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Lorenzo Mejino

Series para gourmets

Star Trek. Enterprise: el agotamiento de una franquicia derrengada.

Hoy va a ser la última entrega de esta serie que hemos dedicado con una periodicidad mensual a la franquicia de series de ‘Star Trek’ del pasado, hablándoles de la peor entrega de todas, ‘Enterprise’, que nunca tuvo muy claro lo que era ni lo que representaba, hasta el punto que tuvieron que añadirle el prefijo Star Trek, al nombre original de Enterprise, al inicio de la tercera temporada.

Ni su premisa ni su ejecución consiguieron llenar el hueco que habían dejado todas sus antecesoras y representó ese primer final de una franquicia que se mantuvo diecisiete años consecutivos en antena en sus diferentes reencarnaciones hasta que fue resucitada hace dos años con ‘Star Trek: Discovery’, la punta de lanza de otra hornada de productos trekkies que sacian las ansias de novedades de uno de los fandoms más obsesionados de la faz de la tierra.

A continuación les voy a analizar las razones por las que ‘Enterprise’ ha sido el eslabón más débil de toda la cadena de montaje ‘trekkie’, con el resultado final de enviar la franquicia al taller de reparaciones durante más de dos lustros.

Ficha: Star Trek: Enterprise 98 episodios ( 4T) Sep 2001- May 2005  Cadena: UPN (USA)- Calle 13 – Netflix (E)

Sinopsis: En el siglo XXII se construyó la primera nave Enterprise, tras haber descubierto la posibilidad de la navegación interestelar gracias a la invención del motor Warp 5. Esa innovación técnica les permitía empezar las primeras exploraciones de otros mundos, cien años antes de la linea temporal de la serie original de Star Trek.

Al mando de esa nave pionera está el capitán Jonathan Archer hijo del inventor del motor Warp 5, encantado de ser la primera persona en probar la invención de su padre. Sus colaboradores más estrechos son Trip, el jefe de ingeniería y su amigo más cercano y T-Pol, una vulcano que es la oficial científica de a bordo.

Su relación con los vulcanos y sus primeros encuentros con otras razas que han sido claves en el futuro de la franquicia constituyen el esqueleto de ‘Enterprise’

El inicio: La productora Paramount no quería quedarse sin ninguna serie de la franquicia ‘Star Trek’ en especial para seguir anclando su modesta cadena UPN, por lo que cuando ‘Star Trek. Voyager’ se iba acercando a su fin previsto de siete años, volvió a pedirle al alma de ‘Star Trek’, Rick Berman, alguna nueva serie para solapar con la última temporada de ‘Voyager’ o emitirla a continuación en forma de relevo seriéfilo.

En esta ocasión Berman ( izq) contó con uno de sus guionistas de confianza Brannon Braga ( der), que había crecido escribiendo para todas las series de la franquicia y que había incluso pasado al ámbito cinematográfico junto a  Ronald D. Moore escribiendo ‘Star Trek. First Contact’, la segunda película de la saga con la tripulación del capitán Picard.

Buscando nuevas ideas y enfoques, Braga propuso hacer una precuela ubicada en un espacio temporal muy anterior a la serie original y que enlazaba con los hechos del pasado que narraba en ‘ First Contact’,  la película que había escrito, para explorar ese espacio del universo trekkie previo al capitán Kirk.

La idea no convenció mucho inicialmente a la productora Paramount, que prefería seguir mirando hacia el futuro pero ante la insistencia de Berman y Braga, les dio su aprobación para crear ‘Enterprise’, la primera precuela de la saga que iba a emitirse tras el final de ‘Voyager’ en otoño de 2001 siendo promocionada con trailers como el siguiente.

Su acogida crítica  inicial fue bastante buena para el doble episodio inicial que sentaba las nuevas bases de la serie, pero fue cambiando a negativa, a medida que se iban emitiendo los nuevos episodios. Los seguidores tampoco estaban muy entusiasmados con la precuela, empezando por los cambios en la música de cabecera, sustituyendo las variaciones del tema inicial de Jerry Goldsmith por una balada insufrible de éxitos de ascensor, ‘When My heart will take me’ cantada por Russell Watson.

No recuerdo una canción peor para unas imágenes tan sugerentes que nos mostraban la evolución de las exploraciones humanas y que personalmente me ponía de mala leche, cada vez que la escuchaba.

La trama: El inicio de la serie lo marca esa primera misión interestelar con la primera nave Enterprise construida con esa tecnología WARP 5 de hipervelocidad. En aquellos momentos, los contactos alienígenas de los terrestres se centraban de forma casi exclusiva con los vulcanos, que ejercían como una especie de mentores para ayudarles en su primigenio desarrollo espacial pero sin compartir su tecnología.

Al descubrir los terrestres que los vulcanos disponían de esa tecnología WARP 5 bastante antes que ellos y se lo ocultaron, se generó una situación de mucha tensión entre ambas razas, que intentaron limar asignando una oficial vulcano a la nave ‘Enterprise’ para que les ayudara en la medida de lo posible, en esas primeras incursiones estelares.

No todo era trigo limpio en esa oferta, puesto que la oficial vulcano, debía informar a sus superiores de los progresos terrestres, como una especie de quintacolumnista infiltrada en la nave.

El planteamiento de la serie fue algo extraño desde el principio al tener que retroceder lógicamente en los aspectos tecnológicos, que debían ser muy anteriores a la era Kirk, por lo que optaron al principio a hacer episodios autoconclusivos, donde alguno de los miembros del trío principal se veía en algún aprieto, ya sea en el interior de la nave o en algún contacto con alguna raza extraña.

La relación principal era la del capitán Archer, el típico héroe que se puede esperar de los capitanes de la Flota Estelar, con su mano derecha en  Trip un personaje bastante tímido y que se encuentra muy cómodo a la sombra de su mejor amigo, como en el siguiente vídeo

Los vulcanos siempre dan mucho juego en las naves de la federación y T-Pol jugaba con el hecho de ser la primera vulcana en estar en una nave, aunque con el tiempo se decantaron por mostrar a las mujeres vulcanas mucho más sensibles y con mayores sentimientos que sus referentes masculinos como Spock, como pueden comprobar en este vídeo de la extraña relación romántica entre los dos segundos del capitán Archer.

Más allá de ese trío protagonista, el resto de la tripulación se comportaba inicialmente como un recurso para rellenar tramas secundarias de poco calado y menor interés, como en esta escena, donde vemos a la políglota Hoshi ( necesaria antes de la invención del traductor automático universal multirrazas) interaccionar con el extremadamente sombrío y taciturno jefe de seguridad Malcolm Reed.


El mejor personaje de la serie, junto al capitán, era el doctor Phlox, el único ser que escapaba al molde humano-vulcano, al pertenecer a la raza denobiana que se encontraba en la tierra como parte de un intercambio medico de planetas y que estuvo encantado de unirse a la tripulación como el doctor  de a bordo, haciéndose rápidamente popular por escenas como ésta.

El esquema de episodios sueltos y sin relación entre ellos de las dos primeras temporadas, desconcertaba mucho a todos los seguidores, que esperaban una continuidad mucho mayor, como la que podían disfrutar en series como ‘Farscape’ o en las anteriores entregas de la saga.

Esa pretendida vuelta a los orígenes del problema de la semana fue todo un fiasco, porque ni los personajes tenían la entidad suficiente para interesar a medio o largo plazo ni las tramas eran precisamente un prodigio de originalidad.

La falta de escenas de acción tampoco ayudaba mucho a sobrellevar los episodios, aunque de vez en cuando se marcaban alguna como esta cutreria.

Las precuelas son unos productos muy peligrosos puesto que tienen un horizonte fijo determinado por una serie de hitos concretos que coartan mucho las decisiones que pueden tomar, para evitar caer en graves incoherencias que serán señaladas y gritadas por los fans a los cuatro vientos.

Solo recuerdo a ‘Better Call Saul’ como un ejemplo de precuela que si que ha funcionado a la perfección sin traicionar el espíritu del original y  enriqueciendo ese universo particular. En cambio,  ‘Enterprise’ consiguió la cuadratura del círculo de la estulticia, al no captar nuevos espectadores pero lograr enfurecer a casi todos los adictos de la franquicia con esa estructura totalmente desfasada y unos personajes completamente prescindibles.

El desastre era de tal magnitud que al final de la primera temporada fueron despedidos todos los guionistas y al final de la 2T, estuvieron a punto de cancelarla. La propia productora Paramount exigió cambios drásticos como la creación de hilos de continuidad de toda la temporada y detalles como cambiar el nombre de la serie a ‘Star Trek. Enterprise’ para ver si remontaba algo en las audiencias.

En mi caso empecé a verla con cierta ilusión por la presencia de Scott Bakula, un actor que siempre me ha encantado desde ‘Quantum Leap’ , pero ni su presencia podía aliviarme del tedio y del aburrimiento que me invadía cada semana al verlos deambular por el espacio sin oficio y beneficio y sin ninguna consecuencia de sus acciones, con esos resets semanales.

De hecho no creo ni que acabara la 1T, pero le di otra oportunidad en la 3T, al leer que habían cambiado el rumbo, pero entonces tuve muy claro que el problema era de unos personajes que me interesaban un pimiento, excepto Archer y el doctor Phlox, lo que no era suficiente para que siguiera perdiendo el tiempo con una franquicia amortizada, acabada y derrengada

Los actores: Ya he comentado previamente que la presencia de Scott Bakula como el capitán Archer era mi principal aliciente para ver la serie y lo cierto es que Bakula era el único actor humano que puedo salvar de la serie, intenso, expresivo y muy profesional como en todo lo que hace, su personaje era el único que intentaba salvar los muebles en unas historias cada vez más mediocres, donde el capitán estaba muy por encima de toda su tripulación.

Scott Bakula lleva mas de treinta años encadenando series televisivas de cierto éxito como ‘Quantum Leap’ , ‘ Murphy Brown’ , ‘Man of Certain Age’ y ahora en ‘NCIS : New Orleans’ y apariciones en películas como ‘American Beauty’ y su capitán Archer a pesar de no ser su mejor personaje, si que lo es, de toda la  ‘Enterprise’.

Si dos de los tres personajes principales no funcionan, cualquier serie tiene un problema y si encima los actores tampoco dan la talla, podemos atisbar uno de los grandes problemas de ‘Enterprise’ . Ni Connor Trinneer como el jefe de ingeniería Trip ni Jalene Blalock como la vulcano ‘T-Pol’ despertaban mayor afinidad de los espectadores que la que podíamos tener por el tablero de mando de la nave, pero encima cuando los metieron en una relación, la cosa se hizo insoportable por lo poco que pude ver.

Un buen indicador para comprobar esas impresiones que tuve al verlos, es comprobar la futilidad de sus carreras tanto anteriores como posteriores, con Connor Trinneer dando tumbos por webseries de tercera y Jolene Blalock retirada de la interpretación, puesto que a parte de lucir el palmito vulcaniano en trajes ajustados, poco más hacia en la serie.

Para completar el reparto original tenemos a los cuatro secundarios que eran de izquierda a derecha, John Billingsley como el doctor Phlox, el invisible Anthony Montgomery como Travis el piloto de la nave, Linda Park como la traductora Hoshi y Dominic Keating como el jefe de seguridad de la nave.

John Billingsley es un maravilloso secundario especializado en hacer todo tipo de personajes raros y excentricos gracias a la popularidad adquirida como el doctor Phlox, un gran personaje y muy divertido que Billingsley bordaba. Rara es la serie actual en la que no acaba apareciendo como estrella invitada y cumpliendo siempre a un nivel.

Si hacemos una repesca podríamos salvar por los pelos a Linda Park, en un personaje muy unidimensional, como la poliglota de a bordo, pero por lo menos se esforzaba en hacer bien las pocas escenas en que salía, casi siempre de interprete, pero sin muchas historias propias de calado. Ha ido tirando gracias a los papeles asiáticos y orientales que suelen tener todas las series, aunque tuvo un buen personaje recurrente en la gran ‘Bosch’.

Como de los otros dos actores del reparto me había olvidado completamente de su existencia ni de lo que hicieran en la serie, prefiero dejarlos así, porque tampoco han hecho posteriormente nada más de provecho.

Final :

La deriva del ‘Enterprise’ era tan grande que por primera vez desde la resurrección de la franquicia, decidieron cancelarla tras solo cuatro años en emisión, en lugar de los siete habituales de todas las series anteriores y encima salvándose de la guadaña de la cancelación en diversas ocasiones anteriores.

Por lo menos avisaron con cierto tiempo a los creadores para que pudieran preparar un final que quise ver por curiosidad y que proporcionaron con vídeos como el siguiente.

El final fue espantoso y horripilante al tener la desastrosa idea de meter a todos los personajes de ‘The Next Generation’ en ese final con un viaje temporal que unía ambas series, en un desprecio absoluto a los personajes de ‘Enterprise’ ya que el resultado parecía más un capitulo perdido de ‘The Next Generation’ que el final de una serie de cuatro temporadas.

Creo que es uno de los peores finales que he visto en la historia y solo acabó de enfurecer todavía más a los escasos seguidores que tenía la serie, con esa idea tan peregrina y fallida que envió al primer ‘Enterprise’ a la sala de desguace por los siglos de los siglos. En mi caso me sirve como punto final a estos cinco artículos sobre el pasado de la saga ‘Star Trek’ que espero ir renovando cuando hable de sus nuevas series alguno de estos días en el apartado de series actuales

Esperamos sus opiniones y comentarios, aquí o en nuestra cuenta de twitter (@lmejino). Hasta la próxima

Lorenzo Mejino