Diario Vasco
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Autor: Ainhoa Coach
La Gala
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Ainhoa Cilveti | 25-12-2013 | 7:00| 0

Esta semana aprovecho un evento que se celebra este fin de semana para hablar de lo que los padres/madres hacemos por lo hijos, y lo que esto a su vez nos reporta. Esta semana se celebra una Gala especial de Navidad  en el Palacio de Hielo de San Sebastián. Es una gala que se realiza todos los años para obtener beneficios para el club de patinaje artístico, Txuriberri. La gala se hace gracias a la ilusión de los patinadores por dar a conocer su trabajo de todo el año y con la ayuda de los entrenadores y padres para ponerla en marcha.

Durante un periodo de tiempo, tanto los patinadores como los padres y entrenadores, los que entregan toda su paciencia y buen saber,  nos involucramos en hacer que este proyecto vea la luz, con todo lo que ello representa. Por una parte nos encontramos con el hecho de que todos quieren ser protagonistas, algo normal, pero que a veces tienen que aprender a trabajar en equipo y saber que lo que importa es el objetivo común, que la gala sea factible y salga bien. En un deporte que en su mayoría es un trabajo individual, por unas semanas tienen que aprender a luchar por un objetivo conjunto, lo que implica respeto hacia los compañeros, en su aprendizaje, colaboración y esfuerzo de equipo.

Por otra parte, los padres, podemos implicarnos directamente en algo que nuestros hijos hacen durante todo el año. El resto del tiempo tan sólo podemos acompañarles en la persecución de sus logros, pero ahora tenemos la oportunidad de involucrarnos en algo que es realmente suyo y que ellos son los protagonistas. Mi experiencia, no sólo en esta gala, sino en las actividades que me han dado esta oportunidad, es que nuestros hijos agradecen el hecho de verse respaldados por estar presentes en sus vidas. Esto también se ve reflejado en aquellos padres que se ocupan de cualquier actividad que realizan sus hijos, aunque simplemente sea acompañarles a un entrenamiento o ser directivo de la junta del club que les representa. Lo que quiero decir, es que cada padre o madre sabe en qué medida puede ayudar a que su hijo/a pueda hacer aquello que le gusta, y que estos lo agradecen aunque no lo digan. Esto lo veo muy claramente cuando los padres están dispuestos a hacer un proceso de coaching familiar, muchas veces el gran progreso comienza cuando los progenitores se sientan con sus hijos a trabajar un objetivo común, lo que en esta ocasión significa nuestra gala de navidad.

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Las Navidades
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Ainhoa Cilveti | 18-12-2013 | 7:00| 0

Las Navidades son un momento mágico, triste o indiferente para muchos, pero incluso en el caso de que te resulten agradables pueden ser estresantes. Se dice que son una época para vivirlas de niños, incluso en este cao, a muchos de ellos les causa nerviosismo, la espera del Olentzero, Papá Noel o los Reyes, les puede llevar a estar más inquietos de lo normal. Sin contar que muchas veces son conscientes de lo que los mayores les transmiten, problemas por encontrarse con otros familiares o amigos. Hay que decorar las casa, gastar más de lo que podemos, pensar qué cenamos, cómo nos organizamos, reunirnos con personas por compromiso…y vuelta a empezar al día al día siguiente.

¿Qué tal si simplificamos? ¿Qué pasa si alguien decide quedarse en su casa o simplemente compartir unos huevos fritos? Parece que esto no se puede hacer en estas fechas y sí en otras. Hay, sobre todo amas de casa, da lo mismo si trabajan o no, personas que deciden reunir en sus casas a sus familiares, que se pasan el día preparando, cocinando, decorando y que luego, cuando llega el momento de festejar, están tan cansadas que no pueden disfrutar del momento. Por otra parte, hay personas que sufren el síndrome de “estrés positivo”, que necesitan estar preocupándose para hacer que sus seres queridos lo pasen bien y disfrutan con ello. Sea el tipo de persona que sea, lo importante es que son días para disfrutar y pasarlo bien, y cada cual debe buscar la forma de hacerlo, bien tomando una cena ligera y metiéndose pronto a la cama o bien organizando el gran zafarrancho con todo aquel que considere oportuno. Dejemos que cada cual decida su forma de festejar estas fechas, no seamos críticos y sobre todo, pensemos en lo que nosotros mismos queremos. Cuanto más felices seamos nosotros, menos criticaremos a los de nuestro alrededor en su forma de hacerlo.

Simplifique y deje que los otros también lo hagan. Regale, aunque sean chucherías si lo necesita, y no lo haga por compromiso. Si algo bueno ha tenido esta crisis que estamos atravesando es que ha puesto las cosas en su sitio, y que nadie se va a sentir mal por recibir un regalo alternativo. Incluso, los niños lo entienden, se dan cuenta que no es necesario disfrazar la casa y a nosotros mismos como si estuviéramos en Disneyland para pasarlo bien y pasar un buen rato. Con el estrés de vida que llevamos durante el resto del año, el podernos sentar y disfrutar de nuestra compañía ya es mucho para ellos. Dedicarles nuestro tiempo a nuestros seres queridos puede ser el mejor regalo del año.

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Mis amigos
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Ainhoa Cilveti | 11-12-2013 | 7:00| 0

Mis amigos son el mayor tesoro que tengo, siempre respetando a mi familia.

Mis amigos son algo que he cuidado desde pequeña, o al menos lo he intentado. Tengo amigos de hace poco, y tengo amigos desde hace 40 años!!! Y a todos los adoro.

Con el tiempo, y la experiencia en el despacho, cada vez me he dado más cuenta del valor que cada uno tiene. En mi profesión he aprendido lo difícil que es tener buenos amigos, a pesar de que seas una maravillosa persona, hablo de mis clientes. Tengo clientes magníficos, a los que las circunstancias les han hecho estar buscando gente con la que relacionarse y no saber cómo hacerlo. Personas que tienen mucho que ofrecer, y sin embargo se encuentran solas y no saben con quien compartir sus vidas. Personas muy interesantes y muy generosas en sus sentimientos, pero que no saben con quien compartir sus experiencias. Todos ellos se ponen manos a la obra para no sentirse solos y buscar personas con las que compartir sus vidas, y puedo asegurar que esta parte del proceso, muchas veces resulta difícil. Por esto mismo, yo me siento muy afortunada, aunque sé que también depende de mi.

Cuando trato con personas más jóvenes, que aún tienen su cuadrilla de toda la vida y lo ven como algo normal, les animo a que cuiden a sus amigos, a que dediquen un tiempo a estar con ellos, aunque en un momento dado les pueda dar pereza. Cuando lo tienes no te das cuenta de lo importantes que son, hasta que dejan de serlo. Lo mismo me ocurre con mis hijos, hay momentos en los que tienes que elegir entre que hagan todas sus actividades, estudios, deporte, y que también cultiven sus amistades, y creo que como padres a esto le debemos conceder la misma importancia que al resto de los otros aspectos de su desarrollo. Es tan importante aprender a estudiar como aprender a relacionarse de una forma sana con sus amigos.

Por este motivo dedico este post a todos aquellos que me han brindado su amistad desde siempre, a quienes lo han hecho desde pequeña, las que llevan 40 años en mi cuadrilla o a quienes se han acercado a mi hace pocos años y han aguantado cada una de mis manías y me han acompañado en cada una de mis etapas. A todos ellos muchas gracias por estar ahí.

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Subir mi Autoestima
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Ainhoa Cilveti | 04-12-2013 | 7:00| 0

Este es un tema muy recurrente en mi despacho, y por ello, no menos importante, todo lo contrario, tener una buena autoestima nos permite utilizar nuestros recursos de mejor forma. Mucha gente viene para sentirse más segura y ganar en autoestima. Todos ellos, maravillosas personas, con mucho que aportar a quienes tienen a su alrededor, y que sin embargo, no creen la valía que tienen.

La mayoría de ellos son personas sensibles, por esto sienten la necesidad de dar más, personas con un potencial muy grande, y también con una realidad muy importante, pero que no le conceden importancia ni a su valía ni a su potencial, y por lo tanto, se consideran inferiores a los demás.

Es verdad que un coach debe convertirse en el mayor fan de sus clientes, pero puedo asegurar que con estas personas es muy fácil ser fan. Incluso muchas veces resulta frustrante ver cómo estas personas menosprecian sus habilidades personales, y sobre todo, como no valoran lo importantes que resultan para las personas con las que se relacionan. No puedo dar nombres, por supuesto, pero en estos momentos tengo en mente mujeres que lo dan todo por sus familias, profesionales que se desviven por su trabajo, parejas que ofrecen mucho más de lo que reciben, madres o padres que lo dan todo por sus hijos, y que aún y todo se sienten pequeños e inválidos en sus cometidos.

A través de la oportunidad que este blog me permite, animo a que cada cual aprenda a valorar a las personas que tenemos a nuestro alrededor, a saber buscar lo bueno que cada uno tiene, incluso en aquellas personas que en un principio nos disgustan, saber valorar lo que se puede esconder dentro de ellas y aprovecharlo. Todos tenemos algo bueno que ofrecer y todos tenemos algo bueno que recibir. Buscar como si de un juego se tratara, y disfrutar de las sorpresas que os encontréis. Y lo que es más importante, busquemos dentro de nosotros esas mismas cualidades, como si de otras personas se tratara, y aprendamos a valorarnos a nosotros mismos en la medida que lo necesitemos. Si somos capaces de ver algo bueno en otros, seguro que encontramos varias cosas buenas en nosotros, que al fin y al cabo, somos a quienes mejor conocemos.

 

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Me siento bloqueada
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Ainhoa Cilveti | 27-11-2013 | 7:00| 0

Llevo tiempo sabiendo que cada meta que consigo depende de mi, sólo de mi, y que la única ayuda con la que puedo contar es con la mía propia. Sé que si tengo que buscar una mano que me ayude la encontraré al final de mi brazo, pero aún y todo, y después de saberme toda la teoría, hay días que necesito un empujón, algo que me anime a continuar cuando siento que las fuerzas se me van y que debo continuar, pase lo que pase.

Es entonces cuando me dejo vencer, caer hasta no poder más, cuando necesito sentirme tan mal por unos instantes, que sea yo misma quien se levante. No sé si a vosotros os pasará lo mismo, pero a mi me da resultado. Visualizo como bajo por un tobogán sin poder parar, incluso, disfrutando el momento de la caída, para degustar el sentirme mal, ya que es algo conocido, vuelvo a estar en mi “zona de confort” de sentirme mal. La disfruto por un momento, y entonces, como si de un resorte se tratara, me vengo para arriba. Una vez  visto todo negro, comienzo a visualizar los colores y las posibilidades que tengo a mi alrededor, y que aún no he probado. Es cuando hago las mejores cosas, cuando consigo poner en acción esa fuerza que sé que está dentro de mi y me hace lograr los mejores resultados por venir de tan abajo.

Por supuesto, no quiero decir que haya que bajar tan al fondo para obtener lo que queremos, pero cuando nos encontramos con este estado de ánimo, sepamos que como siempre, de todo lo peor se consigue algo bueno, y de nuestra desesperación también podemos sacar lo que nos propongamos, como si de un muelle se tratara, empujarnos para arriba.

Esto nos puede ocurrir cuando estamos mal, porque nos sentimos vacíos, o cuando estamos tan absortos en lo que queremos que no somos capaces de conectar con nosotros mismos. Puede parecer una contrariedad, pero quien haya estado con mucho trabajo o muy inmiscuido en sus tareas sin disfrutarlas, sabrá de lo que hablo. Es entonces cuando podemos aprender a parar y saber qué es lo que queremos y cómo lo queremos. Recordemos que lo más importante de todo es que cada uno de nosotros estemos bien, esta es la forma de compartirlo con los que nos rodean y de transmitírselo a quienes queremos.

 

 

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