sobre todo clientas, que dicen cansarse más durante los días de fiesta y están deseando que llegue la normalidad el 7 de Enero. Sé que este es un tema muy manido, pero no por ello deja de repetirse cada año. Las personas que viven estas fechas cargadas de compromisos pueden optar por dejar estos a un lado, ser responsables de nuestras vidas nos permite elegir a dónde queremos ir y lo que queremos hacer, pensando en nosotros y en lo que necesitamos, sin importarnos lo que los demás opinen, porque además, en la mayoría de los casos, suelen ser actitudes que se comparten. Es como si todos camináramos por una senda que no es la acertada y nadie se atreviera a salir de ella por miedo a qué pensaran los demás, cuando la mayoría saben que van por el camino equivocado. Ser atrevido y capaz de cortar con ciertas situaciones que nos agobian, nos va a permitir que estemos más tranquilos, disfrutemos más de las vacaciones y además nos sintamos bien con nosotros mismos por ser capaces de hacerlo.

Cuando seamos verdaderamente conscientes de que en estas circunstancias podemos hacer lo que elegimos y sentirnos satisfechos por ello, será cuando más disfrutemos de estas fechas, independientemente de los recuerdos que nos traigan, de si queremos celebrarlas o no, y de cómo lo hagamos. Hagamos que estas fechas sean de verdad para nuestra alma un momento de paz y felicidad.

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Finalizando el año
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Ainhoa Cilveti | 16-12-2015 | 06:00| 0

Esta semana es la última semana en la que se trabaja todos los días, es decir, sin festivos de por medio, después de haber tenido un puente, y donde nos quedan otras dos semanas con puentes incluidos. Si algo quedaba por hacer este año, es en estos días cuando hay que finalizarlo, ya que a partir de este viernes, la mitad de las personas se encuentran o de vacaciones o en plena campaña navideña, lo que impide que se pueda conseguir fácilmente cumplir con los propósitos establecidos.

Es la semana para repasar y valorar qué es lo que queríamos hacer durante estos doce meses y qué hemos hecho. En el caso de ser de una empresa o un equipo de trabajo o deportivo, podemos reunirnos y consensuar entre todos los resultados obtenidos a lo largo del año, y si son temas personales, pararnos unos instantes para reflexionar y auto-evaluar nuestro rendimiento. Se trata de ser sinceros con nosotros mismos o con nuestro equipo y analizar lo ocurrido, sin justificaciones que no nos llevan a ningún sitio. A veces, perdemos mucho tiempo dando explicaciones sobre lo que no hemos hecho o porque no lo hemos realizado, y esto tan sólo hace que perdamos energía y no avancemos. Querer justificar algo no nos conduce a nuestra meta, tan sólo esconde el verdadero motivo por el cual no se ha realizado, y dificulta que en un futuro lo logremos.

Por lo tanto, tras haber realizado este sincero análisis, podemos destacar lo que sí hemos hecho y cómo lo hemos hecho, para que de esta forma adquiramos información útil y poder continuar. Si sabemos lo que hemos sido capaces de realizar bien, en lo que hemos tenido éxito, aunque se nos hayan quedado otras cuestiones en el tintero, podremos encontrar la forma de superar los obstáculos y llevarlo a cabo. Es muy importante en esta etapa, que sepamos aplaudir nuestro propio esfuerzo y el del equipo, a la vez que seamos críticos y justos con lo realizado. Ahora es el momento de valorar el rendimiento de todo el año en su conjunto y de plantearnos los cambios que debemos realizar para poder ser más efectivos el siguiente, o mantener la misma línea de trabajo, en el caso en el que nos haya funcionado bien. Dejar reposar estas ideas durante las dos próximas semanas navideñas nos a permitir tomar las primeras decisiones acertadas tras las vacaciones, al comienzo del año que bien.

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Cómo esperar a que las cosas sucedan
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Ainhoa Cilveti | 09-12-2015 | 06:00| 0

Hay momentos en la vida en la que nos es difícil gestionar y controlar la realidad que nos acompaña debido a alguna situación concreta que lo imposibilita, o al menos dificulta. Normalmente, suelo decir que debemos y podemos tener el dominio de lo que nos acontece, y que sea así, es una responsabilidad nuestra, pero también es verdad que muchas veces la vida nos depara sorpresas con las que no contamos y que hacen que esta gestión de nuestra actividad no sea posible. En estos casos, nos queda esperar a ver como transcurren los acontecimientos y tener paciencia. Cualquiera que haya pasado por una situación de este tipo sabrá lo desesperante que la espera puede llegar a ser, y lo importante en estos casos que resulta mantener la calma y no dejarse llevar por la desesperación. Pueden ser situaciones de enfermedades, espera de una toma de decisión ajena, observar si un resultado es válido, necesidad de vender una propiedad, etc…

Por supuesto, no necesariamente el tener que esperar implica no hacer nada, siempre se pueden ir valorando diferentes alternativas que puedan darse para buscar sus posibles soluciones. Esto nos puede mantener ocupados, lo que nos va  a permitir estar más distraídos y sentir que somos útiles en un momento que poco podemos hacer. Sentirnos proactivos en situaciones de esta índole va a evitar caer en la desesperación, aunque siempre debemos tener presente lo importante que es hacerlo desde la calma.

Otra cosa que podemos tener en cuenta es administrarnos de una buena dosis de paciencia. Sé que es fácil decirlo y difícil hacerlo, pero es muy importante por nuestro propio bien lograr que sea así. Para poder cargarnos de paciencia, debemos mirarnos para adentro, analizarnos y valorar aquellas pequeñas acciones que más nos cargan de fuerza y que no nos requieren de mucho esfuerzo. Esas cosas que nos permiten sentirnos bien y hacen que continuemos con nuestros quehaceres diarios de forma sencilla. Aquí cada cual se conoce mejor y sabe qué es lo que mejor le conviene en cada caso, escuchar nuestro cuerpo y nuestras emociones nos van a ayudar a encontrar esos trucos para hacer que la paciencia perdure durante esta espera.

Por último, estar abiertos a que suceda cualquier cosa también nos va a ayudar a aceptar el momento. Puede ser que a pesar de haber valorado infinidad de posibilidades la vida vuelva a sorprendernos ofreciéndonos una nueva alternativa, por lo tanto cuanto más abiertos estemos más fácil nos adaptaremos a ella y a saber gestionarla de forma adecuada. De todos modos, muchos ánimos para todos los que os encontréis en una situación similar.

 

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Resultados de la primera evaluación
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Ainhoa Cilveti | 02-12-2015 | 06:00| 0

Los resultados de la primera evaluación no suelen ser los mejores, ni los que esperamos los padres ni los que esperan los alumnos, la primera evaluación es la primera vez que se obtienen resultados en un nuevo curso, y estos suelen traer alguna que otra sorpresa desagradable. Por de pronto, los alumnos deben habituarse al nuevo curso, nuevas materias y nuevos profesores, y al cambio de las vacaciones al estudio. Por supuesto, no es excusa para no centrarse e intentar sacar buenas notas, pero es verdad que la realidad nos enseña que suele costarles hacerlo.

Ahora es el momento de centrarse en lo que estamos, en el nuevo curso, en saber qué se pide de cada alumno y saber gestionar los recursos de cada uno para poder afrontar con éxito el desarrollo del mismo. Hasta ahora, los alumnos no han tenido la oficialidad de los resultados sobre sus esfuerzos, o de la carencia de ellos, y aunque a los padres nos cueste, debemos apoyarles para que superen esta etapa positivamente. Por supuesto, los padres podemos estar enfadados y desilusionados por lo ocurrido, pero también es ahora cuando podemos demostrarles nuestra confianza, en ellos y en sus capacidades. No significa que tengamos que ponernos a hacer lo que ellos no hacen, sino ocuparnos de que realicen lo que les toca, desde la confianza y la tranquilidad de que pueden hacerlo. Este es el mensaje que debemos transmitirles, para que sepan que cuentan con nuestro apoyo, y que sabemos que lo pueden hacer bien. Si dudamos de ellos, si les trasladamos nuestra desconfianza ellos lo van a notar, y por comodidad se van a quedar con ella. Puede parecer extraño, pero les es más fácil responder a que pensemos que no lo pueden hacer a que no nos conformarnos y pueden hacerlo. Tenemos que saberles traspasar el mensaje de que pueden y que queremos que se esfuercen y que lo acepten como un reto. Deben asumir y aceptar el reto de sacar el curso dentro de sus capacidades, incluso un poco más, porque seguro que pueden.

Por lo tanto, y aunque nos cueste hacerlo, tenemos que estar tranquilos, ocupados en sus estudios y dejar que sean ellos mismos quienes adquieran la responsabilidad de adquirir el reto y de llevarlo a cabo, sabiendo que cuentan con nosotros y con sus profesores, aunque a veces les cueste entenderlo. Estamos en Noviembre y quedan muchos meses para conseguirlo, y se puede.

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¿Cómo lograr que tus empleados te hagan caso?
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Ainhoa Cilveti | 25-11-2015 | 06:00| 0

El otro día un empresario me comentaba la desesperación que sintió cuando un trabajador de su propia empresa le dijo que no se podía realizar un trabajo que él sabía perfectamente que se podía hacer y cómo hacerlo. Tuvo que contestarle que era posible y que si él no era capaz,  le podía enseñar, pero que por favor no dijera que no sin cerciorarse de antemano. El enfado y la preocupación de mi cliente no viene sólo porque le contestara a él que no, sino porque se temió todas las veces que a los clientes se les daba esta respuesta cuando los proyectos que se proponían eran posibles, eliminando la posibilidad de lograr más trabajo para la empresa, y dando una mala imagen de esta. Cuando el cliente consiguiera que le hicieran el trabajo en la competencia, probablemente su opinión sobre esta empresa no sería buena, y casi seguro que no volvería a contar con ellos. Cualquier empresario sabe la importancia de fidelizar un cliente, porque si ya es difícil conseguir uno nuevo, más difícil es lograr que se quede.

Por este motivo, este empresario ha decidido “invertir” tiempo en explicar a sus trabajadores todos sus conocimientos, haciendo que sean una prolongación de él mismo, al menos en cuanto a su experiencia profesional, o al menos, lo que se puede transmitir de esta, y sobre todo, hacerles entender que antes que decir que no a un cliente, hay que buscar otras alternativas para llevar a cabo los proyectos. Quiere hacerles entender, la importancia de dar buena imagen de la empresa, de lograr nuevos proyectos con nuevos clientes y de fidelizar a los que ya tienen. Que el beneficio de la empresa se traslade al de cada uno de sus componentes, y la importancia de que remen todos a una. Por supuesto, esto es lo que quiere cualquier empresario, pero no siempre es fácil transmitir estas ideas y la motivación suficiente para lograrlo. Si así fuera, se evitarían muchos problemas en muchas empresas, pero como debemos pensar en positivo y en avanzar, esta persona se ha propuesto dedicar unas horas a la semana exclusivamente a este propósito, sabiendo que cuando lo consiga lo invertido le retornará de forma exponencial haciendo que la involucración de sus trabajadores sea mucho mayor y por lo tanto los resultados del balance a final de año también. Además, aunque siempre deberá estar presente en este objetivo, podrá disponer de más tiempo para dedicarlo a que la empresa continúe avanzando de forma innovadora.

 

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¿Qué hace una asociación contra el cáncer en la puerta del Oncológico?
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Ainhoa Cilveti | 18-11-2015 | 06:00| 1

Por supuesto, la respuesta es muy sencilla, recaudar dinero precisamente entre aquellas personas que más sensibilizadas están en ese momento ante la enfermedad. Quien pasa por esa puerta es porque o bien tiene un familiar enfermo o lo está ella misma, por lo tanto estará más dispuesta a donar su dinero para que se pueda encontrar cuanto antes un remedio a esta temible enfermedad. Las personas que pasamos por esa puerta estamos viendo de cerca las consecuencias que conlleva sufrirla, y los efectos que los tratamientos originan, por lo que todos estaríamos agradecidos que cuanto antes se encontrara una cura y un mejor tratamiento.

Es verdad, que a veces sólo nos acordamos de Santa Rita cuando truena, o lo que es lo mismo, hasta que no nos pasa a nosotros o nos toca de cerca, no pensamos en esa causa. Lo mismo ha ocurrido con los atentados de Paris, todos los días mueren en diversos atentados a lo largo del mundo mucha gente, pero parece que hasta que no son nuestros vecinos atacados no nos sensibilizamos como lo hemos hecho con este último ataque terrorista. Por supuesto, ni que decir tiene, que desde aquí me sumo a las muestra de condolencias que nuestra sociedad está transmitiendo, y también lo hago, hacia las víctimas de Beirut, del avión ruso,…y de todas las personas que por un motivo u otro, si es que lo hay, están padeciendo el terrorismo en sus carnes.

Volviendo al título de este post, mi pregunta tiene la intención de manifestar mis dudas sobre si ¿es éticamente correcto que una persona te invite a donar en el momento que te diriges a cruzar esta puerta? ¿No pagamos ya con nuestros impuestos y con las donaciones que cada cual haga a diferentes asociaciones? Quizá sea algo personal, quizá esté yo más sensible, pero resulta incómodo tener que decir que no puedes pararte en ese momento a hacerte socio de nada porque el enfermo te está esperando, o porque te mueres del miedo con pensar que la próxima enferma vas a ser tú, y no quieres ni pensar en comenzar a pagar el futuro tratamiento por adelantado. ¿No se debería tener en cuenta los sentimientos, inseguridades y miedos de las personas de las que queremos recaudar y no jugar con ello? Como me ha señalado una enfermera, a nadie le gusta en esos momentos que le nombren la fatídica palabra.

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El Flow del corredor
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Ainhoa Cilveti | 11-11-2015 | 06:00| 0

Estamos con la resaca de la Behobia-San Sebastián, comentando lo que ha dado de sí este año esta carrera, que ha transcendido del ámbito deportivo para convertirse en un acto social. Este año ha sido una prueba especial, por la cantidad de deportistas que han tomado parte, y por lo acontecido durante la jornada, ya que el calor fue uno de los protagonistas de la jornada. Era de esperar, se sabía desde hacía varios días antes, que el domingo iba a ser el día más caluroso de la semana, y que esto iba a causar problemas a los participantes, y sin embargo, todos nos echábamos las manos a la cabeza con sorpresa según iban llegando las fatídicas noticias sobre el fallecimiento de un corredor y el ingreso en la UCI de otros cuatro más.

Como he dicho, esta carrera se ha convertido en un acontecimiento social, llenando las calles de público dispuesto a animar a los atletas, porque si de algo se siente orgullosa la ciudad, es de que nos digan que es una carrera especial por el calor del público que anima durante todo el recorrido. Por supuesto, y para continuar con las tradiciones, hay comidas de amigos organizadas por toda la ciudad, no hay sociedad que tenga una mesa libre para ese día, y los bares y restaurantes hacen su agosto. Este año, el tema principal en estas reuniones ha sido el debate suscitado por lo ocurrido y de quien es la responsabilidad, si de la organización o del corredor. A lo largo del día, y desde entonces, hemos podido oír y leer en las redes sociales, todo tipo de opiniones. Parto de la base, de que estoy convencida que nadie quiere terminar en urgencias cuando comienza una carrera, y mucho menos sufriendo un paro cardiaco, y que el problema puede deberse a que no somos conscientes de nuestros límites y de saber parar y decir “basta” ante un reto, que precisamente este es el mayor reto, ser capaz de “dejar” la carrera.

Pensando en qué le puede llevar a una persona a continuar corriendo hasta la extenuación, me he acordado de un estudio realizado por la universidad de Granada en la que se han dado cuenta que el corredor sufre el síndrome de Flow mientras corre, en el cual, “el tiempo vuela y las acciones, pensamientos y movimientos se suceden unos a otros sin pausa…La persona que lo experimenta se encuentra completamente absorbida por una actividad durante la cual pierde la noción del tiempo y experimenta una enorme satisfacción”. Quizá, el sumergirse en este estado es lo que puede resultar peligroso y llevar a una persona a no saber parar.

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Sugerencias de nuestros hijos: Alicia en el país de las maravillas
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Ainhoa Cilveti | 04-11-2015 | 06:00| 0

El otro día mi hijo se empeñó en ver esta película cuando a mí no me apetecía nada, pero sin embargo, fue un acierto verla. Estaba cansada, sin ganas de concentrarme en nada, y con mucha pereza de ponerme a ver una historia que conozco pero de la que no sabía tanto como creía.

Empezamos a verla tras su insistencia, y resultó ser una experiencia muy buena tanto para él, como para mi, ya que comenzamos a analizar el contenido de la misma de una forma divertida. Él ya la había visto, y le había gustado la historia, pero al verla juntos y empezar a comentarla, terminamos dialogando sobre la edad victoriana y lo que esta significó, metiéndonos en internet para saber de su simbología y hablar del tema. El resultado fue muy enriquecedor para los dos, ya que comentamos lo que Lewis quiso contar con este cuento. Nos reconducimos a hace 150 años, hablando de cómo era la sociedad de ese momento, y lo que suponía. Gracias a las preguntas de mi hijo, yo misma fui aprendiendo a medida que iba respondiendo, muchas veces mirando en el móvil las respuestas, como lo que significaba en ese momento cada personaje y las denuncias que el autor hacia sobre la sociedad en la que vivía.

Dejarnos llevar por las sugerencias de nuestros hijos, muchas veces nos da pereza, pero también nos supone momentos en los que descubrimos nuevos conocimientos que compartir, valores para transmitir y debates que mantener. Enseñarles lo que sabemos o incluso lo que en ese momento vamos aprendiendo gracias a poder mirar en internet, no sólo nos posibilita el transmitir conocimientos a nuestros hijos, también el aprender a comunicarnos, algo que cada vez nos cuesta más, bien porque no tenemos tiempo o porque no sabemos  cómo hacerlo. Mantener una conversación en torno a un tema que a ellos les gusta ayuda a enseñarles a escuchar y a que expresen sus ideas. Por este motivo, es buena idea dejarnos llevar por sus sugerencias y escucharles lo que quieren, para así hacerles más atractiva la forma de transmitir los valores que consideramos necesarios. Tener la oportunidad de entablar un diálogo con ellos, tengan la edad que tengan, siempre va a ser enriquecedor. Con cada edad nos van a requerir actividades diferentes o distintas propuestas, pero de cualquiera de ellas podemos sacar una oportunidad para aprovechar a hablar con ellos.

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