Diario Vasco
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Autor: Ainhoa Coach
Negociar con los hijos I
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Ainhoa Cilveti | 17-05-2017 | 7:00| 0

En términos de negociación solemos decir que el resultado óptimo es el modelo ganar/ganar, es decir, el modelo en el cual las dos partes ganan y acaban el acuerdo de forma satisfactoria. Este tipo de acuerdos se suele mantener en el tiempo, ya que vamos a querer continuar realizando colaboraciones que nos permiten obtener un beneficio, sin tener que volver a sentarnos a hablar. Cuando uno se queda con todo en un acuerdo suele ser el último que se realice con esa persona, ya que esta no va a estar dispuesta a seguir perdiendo, por lo que si no queremos tener que pasar todo nuestro tiempo negociando, es preferible hacerlo bien y con el modelo ganar/ganar, para que el esfuerzo realizado valga la pena para ambas partes.

Lo mismo ocurre en nuestro entorno personal y familiar. Si cada vez que tuviéramos que decidir quien hace una tarea concreta de la casa o de cualquier otro ámbito tuviéramos que negociar, nos llevaría más el tiempo empleado en la negociación que la propia tarea en muchos casos, por lo que solemos encargarnos cada uno de lo que más le gusta, menos le desagrada o mejor realiza, buscando un equilibrio en lo establecido para cada uno. La mayoría de los padres/madres sabemos lo agotador que puede resultar tener que negociar con los hijos, ya que estos disponen de una capacidad enorme de persuasión y de constancia cuando se proponen conseguir algo. Son capaces de acabar con la paciencia de una a base de insistir hasta que en muchas ocasiones terminas cediendo a aquello que en el inicio te parecía impensable, pero que por no seguir escuchando, y con la excusa de cuidar nuestra salud mental, terminamos cediendo. Da lo mismo la edad del niño, cada etapa cuenta con sus armas para terminar desquiciando a uno de los progenitores y logrando que este ceda, sin contar, que en muchas ocasiones, utilizan la técnica de separar la unidad de pensamiento de los progenitores, y desde muy pequeños son expertos en el chantaje emocional. Por todo esto, a los padres nos conviene lograr una negociación ganar/ganar con ellos, de forma que cada vez que haya que tomar una decisión o de que se propongan conseguir algo nuevo, no tengamos que pasar por el sufrimiento de tener que soportar largas negociaciones.

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Falsa humildad vs emprendizaje
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Ainhoa Cilveti | 10-05-2017 | 7:00| 0

En posts anteriores he solido hablar de la falsa humildad que nos han inculcado y que en ciertas ocasiones nos limita para avanzar y conseguir lo que nos proponemos. Se trata de esas veces, en las que debido a que nos han educado en la convicción que no hay que ser arrogante ni airear nuestros logros, nos impedimos a nosotros mismos transmitir en lo que somos buenos cuando necesitamos hacerlo, incluso podemos pecar de “tímidos” y de no atrevernos a defender nuestras habilidades. De hecho, en casi todos los eventos y talleres relacionados con el emprendimiento y el auto-conocimiento, hay alguien que comenta lo difícil que le resulta venderse a sí mismo, ya que esto les suele causar pudor.

Cuando alguien quiere lanzarse al mundo del emprendizaje, tiene que tener claro, que va a tener que hacer muchas cosas a las que no estaba acostumbrado, y va a tener que romper muchas barreras personales para lograr sus propósitos. Desde luego, no se trata de hacer nada que vaya en contra de los valores de cada uno, en esto hay que mantenerse firme, ya que son nuestros valores los que nos guían con buen juicio por el camino deseado. Pero, sí debemos valorar ciertos aspectos de nuestra educación, que nos han inculcado desde pequeños, y que pueden limitar nuestros pasos para conseguir lo que queremos. ¿Qué conseguimos “tapando” que somos muy buenos en desarrollar una habilidad o realizar alguna acción que nos beneficia en nuestro desempeño? ¿Qué problema hay en decirlo a los cuatro vientos si nos va a ayudar a posicionar nuestra empresa o a permitirnos colocarnos en el puesto de trabajo que queremos?

Por lo tanto, nos puede resultar de ayuda comenzar redactando una lista de habilidades en las que somos buenos, y otra en las que debemos mejorar. Si somos conscientes de que vendernos bien no está dentro de la primera lista, podemos comenzar por quitarnos la vergüenza y superar las barreras que nos lo impiden, para poder poner en valor todo aquello que sí hacemos bien. Tenemos que ser conscientes, que escondernos detrás de la falsa modestia nos va a impedir mostrar esas otras habilidades en las que sí destacamos, encerrándolas como si de un tesoro se trataran e impidiéndonos utilizarlas. Habrá quien piense que son los otros quienes se van a dar cuenta de nuestro potencial sin necesidad de que lo digamos nosotros, y seguramente, si disponen de tiempo para hacerlo, se den cuenta, pero valoremos que en muchas ocasiones, si nosotros no nos anticipamos, nunca lo van a poder averiguar.

 

 

 

 

 

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Cambiar y reconducir una relación
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Ainhoa Cilveti | 03-05-2017 | 7:00| 0

Normalmente un proceso de coaching lleva a lograr un objetivo concreto, que puede o no cambiar la vida del protagonista. En otras ocasiones, puede incluso llevar a cambiar un modo de ser ante ciertas circunstancias o con algunas personas, ya que el objetivo les ha llevado a reconsiderar su actitud en esas circunstancias. Cuando esto ocurre, la persona da un salto cualitativo en su progreso, sintiéndose más fuerte y segura de sí misma, y sobre todo, con la sensación de conocerse mejor. Y este avance, lleva a tener que reconducir algunas relaciones que estaban viciadas, o que simplemente estaban basadas en la forma antigua de ser de la persona.

Si un sujeto toma la decisión de comenzar a transmitir más sus emociones para no quedárselas dentro de sí, y que estas le asfixien hasta hacerle daño, puede que la persona que tiene enfrente se lo agradezca, lo normal es que sí, ya que le va a facilitar la comunicación con ella, pero también va a necesitar un tiempo para acostumbrarse a esa nueva persona que dice lo que piensa y siente. Este cambio puede resultar un poco brusco para algunas personas, ya que mientras estaban acostumbradas a tener alado una persona callada y reservada, ahora deberán estar dispuestas a escuchar ciertas cosas que quizá les incomode en algunas ocasiones, por lo que deberán aprender a relacionarse otra vez desde esta nueva forma de ser. Por supuesto, estando el amor y el cariño presente, no será difícil hacerlo, sobre todo si tenemos en cuenta que una de las personas se siente más fuerte y más segura expresando sus sentimientos, pero debemos tener en cuenta que habrá que pasar por este periodo de cambio.

Para que el reajuste se realice de la forma más sencilla posible, debemos tener en cuenta los sentimientos de la persona que no ha pasado por el proceso, ya que esta también va a necesitar un tiempo para valorar los cambios, al igual que lo ha ido haciendo quien ha cambiado a lo largo de su proceso. Ir explicándole cómo se siente y qué necesita de la otra persona va a ayudar a evitar malentendidos y a que vaya asumiendo los cambios con mayor fluidez. En estas situaciones, quien haya realizado el proceso es quien tiene más información, tanto de sus propios cambios, del auto-conocimiento que ha experimentado y de las herramientas a su alcance para favorecer la comunicación con la otra persona y que la relación vuelva a fluir.

 

 

 

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Explicaciones en el whatsapp
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Ainhoa Cilveti | 26-04-2017 | 7:00| 0

Otras veces he hablado sobre esta aplicación que tanto usamos y que tantos malentendidos de comunicación origina. Esta vez, quiero centrarme en esos grupos que sirven para poner en contacto a personas que realizan una misma actividad y en el que uno explica si va a acudir a la actividad o no. Para hacerme entender mejor, un ejemplo podría ser el grupo de whatsapp de la clase de dibujo o el del equipo de algún deporte, sea cual fuere, es un grupo en el que nos comunicamos con otras personas con las que tampoco tenemos una relación muy estrecha o que al menos no consideramos dentro de nuestro grupo de amigos.

Quizá por tratarse de personas menos allegadas a nosotros, o porque nos sentimos menos comprometidos con ellas, solemos excusarnos más fácilmente de tener que hacer algo, incluso contando motivos no reales. No voy a acusar a nadie de mentir, pero está claro que no siempre las explicaciones que en estos grupos se dan son ciertas, y quienes las leen terminan dándose cuenta de esto.

Un cliente me comentaba cómo se sentía cada vez que tenía que leer una de estas explicaciones, sabiendo que no era cierta, ya que tenía la sensación de que le trataban de tonto. Por supuesto, si esto ocurre en ocasiones esporádicas se puede entender, porque uno no siempre se siente cómodo teniendo que decir lo que le ocurre a un grupo de personas que no conoce bien, y que por lo tanto, no sabe cómo van a aceptar su explicación. Pero cuando alguien se empeña en dar explicaciones inciertas reiteradamente, termina siendo de mal gusto para quienes tienen que leerlo y asumirlo como ciertas. Sé que habrá a quienes este hecho les parezca una verdadera tontería, pero quería recogerlo como un ejemplo más de lo que a veces puede generar nuestra falta de respeto hacia los demás, también en el whatsapp, y que debemos tener en cuenta cómo reciben los demás los mensajes que enviamos. Es preferible no decir nada que tratar a los demás de tontos, ya que es de esta forma como se van a sentir algunos de los que reciben el mensaje, sabiendo que deben leer excusas inciertas. Hay que destacar, que normalmente quienes actúan de esta forma es porque están perjudicando de alguna manera al resto del grupo.

 

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Jefes que no asumen sus responsabilidades
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Ainhoa Cilveti | 19-04-2017 | 7:20| 0

Los jefes lideran un equipo y lo dirigen, supervisando el trabajo de sus empleados y siendo los últimos responsables del trabajo de estos y del resultado logrado. Una de las cualidades que caracterizan a un buen jefe es el liderazgo, que hace que este sea el primero en luchar por los objetivos del equipo, haciendo que los otros le sigan y sabiendo darle a cada uno su sitio. En este sentido, si hubiera algún problema, sería el primero en asumir el compromiso de aceptarlo, trabajar en él y afrontarlo de la forma más proactiva y efectiva posible.

“El buen líder no lucha por ser primero, sino que es el primero en luchar”.

Por este motivo, me ha causado asombro lo que ha ocurrido en un departamento de una empresa importante y que se vanagloria en sus valores de empresa, en ser justos y apoyar al trabajador. El caso al que me refiero es una cuestión de datos objetivos, en el que el responsable del departamento comete un error de cálculo en una cifra, cuando esta se pasa al jefe supremo, se dan cuenta del error y pide a la persona encargada de haber redactado el email, asuma la responsabilidad de este error como propio. No sólo se lo pide a ella, sino que lo hace con el consentimiento de la persona que ocupa el cargo intermedio entre ambos, es decir, asume que su subalterno inmediato también va a aceptar como buena esta decisión de responsabilizar al último eslabón de la cadena de un error propio.

Sé que muchos pensaréis que esto es algo que ocurre constantemente en las empresas, y que soy una inocente por pensar lo contrario y que me asombre algo tan rutinario. Por supuesto, a lo largo de mi experiencia laboral me he encontrado con muchas situaciones parecidas, pero no quiere decir que no deba denunciarlas y ponerlas en evidencia cuando la ocasión me lo permite. Por este motivo, me niego a ser cómplice de quienes actúan de esta forma tan frustrante para el buen funcionamiento de una empresa, porque aquí quedan al descubierto dos cuestiones importantes:

1.- El jefe no asume sus errores.

2.- El jefe asume que no se responsabiliza del trabajo de su departamento.

Cuestiones que deberían ser básicas para ejercer las tareas de un jefe de departamento, por lo tanto, con este comportamiento está asumiendo delante de las dos personas que están por debajo de él, que no debería ocupar su puesto de trabajo.

 

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