Cuando llegué a mi dulce hogar a las cuatro de la tarde de ayer, o de antes de ayer, vaya lío que llevo, lo primero que hice fue ponerme a cantar de contenta. Y aliviada.
¿Alguien sabe lo que es “la gota malaya”? Pues algo parecido me tocó en el viaje de 14 horas y media desde Hong Kong