Diario Vasco
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Autor: Ainhoa Coach
Coaching para la economía familiar
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Ainhoa Cilveti | 07-12-2016 | 7:00| 0

No soy amiga de dar consejos ni de decir a nadie como debe gastarse su dinero, pero desde un punto de vista del “coaching para la economía familiar”, sí querría aportar algunas sugerencias prácticas para afrontar los gastos de las próximas Navidades. Son pautas muy sencillas de seguir, en las que prima en sentido común, y que cada uno puede aplicar a su situación adaptándolas como mejor le parezca. Al fin y al cabo, se trata de ofrecer unas guías para mejorar la preparación de las fiestas sin dejarnos mucho presupuesto, pero siempre asumiendo que cada uno puede utilizar su dinero como mejor le convenga.

1. Antes de salir a comprar realizar una lista. Tanto si se trata de la comida del menú, como de los regalos que se quieren hacer, es conveniente sentarse y hacer una lista tranquilamente. Esto nos permite reflexionar sobre qué debemos comprar y donde lo queremos hacer, evitando realizar compras de forma compulsiva. Realizar el menú antes de salir también nos ayuda a que este pueda ser del agrado de todos evitando comprar de más. Debemos tener en cuenta que aunque nos guste festejar comiendo y bebiendo de más, tenemos que ser realistas con lo que somos capaces de ingerir cada vez que nos sentamos a la mesa.

2.Fijar un presupuesto. Una vez que tengamos claro lo que necesitamos, es importante determinar un presupuesto para evitar excedernos en los gastos. Ajustarnos al presupuesto nos va a hacer tener que fijarnos más en los precios y elegir mejor lo que queremos comprar. Además de que al final de estas fiestas no nos llevaremos ningún disgusto. Siempre tenemos que tener presente que se tratan de fechas para disfrutar con los seres queridos y no para hacer un agujero en nuestra economía.

3.Adelantar las compras. Esto es algo que se repite muchas veces basándose en que a medida que se acercan las navidades los artículos van subiendo de precio. Pero no sólo debemos realizar las compras antes por una posible subida, sino también porque al disponer de más tiempo las vamos a hacer con mejor criterio, sin necesidad de pagar de más por cualquier cosa con tal de llegar a tiempo o de comprar algo más caro que lo que teníamos pensado.

Estas pautas de compra sirven para cualquier tipo de menú y presupuesto, y permitiéndonos disfrutar también de la preparación de estas fiestas que son ante todo para eso: Disfrutar con los seres queridos.

 

 

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Reconocer los méritos en los estudios
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Ainhoa Cilveti | 30-11-2016 | 7:00| 0

Muchas veces he escrito en este blog sobre la importancia de creer  en nuestros logros para poder conseguir objetivos futuros, y quiero reiterarlo, en este caso, para temas de estudios. Hace poco, he conocido a una persona que logró entrar en una universidad en la que se pide una nota muy alta. No logró entrar directamente, pero al final, y tras un año de mostrar su interés y su empeño, consiguió su propósito. Una vez dentro, pudo demostrar que era digno de estar ahí, y lo hizo muy bien, al menos al principio.

El problema vino cuando dio un traspié en un examen y comenzó a sentirse mal. Lo primero que hizo fue empezar a compararse con sus compañeros, con aquellos que habían sacado mejor nota, y empezó a sentirse cada peor, llegando a pensar que no merecía estar ahí. Comenzó a darle más vueltas, siempre con un pensamiento negativo, hasta llegar a la conclusión de que no había hecho nada para ser parte de esa clase, y que cualquiera de sus compañeros eran mucho mejores que él. Todas estas sensaciones provocaron que se bloqueara y no pudiera afrontar la continuación del curso y pensara incluso en dejar los estudios por los que tanto había luchado.

Cuando le hacían ver que debía confiar en si mismo, él negaba esta afirmación, ya que no aceptaba su esfuerzo como algo de lo que sentirse orgulloso, y esto le llevaba a pensar que no iba a lograr terminar los estudios.

Da lo mismo de lo que se trate, si no aceptamos nuestro empeño como algo positivo, no vamos a ser capaces de volver a utilizarlo cuando lo necesitemos.  No se trata de vanagloriarnos por cada avance, pero sí de ser conscientes de lo que hacemos para poderlo volver a hacer cuando lo necesitemos. Si hemos podido concentrarnos a pesar de los nervios y la presión en un momento dado para aprobar un examen difícil, podremos volver a hacerlo aunque se trate de otra materia. Quizá los temas que entren en este nuevo examen sean más que la vez anterior, quizá nos cueste más entenderlos y asimilarlos, pero esto no significa que no podamos hacerlo y nos quedemos bloqueados. Por este motivo, es importante ir paso a paso, sabiendo qué es lo siguiente que debemos afrontar, sabiendo y siendo conscientes de cada obstáculo que hemos superado para llegar hasta ahí.

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El dopaje
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Ainhoa Cilveti | 23-11-2016 | 7:00| 0

En estos días se va a solventar si el podio de halterofilia femenino de Londres 2012 se considera nulo por dopaje, pudiendo llegar a dar el oro a la que fue cuarta en esa categoría, Lidia Valentín. Por de pronto, me cuesta creer que las tres primeras se doparan y pensaran salir indemnes, ya que teniendo en cuenta que el dopaje cada vez se persigue con más fuerza, es difícil que no te cojan, pero está claro, que se debían pensar más “listos” que nadie. Hay que destacar que están reanalizando pruebas también de Pekín 2008, en la que Lidia también va a lograr entrar en el podio.

Desde luego, el hecho de doparse me parece muy grave, pero hay otra cuestión, el privar a un compañero/contrincante de poder disfrutar de su logro tras cuatro años de esfuerzo. Cuando se da un caso de dopaje, no sólo estás jugando de forma sucia frente  a tus adversarios, también lo haces contigo mismo, lo que imagino, hace que los demás te importen muy poco si no eres capaz de respetarte a ti mismo. La cuestión es que impides que los que sí luchan justamente por sus objetivos, sirviéndose tan sólo de su esfuerzo y habilidad, no pueden disfrutar en ese momento de lo conseguido, y de los honores que les corresponden. Ese logro, que se les va a reconocer años más tarde, va a quedar relacionado para siempre a un asunto turbio, que aunque al final se valore su mérito, va a ir acompañado, imagino, de rabia y tristeza por lo realizado por las contrincantes.

Por otra parte, en caso de triunfo en unas olimpiadas, no sólo hay que considerar la cuestión sentimental, sino otras más prácticas como es el hecho de ganar un premio pecuniario. El ganar una medalla olímpica te otorga una recompensa monetaria, y en esta cuestión también se está perjudicando, ya que no es lo mismo recibir una cantidad concreta en un momento dado, o cuatro u ocho años más tarde. Además de que puede peligrar el poder continuar entrenando por financiación y no conseguir patrocinadores. No sé cómo trataran esta cuestión las federaciones, pero espero que compensen de alguna forma al afectado, al igual que se remedie el hecho de no recibir la medalla encima del podio.

Saber que la actuación justa y limpia de tu trabajo se vea recompensada incluso después de ocho años puede mitigar algo este agravio, aunque creo que no hay nada que pueda sustituir a lo que se debe sentir cuando una está en un podio por méritos propios.

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Vértigo a empezar
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Ainhoa Cilveti | 16-11-2016 | 7:00| 0

Cuando nos ponemos en marcha para comenzar a desarrollar un proyecto o para encaminarnos hacia un nuevo objetivo, uno de los aspectos que debemos tener en cuenta es la paciencia que vamos a tener que demostrar en cada paso del proceso. Esto es algo que además nos van a aconsejar desde todos los flancos y que debemos seguir para no caer en la frustración o la desesperación en algún momento de la espera.

Sin embargo, cuando estamos a punto de alcanzar nuestro objetivo, suele invadirnos otra emoción para la que solemos estar menos preparados, que puede resultar negativa hacia los ojos de los demás y al cumplimiento de los plazos, pero que es también muy humana, el miedo a saltar al vacío. El momento de comenzar puede producir vértigo por poner por fin el proyecto en marcha, y aunque después de la espera se supone que lo que uno quiere es comenzar cuanto antes, también hay que tener este factor en consideración. El miedo a hacer realidad el sueño, haciendo que este deje de ser un sueño y se convierta en una realidad puede causarnos ansiedad.

Es ahora cuando se va a saber si lo que uno soñaba es factible en la realidad y si va a tener éxito o no. Por supuesto, poner en marcha un proyecto no significa que ya haya alcanzado el éxito, hay que seguir trabajando, calibrando el proyecto y viendo los cambios que hay que hacer. Es ahora cuando empieza el verdadero trabajo, pero también hay que reconocer que se ha dado un paso importante, se ha hecho realidad una idea, y este paso del proceso es muy importante emocionalmente, por esto también hay que concederle su importancia y dejar que la persona recabe fuerzas y las encauce para dar los primeros pasos del objetivo de forma adecuada.

Esto no quiere decir que haya que retrasar el comienzo por miedo a que no esté perfecto. Hay que ser consciente que siempre puede haber aspectos a mejorar, y que si pretendemos dejarlo todo impecable podemos caer en “parálisis por análisis”. Por querer pensarlo todo muy bien y que esté lo mejor posible, atascarnos y excusarnos para no empezar a andar. Aceptar que es un momento de vértigo, reconocer nuestras emociones y utilizarlas para poder comenzar a trabajar en el nuevo proyecto nos va a impulsar a hacerlo más motivados.

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Los padres voluntarios
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Ainhoa Cilveti | 09-11-2016 | 7:00| 0

Hace poco me ha tocado vivir un evento de carácter internacional que se ha llevado a cabo, en gran medida, gracias a la colaboración de un club y de los padres voluntarios del mismo. Se trata nada menos que de un preolímpico, y en el que se ha tenido que involucrar toda la familia para poderse realizar.

Por supuesto, las instituciones han hecho su labor, que es lo que les toca, pero me parece destacable la labor de las personas que han dado su tiempo para que este acontecimiento se lleve a cabo. Desde un punto de vista educativo y emocional, considero esta parte muy importante, ya que no sólo los padres apoyan a sus hijos en el deporte que realizan, sino que les enseñan el valor del trabajo conjunto. Hay que resaltar, que ninguno de los padres involucrados tienen un hijo participando en este evento, pero que sí están relacionados con él. Como ocurre normalmente, hay quienes siempre están y los que nunca aparecen. Los que ya hayáis leído otros posts, sabréis que defiendo que cada uno haga lo que más le guste y que es necesario proteger las parcelas individuales de cada uno, pero también creo importante hacer valer el trabajo en equipo, y esta es una muy buena forma de mostrárselo a nuestros hijos.

Enseñarles a colaborar en asuntos en los que no se sientan directamente involucrados, les enseña a a trabajar en equipos de trabajo y a saber valorar las relaciones que se establecen sin interés directo alguno. Y sobre cualquier cuestión, y descontando el cansancio y a veces el hartazgo que producen estos eventos, está el aprender a disfrutar de cada momento y de lo que cada situación nos ofrece.

Habrá quien diga, que bastante trabajo tiene con el que le da el sueldo y el día a día, pero esta labor, que no aporta nada en un principio, nos ofrece más que otras experiencias y compromisos, ya que nos da  la oportunidad de crear en familia, de aprender a convivir con otras personas con diferentes valores, y sobre todo, a ser capaz de disfrutar con gente distinta a nosotros. No hay mejor enseñanza que aprender a abrir la mente y pasarlo bien siendo útil y colaborando con otros.

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